Publicado: 31.12.2013 07:00 |Actualizado: 31.12.2013 07:00

El atleta que hipnotizó a un ministro de Aznar

Sergio Fernández Infestas, un clásico de la San Silvestre, es un funcionario que va y vuelve corriendo al Ministerio de Medio Ambiente.  No se pierde la cita vallecana desde 1983

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Entre los 40.000 atletas, que hoy correrán la San Silvestre, hay casos únicos como el de Sergio Fernández Infestas (Madrid, 1955) que no ha fallado nunca desde 1983, "el año en el que ganó José Luis González". En realidad, el atletismo es parte de la personalidad de Infestas, un funcionario del Ministerio de Medio Ambiente que  va y vuelve corriendo al trabajo y que, a costa de esta afición, una vez fue capaz de hipnotizar a uno de los Ministros de Aznar. "Me parece que fue Jaume Matas, aunque no estoy seguro", explica a Público. "El caso es que vino a nuestro edificio y al entrar en mi departamento no sé por qué hubo una especie de corriente que abrió la puerta de mi armario en el que, en teoría, sólo debía haber libros, carpetas y cosas así. Pero yo lo tenía invadido por la ropa de correr, toallas secándose, desodorante, camisetas, zapatillas..., vamos, que aquello era un espectáculo y, sí, claro, jamás se me olvidará la cara de ese hombre al ver el tenderete que yo tenía montado allí".

Sin embargo, para Sergio Fernández Infestas ese es el precio de ser atleta, de una manera de ser que, naturalmente, descubre diferencias. "Los atletas no somos como los demás, entre otras cosas porque está científicamente comprobado que tenemos un corazón de mayor tamaño". La realidad, en cualquier caso, va más allá para Infestas.  "Correr es una forma de vida de la que no puedo prescindir". Y eso que lleva más de treinta años, "en concreto desde el año 77 cuando volví del servicio militar.

Hasta entonces, yo era un flipado del tenis, capaz de levantarme a las seis de la mañana para ir a jugar a las pistas de cemento de la Casa de Campo". Sin embargo, una vez que empezó a correr, descubrió un mundo que, por ejemplo, le ha llevado a ser campeón del mundo de veteranos. A su edad, todavía es capaz de correr los 10 kilómetros por debajo de 33 minutos con lo que esta noche deberá estar entre los 30 primeros en la Internacional. Una cosa que, a los 58 años, es casi una hazaña de la que Infestas ha hecho una costumbre.

Infestas: "No me he lesionado. No me ha fallado el cuerpo. Tampoco he perdido la ilusión""He tenido suerte", explica al preguntarle que es lo que le permite continuar así a su edad. "No me he lesionado. No me ha fallado el cuerpo. Tampoco he perdido la ilusión.  Además, siempre me he sentido bien arropado en este mundo. El 90% de mis amigos pertenecen al atletismo. Son mi vida, son mi familia, incluso ahora soy capaz de entrenar con chavales de 26, 30 años, el más mayor tiene 40. Y eso te da una energía, una ayuda, que no sé como describir".

La prueba está en sus datos, con una pinta todavía insaciable. "Llevo 878 días seguidos corriendo". Algo que agradece, "sobre todo, porque eso significa salud", aunque también hay días en los que, como nos pasa a cualquiera de nosotros, a él también le cuesta.  "Lo más complicado de toda esta historia es mantener el espíritu de sacrificio", admite. "Con los años uno se hace más cómodo, y yo no soy una excepción. A veces, cuando suena el despertador a las seis de la mañana, me pregunto quién me manda a mí levantarme a esa hora para salir a entrenar. Pero la realidad es que a los 58 años sigo haciendo once sesiones semanales. A veces, me pregunto '¿hasta cuándo?' e imagino que llegará ese día, pero..."

"Es cierto que el atletismo no me ha ayudado a triunfar en mi vida sentimental"En realidad, es el placer de correr, de lo que significa, de lo que diferencia o de lo que aporta esta afición que esta tarde unirá a tanta gente en Madrid. "Ahora, que estoy metido hasta el fondo en categorías de veteranos, ves gentes muy mayores, de hasta 90 años, con unas plantas, con una lucidez que es imposible echarles la edad que tienen, porque muestran una frescura envidiable. Y, sinceramente, he comprobado que esa es la gran ventaja del deporte: te permite mantener vivas las ilusiones". Y Sergio no sabe si esto significa una felicidad completa, "porque esa es una pregunta demasiado difícil. ¿Quién es feliz del todo? ¿Acaso existe la felicidad completa? Sí es cierto que el atletismo no me ha ayudado a triunfar en mi vida sentimental, quizá porque sin querer uno se hace más egoista. Y yo claro que he sufrido porque he fracasado en historias que me importaban. Pero ahora ya no puedo torturarme y ya no me cambiaría. Tengo que aceptar lo que soy. Veo que sigo en plenitud, que he viajado mucho gracias a este deporte, que he hecho muy buenas amistades en el atletismo, y no hay mejor patrimonio que ése. Son amigos que uno conserva para siempre, y tal vez eso compensa el fracaso de mi vida sentimental".

"Nunca me preocupé por escalar posiciones en la Administración" Infestas siempre ha tenido muy buen nivel. "He ganado un dinero corriendo, pero poco, sí es verdad, quizá porque siempre tuve mi trabajo. Soy funcionario del Ministerio de Medio Ambiente y, aunque no sea un trabajo muy enriquecedor, los trabajos burocráticos no lo son, puedo decir que no me absorbe ni física ni mentalmente. Afortunadamente, es cómodo, porque nunca me preocupé por escalar posiciones en la Administración. Podía haberlo intentado, es verdad, pero... tampoco me relacioné demasiado. La diferencia es que he podido dedicar todo este tiempo al atletismo". Así que esta noche volverá a estar ahí, a dar lustro a una carrera a la que Sergio aprecia con sinceridad.  "El próximo 30 de julio cumplo 59 años y, aunque yo mismo no me crea la edad que tengo, esa es la realidad. Por eso yo creo que sí, que he sabido detener la obsesión. Antes, me planteaba objetivos y si no los cumplía parecía que se acababa el mundo y, si lo piensas fríamente, vivir así no tenía ningún  sentido. Otra cosa es tener un grado de fijación en lo que haces, que es lo que me pasa ahora".