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El Atleti reincide en Manzano

El entrenador, que comparte agente con el nuevo director deportivo, llega al club tras el no' de Luis Enrique y Benítez

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En pleno proceso de autodestrucción deportiva e institucional, el Atlético de Madrid dio ayer otro paso hacia la nada. De mala gana, acuciados por el paso de los días y desconcertados por varias negativas de tronío, los dueños del club decidieron poner el nuevo proyecto en manos de Gregorio Manzano (55 años), entrenador que firma por una temporada y será presentado mañana. De rebote, el jienense regresa a un banquillo que, con más pena que gloria, ya ocupó hace siete años, durante la Liga 2003-04. El gris recuerdo que dejó y, sobre todo, su rocambolesco proceso de elección no han contribuido a ilusionar a la afición rojiblanca. Al contrario.

El origen del penúltimo desencanto y de todos los males del Atlético reside en la permanente batalla de poder que libran Miguel Ángel Gil, consejero delegado, y Enrique Cerezo, presidente. Gil pretendía revitalizar la estructura interna mediante la contratación de Kiko y Toni Muñoz, dos exfutbolistas de reconocido pedigrí atlético. Estaba atado, incluso publicado, hasta que Cerezo se opuso y ambos renunciaron. Llegaron entonces otros tres exjugadores de peso: Caminero, director deportivo; Aguilera, responsable de la cantera, y Pantic, técnico del filial.

Cerezo pierde su pulso con Gil Marín por imponer a Caparrós

Cuando Gil Marín planificó la estructura del equipo con Kiko y Toni, los tres convinieron que Luis Enrique, entonces entrenador del Barça B, era la mejor opción para el banquillo del Manzanares. La oposición de Cerezo enfrió la negociación con el asturiano y Caminero, buscando un consenso, contactó con Rafa Benítez. El madrileño también dijo no, así que el director deportivo tocó a la puerta de Joaquín Caparrós, el preferido por Cerezo. Un socio de Gorka Arrinda, representante del todavía técnico del Athletic, viajó a Madrid para reunirse con el presidente colchonero y posteriormente el propio Caminero telefoneó al entrenador andaluz, más como un gesto para contentar a Cerezo que para hacerle una propuesta en firme. De hecho, volvió a la carga con Luis Enrique, pero el asturiano tampoco dijo sí. Prefiere trabajar en el Roma.

Sin técnico, con el Kun haciéndole guiños descarados al Madrid desde Argentina y en el epicentro de la refriega Gil-Cerezo, Caminero tira de móvil y llama a Manuel García Quilón, su representante y el de Manzano. El agente, que también lo es de Gabi, futbolista recién repescado del Zaragoza, hace valer su ascendencia en el club Quique Flores y Benítez son otros de sus representados y agiliza la contratación del entrenador que acaba de salir del Sevilla. Los propietarios hicieron oficial el fichaje por la tarde desoyendo las encuestas y los numerosos mensajes de repulsa de los aficionados en las redes sociales.

Así, la plataforma Atléticos por el Cambio solicitó ayer mismo a los socios y abonados que no renueven su carnet hasta no conocer el proyecto: 'Gil Marín se comprometió públicamente a informar de cuál sería el proyecto deportivo antes de que se efectuase el cobro de los abonos y, estando sólo a una semana del pase de los recibos, no tenemos ninguna información al respecto y permanecemos atónitos a esta operación de liquidación por derribo del club'.

El pecado de Manzano 389 partidos en Primera y campeón de Copa en 2003 con el Mallorca en su anterior etapa rojiblanca no fue sólo dejar al Atlético fuera de la UEFA y su fútbol triste, sino el castigo al que sometió a Movilla que le volvió impopular para la grada. Y ese clamor en contra no se ha ido.