Publicado: 11.08.2015 10:54 |Actualizado: 11.08.2015 10:54

El Barça busca dar el primer paso hacia el 'sextete' contra un Sevilla
que se crece en Europa

El Sevilla ya venció al Barcelona en la Supercopa de 2006, y lleva cuatro Ligas de Europa de las últimas nueve disputadas. 

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El entrenador del FC Barcelona, Luis Enrique observa a sus jugadores durante el entrenamiento de ayer en Tiflis, en el estadio donde se jugará la final. EFE/Yuri Kochetkov

El entrenador del FC Barcelona, Luis Enrique observa a sus jugadores durante el entrenamiento de ayer en Tiflis, en el estadio donde se jugará la final. EFE/Yuri Kochetkov

BARCELONA/SEVILLA.- El Barcelona empieza mañana, en el Boris Paichadze Dinamo Arena de Tiflis (Georgia), el camino hacia el sextete, que pasa por derrotar al Sevilla en la Supercopa de Europa, ganar también la Supercopa de España la semana que viene y rematar el pleno de títulos en un año natural con el Mundial de Clubes en diciembre.

Por su parte, el Sevilla aspira a refrendar que es uno de los más laureados del continente en la historia reciente, puesto que si gana acumularía en apenas nueve años cuatro Ligas de Europa y dos Supercopas.

Si el Barça se impone al conjunto hispalense, lograría, además de su quinta Supercopa de Europa, vengar la humillante derrota en la final de esta competición de 2006, cuando los andaluces le endosaron un contundente 3-0 que supuso el inicio del ocaso del Barça de Rijkaard.



Y sumaría, además, su decimonoveno título internacional, superando en el palmarés a Real Madrid, Milan y Boca Juniors, con los que actualmente está empatado con dieciocho trofeos.

Consciente de la importancia de esta nueva final, el técnico del Barcelona, Luis Enrique Martínez, se ha llevado a Georgia a toda la plantilla, a excepción del delantero Neymar da Silva, que estará dos semanas apartado de los terrenos de juego a causa de unas inoportunas paperas.

La de Neymar no es, sin embargo, la única baja importante del conjunto azulgrana, que no podrá contar con Jordi Alba por una lesión muscular que sufrió durante el amistoso contra el Roma en el Trofeo Joan Gamper.

Pedro y Mathieu sustituirán a Neymar y Jordi Alba

Luis Enrique, por tanto, tendrá que reconstruir el flanco izquierdo del equipo, con Pedro como sustituto de Neymar en la posición de extremo y Mathieu como la solución a la baja de Alba en el lateral.

El resto del once azulgrana será el de gala. Ter Stegen le ha tomado la delantera a Claudio Bravo, que se acaba de reincorporar a la pretemporada, Alves sigue siendo el amo y señor del lateral derecho, tras su renovación, y Piqué y Mascherano, se mantienen como la pareja titular de centrales.

El centro del campo será el habitual, formado por Sergio Busquets, Rakitic, que ha empezado el curso como un tiro, e Iniesta, mientras que Messi y Luis Suárez completarán un tridente ofensivo en el que Pedro hará de Neymar.

El técnico del conjunto azulgrana tampoco podrá contar con el defensa Douglas Pereira, lesionado, ni con los dos fichajes de esta temporada, los centrocampistas Aleix Vidal y Arda Turan, que no pueden jugar hasta el 1 de enero de 2016 por la sanción de la FIFA al club catalán.

Si el Barcelona tiene las bajas del brasileño Neymar y Jordi Alba, el Sevilla no podrá contar con el portugués Daniel Carriço ni el galo Steven N'Zonzi, pero los tetracampeones de la Liga Europa quieren emular la campanada que dieron el 25 de agosto de 2006 cuando, en la mencionada primera de sus cuatro finales de la Supercopa, ganaron 3-0 (Renato, Kanouté y Maresca) al todopoderoso equipo azulgrana.

De entonces no queda nadie en la plantilla sevillista, donde sí siguen nueve jugadores que conquistaron las dos últimas Liga Europa seguidas, en un equipo renovado este verano con ocho fichajes y que llega a su octava final continental mejor ensamblado que el pasado verano, cuando perdió esta misma Supercopa con el Real Madrid (2-0).

Hace 6 años que el Sevilla no logra vencer a los azulgranas

El equipo de Unai Emery afronta esta nueva cita histórica con la ilusión de sumar su segundo título en esta competición y el sexto en Europa, pero consciente de la gran dificultad que supone superar al Barça, al que no gana desde hace casi seis años -6 de enero de 2010- y al que, sin renunciar a nada, concede la vitola de favorito.

El técnico vasco tiene serios problemas en la zaga por las bajas por lesión del luso Carriço, la sabida del argentino Pareja y la duda de los centrales galos Timotheé Kolodziejczak y Adil Rami, tras varios días sin entrenar por una gastroenteritis causada por salmonela que impedirá, además, jugar la final al francés N'Zonzi.

Así, deberá alinear como defensa al polaco Grzegorz Krychowiak con Rami, el más recuperado de los afectados por gastroenteritis, o bien, si este no está apto, pasar al lateral Jorge Andújar 'Coke' al eje de la defensa; con Iborra y el danés Krohn-Dehli posiblemente en el medio; el argentino Banega en el tridente ofensivo con el ucraniano Konoplyanka y Vitolo; y el francés Kevin Gameiro arriba.

Emery se enfrenta a su "bestia negra" al no haberle ganado nunca al Barcelona en 19 partidos (trece derrotas y seis empates con el Almería, Valencia, Spartak de Moscú y Sevilla), pero ha resaltado la gran ilusión y ambición de los suyos, que llegan "mejor" a Tiflis que el año pasado a Cardiff (perdió 2-0 ante el Real Madrid), pese a advertir que el rival es "posiblemente el mejor equipo del mundo".

La 41 edición de la Supercopa que se disputará en Tiflis será la tercera entre equipos españoles. La ya citada primera, precedente directo del encuentro de mañana, la ganó el Sevilla en 2006 al imponerse al Barcelona por 3-0 y la más reciente fue en 2015 con victoria 2-0 del Real Madrid, precisamente sobre el Sevilla.