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El Barça no remata

El Mallorca empata en el Camp Nou gracias a la ansiedad y la falta de acierto de los azulgrana

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El Barça mantiene su esencia, pero tiene problemas de ansiedad para marcar y para vencer en el Camp Nou, donde sólo ha sumado cuatro puntos de nueve posibles. Dominó el encuentro y mereció ganar, pero el Mallorca raspó un empate que retrata algunas carencias del campeón.

Desde su arranque, el Barça fue directo y veloz a buscar la portería rival, aprovechando el hecho de que Laudrup cumplía con lo que había avanzado: no encerró a su equipo en el área. Pero tampoco tuvo en la primera mitad opciones de atacar; sin balón, no ofrecía contundencia.

Sorprendió de los locales que, pese a la baja por una tendinitis de Xavi, fueran Mascherano y Keita quienes partieran de inicio en la medular acompañando a Iniesta, con Busquets en el banco. Calcaba Guardiola el centro del campo que no se las apañó nada bien en la derrota ante el Hércules.

Bojan no funciona: desacertado en las combinaciones y de cara a puerta

Abidal, crecido y nada vigilado en su carril, les ayudó a crear peligro. El gol, sin embargo, llegó por la banda opuesta. Alves dejó el balón en la frontal para Pedro. Sin pensárselo, el extremo dio un taconazo hacia atrás tan bello y práctico como el gol desde la frontal con el que Messi adelantó al Barça y estrenó sus flamantes botas doradas, continuación de su recién recibido galardón de máximo goleador europeo.

Parecía el Barça reencontrarse con su mejor versión, con más espacios para combinar. El segundo gol parecía un pequeño 'matiz', como lo definiera Guardiola, que llegaría de un modo natural. Pero fue el Mallorca el que aprovechó su segunda ocasión, en el córner surgido de la primera. Lo botó De Guzmán y Nsue, obviando los 15 centímetros que lo alejan de la coro-nilla de Piqué, le superó en el salto y marcó de cabeza. El Camp Nou se quedó frío.

En la reanudación sí pareció Laudrup dar por bueno el empate al arropar más a su equipo en la retaguardia y dejar a un solo hombre como referencia en ataque, Webó.
Poco a poco, desde un mayor orden defensivo, el Mallorca se fue creciendo también en sus subidas al ataque. El mismo Nsue, también tras un córner, estuvo a punto de volver a marcar.

Messi estrenó su Bota de Oro inaugurando el marcador

Capítulo aparte merece Bojan, quien está teniendo más minutos que nunca con Guardiola pero no los aprovecha. Suele errar más que sus compañeros en las decisiones, en los pases y, lo que en él es más grave, en los remates. Lo intentó con ahínco e incluso estampó un disparo sin ángulo contra el poste. Pero como siga así, hasta Nolito le pasará por delante. El jugador del filial debutó con el primer equipo en el tramo final y creó peligro con su atrevimiento para encarar a los rivales.

Pero ni él ni Thiago, que dio algunos pases de mérito, fueron suficientes para protagonizar una revolución que le hubiera venido de perlas al Barça. Que Mascherano intentara dos disparos lejanos de manera consecutiva, que se encontraron con Aouate, daba cuenta del desespero de los locales. Un desespero que irá a más como el Barça mantenga esta línea.