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La baja de Müller hiere un once emergente

Comparando jugador a jugador los españoles son ligeramente superiores

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Dos alineaciones memorizadas, que se recitarán de carrerilla. Sobre todo la del ganador de hoy. Dos onces competitivos y talentosos, y uno de ellos herido de consideración para esta semifinal. Alemania pierde a Thomas Müller, su espada derecha, su máximo goleador (4), la gran revelación de un equipo que tiene a Suráfrica con la boca abierta.

Neuer-Casillas (2)

Tardó en aparecer por Suráfrica, pero cuando irrumpió, lo hizo a lo grande, con paradas decisivas en el encuentro de cuartos frente a Paraguay. Antes, nervioso e inseguro. Neuer es el punto más débil de Alemania. Poco exigido hasta la fecha, ha concedido errores.

Lahm-Ramos (X)

El nuevo capitán ha dejado la banda izquierda de la Eurocopa y defiende y sube por la derecha, la suya natural. Un atacante más, como Ramos, que lleva en Suráfrica casi de falso extremo. El madridista estuvo magnífico ante Portugal. Llevan un buen campeonato, pese a su propensión a centrar por centrar. Más el blanco.

Fiendrich-Piqué (2)

El alemán viene de jugar de lateral derecho, es más bien un central a la fuerza. Simplemente correcto. Lleva un gol a favor. Piqué, excepto ante Paraguay, ha estado imperial. Vital en la salida del balón y segurísimo en defensa.

Mertesacker-Puyol (2)

El gigantón teutón, a cuatro centímetros de los dos metros, es un armario que ha demostrado resistencia, no inmutarse ante un balonazo de lleno en la cara, pero sigue vacío de fútbol. Poderoso por arriba, frágil por abajo. Puyol es lo de siempre, poco tacto con el balón, pero agresivo, rápido y racial para quitárselo al rival.

Boateng-Capdevila (X)

No es lo mejor de ninguna de las dos selecciones. Facultades físicas sin mucha compañía técnico por el alemán. Capdevila no brilla ni desentona. Se limita a cumplir. Más bien intrascendentes.

Khedira-Busquets (1)

Los dos muy pendientes del equilibrio táctico, Khedira con mucha mayor intención ofensiva, aunque sabe que le toca más defender que a su acompañante. Busquests es el preferido de Del Bosque y no lo está haciendo mal en los asuntos destructivos y tapar agujeros. Muy limitado en la creación.

Schweinsteiger-Xabi (X)

La verdad es que el rubio se ha convertido en el motor de Alemania. Ida y vuelta, presión y conducción, hambre. Mucho más influyente que en sus tiempos de interior o extremo. Pero Xabi Alonso es un seguro de vida en el pase, más en el largo. Sus centros abren defensas, lo que más le cuesta a España.

Trochowski-Iniesta (2)

La baja de Thomas Müller inclina el combate del costado derecho del lado español. Trochowski sólo ha jugado minutos sueltos para oxigenar a los principales. Velocidad y desborde, pero nada en comparación con el jugador al que suple y con el fútbol diferente de Iniesta. Parte desde la derecha, pero juega a su aire. El hombre que rompe las jugadas de España, que las vuelve venenosas. Superados sus problemas musculares, el arma de la selección.

Özil-Xavi (X)

Es mejor Xavi, pero aún no en lo que va de campeonato. El enganche alemán de origen turco es la zurda más relevante que ha dado el Mundial de Suráfrica. Brutal su aportación en la primera fase. También después, pero con menor presencia. Talento para controlar, proteger y soltar la pelota. Llega y dispara. Xavi es Xavi, el termómetro de España. El socio de todos. Si recupera el mando y la posición más retrasada no hay nadie a su altura. Pero aún no está.

Podolski-Villa (2)

No lo está haciendo mal el alemán, con un desborde predecible, pero eficaz. Sus regates han abierto partidos. Llega y llega, acompaña todas las jugadas, aunque nazcan del lado contrario. Tiene gol, aunque no tanto como Villa, que está que se sale desde esa posición de falso extremo. En racha. El filón de La Roja. Lleva el gol cosido.

Klose-Torres (1)

Es mejor Fernando Torres, sin duda, pero no en este Mundial. Klose está fino y se entiende bien con los productores de juego. El goleador alemán es veloz y constante. Torres sigue en baja forma, mermado por esa lesión aún reciente que le impidió terminar la temporada con el Liverpool. Pone más voluntad y pelea que desequilibrio verdadero. Pero volverá. Y si es esta noche ante Alemania no habrá discusión.