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Balonmano Se va el comandante de las 'Guerreras'

Jorge Dueñas abandona el banquillo de la Selección 9 años después. Repasamos con él en esta entrevista lo que ha dado de sí la etapa más exitosa del balonmano femenino español.

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Jorge Dueñas, durante un partido de la selección española femenina de balonmano.

Se hizo cargo de la selección española femenina de balonmano un 2 de octubre de 2007. A partir de entonces comenzó a gestarse algo grande, muy grande. Jorge Dueñas, junto con sus ‘Guerreras’, ha provocado que España entera haya vibrado y se haya emocionado con un conjunto que representa unos valores con los que nuestra sociedad se ha visto identificada. Lucha, sacrificio, entrega, compañerismo… Son algunas de las señas de identidad que el técnico vizcaíno ha conseguido impregnar en el equipo nacional.

Ahora se va, pero atrás dejó un gran legado, con una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, otra en el Mundial de Brasil 2011 y dos platas en los Europeos de Macedonia 2008 y Hungría 2014. Dueñas y sus chicas han puesto en el mapa al balonmano femenino español, y eso es algo que les debemos agradecer. Ahora, más sosegado tras el anuncio de su no continuidad, atiende a Revista Elite Sport para hacer balance y rememorar esas grandes gestas que quedarán para siempre en los anales de la historia de nuestro deporte.

¿Cómo se le queda a uno el cuerpo tras dejar el banquillo de la Selección después de tantos años?

Bueno, la verdad es que ya ha pasado bastante tiempo desde el Europeo. Ya allí tuve la sensación de que era un final de ciclo, de que un cambio podía ser bueno para el equipo, para las chicas y para todos en general. El presidente me comentó que no íbamos a renovar nuestro vínculo, pero todo bien. Ahora algo que todos veíamos venir, por lo que no ha habido ningún problema en este sentido.

Tuvo que ser una decisión difícil por ambas partes, ¿no?

Hombre, la verdad es que sí, no nos vamos a engañar. Especialmente complicada para el presidente, y así me lo transmitió él mismo. Después de una época con tantos éxitos, pues lógicamente no es fácil para nadie. Pero bueno, en mi caso, soy muy consciente de que todos los entrenadores estamos supeditados a los resultados y que estamos cosas puede suceder en cualquier momento.

¿Quizá el equipo de las ‘Guerreras’ nos habéis malacostumbrado?

Pues quizá sí. Se consiguieron hitos y logros importantes, con medallas en Europeos, Mundiales y Juegos Olímpicos y eso provocó que ahora se nos exigiera lo mismo, lo cual es bueno. Pero la situación ha cambiado. Antes las condiciones eran las idóneas, ahora no es tan así.

¿Por qué crees que ha cambiado ese escenario?

Lo cierto es que la crisis económica ha hecho mucho daño a deportes como el balonmano, y especialmente al femenino. El nivel de nuestra liga ha caído, y eso ha provocado que nuestras jugadoras pasen de un rol de profesionales a otro de semiprofesionales o, en ocasiones, prácticamente ‘amateurs’. Además, muchas de nuestras jugadoras se han visto obligadas a emigrar, y eso en ocasiones puede ser bueno y en otras contraproducente, como creo que es en este caso.

Uno de los grandes momentos, el bronce de los JJOO Londres 2012.

¿Volveremos en algún momento a recuperar el nivel de las medallas en grandes campeonatos?

A corto plazo me parece que va a ser francamente difícil. Tenemos que entrar en un proceso en el cual los clubes puedan aumentar su potencial, y para eso hace falta inversión. En ese momento podrán profesionalizarse y volveremos a tener ese nivel que nos dé opciones de luchar por los podios en los torneos importantes.

Habéis creado una marca, ‘Guerreras’, con la que la gente se ha volcado…

Eso me enorgullece muchísimo. Y es que, aparte de las medallas, hemos generado como dices una identidad gracias a ese nombre tan ‘marketiniano’. Hemos conseguido generar unas expectativas y una emoción muy positivas para el balonmano femenino. Me quedo con eso, con la satisfacción de haber aportado algo bueno para el deporte español.

Después de tantos años, ese grupo ya no es sólo un equipo de balonmano, ¿no?

Claro que no, ya nos unen muchas cosas que lo puramente deportivo. Han sido nada más y nada menos que 9 años juntos, y lógicamente eso trasciende de lo profesional a lo personal. Hay un cúmulo de sentimientos que van mucho más allá de una pista y un vestuario de balonmano.

Míster, ¿y a partir de ahora qué?

Pues seguir vinculado a este maravilloso deporte, como he hecho durante toda mi vida. Mi papel ahora dentro de la Federación será el de dedicarme a entrenar a las categorías inferiores y a la parte de tecnificación. Salgo quizá del gran foco mediático, si se puede decir, del primer equipo, pero seguiré trabajando por el balonmano español y para que nuestras jóvenes promesas algún día puedan estar en lo más alto.

El haber sido cocinero antes que fraile, ¿te ha ayudado para comprender mejor a las jugadoras?

No hay duda que ayuda. ¿Es imprescindible? Yo creo que no. Yo he sido jugador, pero hay gente que no ha sido jugador de alto nivel y es un grandísimo entrenador. No tiene nada que ver. Ahora bien, a mí personalmente me ha ayudado a conocer en cada momento los sentimientos de las jugadoras en cada situación de partido, entrenamiento… Para mí ha sido una ayuda, sin lugar a dudas.

Ahora que llega el momento de echarse a un lado, ¿sientes el cariño de la gente?

Si, no me cabe la menor duda. Creo que los aficionados al deporte en general, y al balonmano en particular, han valorado nuestra trayectoria y han relativizado los últimos resultados, que obviamente no han sido tan buenos como esperábamos. Muchísima gente me ha felicitado por todos estos años y eso es algo que yo agradezco mucho. También me quedo con esto.

Y para finalizar, ¿con qué momento deportivo te quedas de todos estos años?

Es complicado quedarse con uno, han sido tantos y tan buenos afortunadamente… Quizá la primera medalla en el Europeo de Macedonia fue muy importante, es ahí donde comienza todo, lo que nos hace realmente crecer y nos abre la puerta para ir a por más. Y lógicamente, por la trascendencia deportiva y mediática, la medalla de los Juegos Olímpicos de Londres. Aquello fue un ‘boom’ y, sobre todo, por cómo se produce, con aquel dramático partido que nos valió la gloria. Puede que me quede con esos dos momentos por lo que han significado para nosotros y para el conjunto del balonmano femenino español.

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