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Sin bajarse del andamio

El Madrid derrota a un diezmado Espanyol en otro partido de hormigón armado

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El mismo once que tanto deslumbró a muchos ante el Ajax, con el único cambio de Ramos por Arbeloa, decepcionó tres días después en Anoeta. Siendo mucho menos, la Real pareció más. El peligroso efecto gaseosa de los donostiarras retrató a un Madrid incapaz de imponerse sobre el césped y, no sin fortuna, hacerlo sólo en el marcador. Anoche no fue lo mismo, pero sí parecido. Con Lass por el renqueante Khedira, el Madrid fue tan aburrido e impreciso como práctico y rentable. Cristiano sació sus ansias de gol, el portugués asistió a Higuaín en el segundo y Benzema redondeó el engañoso 3-0.

Por la misma razón que las críticas son precipitadas, también los elogios. El madridismo ilustrado anda confuso. Las ansias de que Mou sea el mesías que tanto necesita Florentino le induce a vitorear el mínimo destello, aunque en el fondo sabe que con el portugués en el banquillo, el Madrid va a ser más efectivo que efectista. Más toro que torero, que diría Menotti. Con Mourinho, el Madrid no juega (ni jugará) a ser superior a su rival, sino simplemente a ganarle. Puede parecer lo mismo, pero no lo es. A diferencia del Barça, y la comparación es tan odiosa como inevitable, el Madrid no se organiza a través del balón, sino cuando se junta para recuperarlo. Lo preocupante es que anoche tampoco se le vio seguro en este aspecto y prueba de ello es que Casillas recuperó su cuota de protagonismo.

El Espanyol, que por algo suma ya 15 años sin ganar en el Bernabéu, llegó con demasiadas bajas como para disimularlas. Sin medio equipo, Pochettino tenía coartada para limitarse a caer con honor. Tal vez por ello, los catalanes salieron sin complejos e incluso Callejón a punto estuvo de adelantar a los pericos a los cinco minutos. El canterano madridista rozó la gloria con un lanzamiento que se fue rozando el poste. El Madrid, incapaz de trenzar una jugada, se limitaba a meter la directa en cuanto el balón caía en los pies de Cristiano, Higuaín o Di María. Además, los blancos tenían problemas para juntarse también sin balón. Xabi Alonso, pésimamente escoltado por Lass, predicaba en el desierto y Özil entraba en juego con cuentagotas.

Unas absurdas, pero claras, manos de Luis García en la barrera al saque de una falta botada por Cristiano posibilitaron al portugués estrenar por fin su cuenta goleadora. Lo hizo desde el punto de penalti y por dos veces, ya que Clos le ordenó repetir el lanzamiento. A CR7 no le tembló el pulso. El gol no descompuso al Espanyol y Verdú tuvo el empate al borde del descanso, hecho que provocó que el Bernabéu amagara con pitar.

El propio Verdú obligó a Casillas a mancharse y salvar el 1-1. La expulsión de Pepe por doble amarilla la compensó al minuto el árbitro con una rigurosa roja directa a Galán por una entrada sobre Cristiano. La lesión de Messi está demasiado cercana. En un nuevo partido a diez contra diez, Mourinho remendó su equipo con la entrada de Arbeloa y Khedira por Di María y Özil y el Espanyol, que acabó con nueve, ya no aguantó.

Los goles de Higuaín y Benzema despertaron al personal. El Madrid gana desde el andamio. Sigue en construcción. De área a área y gano porque me toca.

3 - Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Carvalho, Marcelo; Lass, Xabi Alonso; Cristiano Ronaldo, Özil (Khedira, m.64), Di María (Arbeloa, m.64); e Higuaín (Benzema, m.84).

0 - Espanyol: Kameni; Chica, Galán, Forlín, David García (Dídac, m.46); Duscher, Molina, Verdú, Callejón (Callejón, m.85), Luis García; y Sergio García (Álvaro Vazquez, m.73).

Goles: 1-0, m.29: Cristiano Ronaldo de penalti. 2-0, m.83: Higuaín. 3-0, m.87: Benzema.

Árbitro: Clos Gómez (colegio aragonés). Amonestó a Carvalho (15) y Marcelo (23) por el Real Madrid. Expulsó a Pepe por doble amonestación (56 y 61) y a Forlín (83 y 88), y por roja directa a Galán (63) tras una entrada a Cristiano.

Incidencias: encuentro correspondiente a la cuarta jornada de Liga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 70.000 aficionados.