Publicado: 11.01.2014 08:00 |Actualizado: 11.01.2014 08:00

Atlético-Barça: ¿el nuevo clásico?

Si además de la habitual emoción, los rojiblancos ya son una alternativa real a la Liga, los Atleti-Barça pueden luchar con los Madrid-Barça por convertirse en el nuevo clásico

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Nadie. Ni propios ni ajenos lo esperaban. Llegó antes de tiempo, como una solución a la desesperada contra los males del club. Como una medida para los pésimos resultados del equipo y la nefasta gestión de Gregorio Manzano. Pero nadie aguardaba que lo que en aquel momento era un parche con deseos de larga duración se convirtiera en todo un golpe, recibido como agua de mayo, en la Liga.

El desembarco de Simeone hace poco más de dos años en el Manzanares ha otorgado al Atlético un coraje y una raza tales que le han permitido recuperar el orgullo. Y lo que no se veía desde hace casi dos décadas: ser favorito al título y pelearlo seriamente. Porque la realidad de los rojiblancos es que la línea ascendente que comenzó en ese diciembre de 2011 en que llegó el técnico argentino se encuentra ahora en máximos. En un punto de inflexión, el de esta noche.

Han pasado los colchoneros de mera comparsa y de animador de excepción en los tradicionales duelos ante el Barça a ser verdaderos competidores, feroces adversarios. Los han sufrido casi todos los rivales en lo que llevamos de temporada. Sus 16 victorias en 18 encuentros dejan poco a la interpretación. El Real Madrid ha sido precisamente uno de los que más ha mordido el polvo. La dolorosa derrota en la final copera y la posterior a comienzos de Liga en el Bernabéu fueron toda una declaración de principios. La seriedad y confianza que ofrece el equipo ha otorgado al partido de hoy una importancia esencial, pareja a los choques Barça-Madrid de los últimos años, decisivos a la postre para el devenir de la competición.

Si además la extrema igualdad entre colchoneros y culés se alarga hasta el final de temporada, ambos pueden jugarse el título en la última jornada en el Camp Nou. Toda una final. Y no sería una locura. Lo han demostrado los jugadores rojiblancos con números de campeón. Igualan a puntos a los azulgranas (49), son el tercer máximo goleador (47) y el que menos ha encajado (11). La sociedad Diego Costa-Koke hace mella en todas las defensas y el equipo funciona como un bloque, como una sinergia absoluta que juega al ritmo que marca el Cholo.

Del Barça poco que decir. Es el único de los grandes de España que ha mantenido de alguna manera la regularidad en los últimos años y parece que ya ha tomado la medida a las órdenes del Tata y que el engranaje del tiki-taka ya está listo. El Madrid, a cinco puntos de rojiblancos y azulgranas, juega con fuego desde el comienzo de temporada. Ha rozado el desastre en la mitad de choques (Elche, Levante, Rayo o Valencia son algunos ejemplos) y corre el riesgo de que un tropiezo más lo descabalgue precipitadamente de la lucha por el título, como el año anterior. Aunque, en ese caso, a un equipo que derrocha calidad en cada puesto y cada línea es difícil descartarlo.

A la novedosa competitividad que ofrece actualmente el Atlético hay que sumar el habitual espectáculo que derrochan en cada partido madrileños y catalanes. Una emoción que aguanta pocas comparaciones, de finales y resultados impredecibles. Si además de verdad hay algo más en juego que tres puntos, si los rojiblancos ya son una alternativa real y fiable a al título, los Atlético-Barça pueden luchar con los Madrid-Barça por convertirse en el nuevo clásico. Y, de paso, dar una necesaria bocanada de aire fresco a la Liga.