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El Atlético sigue de moda

El Atlético crece y crece. Sigue serio, comprometido, también brillante, muy convencido de sí mismo: venció en San Mamés con autoridad (1-2)

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El Atlético crece y crece. Sigue serio, comprometido, también brillante, muy convencido de sí mismo. Si no pierde el hambre ni la compostura, su candidatura a alternativa suena fiable. Es el líder y se lo cree. Salió de Bilbao fortalecido, muy poderoso en todas las suertes, las ofensivas y las defensivas. Y eso sí, con una mala noticia que le obliga a cruzar los dedos: la lesión del Kun, víctima de una de esas entradas que la ley descuida más de la cuenta.

San Mamés entró en ebullición desde el primer minuto. En la grada y a ras de suelo, con el Athletic inyectando al partido la esperada sobrecarga de revoluciones, el fútbol directo y racial, el toque de corneta, los centros sobre el área y el choque de tranvías en las inmediaciones del área. El Atlético aceptó la temperatura elevada, ni se arrugó ni se dejó impresionar, y trató de amortiguar el ritmo con posesiones más calmadas y alguna que otra maniobra delicada.

Se siente fuerte el Atlético para competir en cualquier escenario, trabajado y comprometido al fin en los asuntos defensivos, fortalecido por ese diamante de portero al que nada le altera. Y se sabe inspirado, capaz de trazar la combinación más atrevida. El Kun aparece por el medio de las más dañinas para el contrincante. Lanzó el primer aviso con un autopase repentino por la derecha que dobló a su perro de presa y, enseguida, a los 11 minutos, dejó mudo San Mamés con una jugada prodigiosa que contagió de grandeza y clase a todo el frente de ataque del Atlético.

Fue el 0-1: recogió la pelota en la izquierda, le contó una mentira a Susaeta y Gurpegi (se fugó con un recorte por el medio de los dos), y le contó otra a San José (centró hacia atrás cuando le cerraba el camino previsto hacia la portería). Simao se unió a la fiesta y fingió un remate a la carrera, pero lo que hizo fue dejarle la pelota muerta a Forlán, que no se entretuvo con engaños. Si acaso disimuló con la mirada, pero hizo lo suyo, lo de siempre: rematar de primera contra la red.

El gol reforzó la posición del Atlético, que vive la Liga con la autoestima subida. Pero no dobló al Athletic, que comprendió con el marcador en contra que su futuro dependía todavía más de la insistencia de su empuje y su martilleo. El Atlético podía llevarse los puntos de su estadio, pero no sin antes acabar con la lengua fuera. Y le obligó a pegarse una paliza física.

El centro del campo mordió para ganar todos los balones divididos y Toquero y Llorente, cada uno a su manera, hizo sufrir a los centrales. El gigantón calvo, con menos repertorio, a base de intentar rematarlo todo. Y el gigantón rubio, una veces por arriba y otras por abajo, pero casi siempre cambiándole de repente la dirección a las jugadas. Los cuatro zagueros del Atlético, bien ayudados por el doble pivote, aguantaron el tipo. Este equipo, que hasta hace un rato era una flan a la hora de protegerse, disfruta ahora defendiéndose. Lo hace con seriedad, casta y orden. De Gea tiene mucha culpa de este éxito, por la seguridad que transmite, pero Quique Flores también. Estos jugadores al fin están bien entrenados.

La segunda mitad perdió revoluciones, no demasiadas. El cansancio empezó a acusarse y algunos sucesos le cortaron en parte la respiración al duelo. La lesión del Kun, por ejemplo, en una entrada de Gurpegi cuando se plantaba solo ante Iraizoz. El Athletic bajó el juego y aumentó la dureza. Y el Atlético se limitó a sobrevivir. San Mamés le obligó a sufrir hasta el final.

Athletic (1): Iraizoz; Iraola, San José, Amorebieta, Aurtenetxe; Susaeta, Javi Martínez, Gurpegi (Iturraspe, m.55), Gabilondo (De Marcos, m.62); Llorente y Toquero (Muniain, m.40).

Atlético (2): De Gea; Perea, Godín, Domínguez, Antonio López; Assunçao, Raúl García (Mario Suárez, m.82); Reyes (Tiago, m.76), Simao; Forlán y Kun (Diego Costa, m.58).

Goles: 0-1. M.11. El Kun se cuela entre Susaeta y Gurpegi por la izquierda del área, pasa hacia el centro, Simao se la deja muerta a Forlán y el uruguayo fusila con la derecha. 0-2. M.80. Diego Costa lanza un contragolpe, deja solo a Simao y Tiago, de cabeza, aprovecha el rechace de su remate. 1-2. M.87. Llorente, a pase de De Marcos.

Árbitro: Undiano. Amarilla a Toquero, Godín, Amorebieta, Gurpegi, Raúl García, Iturraspe, San José, Suárez, Costa.

San Mamés: 40.000 espectadores.