Publicado: 20.01.2014 07:00 |Actualizado: 20.01.2014 07:00

El Barça propondrá hoy gastar 300 o 600 millones en el futuro Camp Nou

La Junta Directiva debate si reformar el actual estadio o construir uno nuevo y qué propuesta votarán los socios en referéndum

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El coliseo del barcelonismo vive hoy una jornada crucial. La Junta Directiva del club se reúne para decidir la propuesta que someterá a referéndum entre los socios sobre el estadio del Barcelona para las próximas décadas. Las opciones que se barajan actualmente en el seno de la dirección azulgrana son dos: la construcción de un nuevo estadio o la remodelación del Camp Nou. Si bien, aún no se descarta que todo quede como está a excepción de leves cambios.

Pese a que en lo que llevamos de temporada la asistencia media (69.407) ha bajado con respecto al curso anterior (72.649) y los llenos sólo se dan en circunstancias excepcionales, Rosell y sus directivos se empeñan en aumentar el aforo desde los actuales 99.354 espectadores a 105.000. El principal motivo, según ha afirmado el club, es la presunta desventaja que tiene el Barça con respecto a otros equipos que obtienen más dinero por el estadio. El vicepresidente económico, Xavier Faus, cifró los ingresos que generarían ambos proyectos en "entre 30 y 35 millones de euros anuales".

Aunque estéticamente ambas opciones tendrían el mismo aspecto -nada que ver, eso sí, con la propuesta de Norman Foster que planteó Laporta hace unos años- y estarían cubiertos, las diferencias en el coste son abismales. Por ello, el portavoz de la junta, Toni Freixa, afirmó a principios de diciembre que querían "tomar una decisión sin precipitarse". Una remodelación costaría más de 300 millones de euros, según cifras reconocidas públicamente por Xavier Faus. Levantar otro recinto se dispararía a, como mínimo, el doble: más de 600 millones.

Por tanto, el obstáculo que se encuentra la directiva culé es básicamente económico. Una buena parte de esa diferencia tiene su causa en los terrenos que habría que comprar. Unas parcelas, en la Diagonal, que son propiedad de la Universidad de Barcelona. Y he aquí el otro gran inconveniente. La Universidad no sólo no ha comenzado ningún tipo de negociación con el club, sino que tampoco ha recibido llamada ni propuesta alguna. De hecho, considera este terreno una pieza clave y fundamental de la institución, "que constituye un hecho diferencial respecto al resto de las universidades catalanas y españolas por el hecho de disponer de más de 100.000 metros cuadrados dedicados a instalaciones deportivas a la entrada de la Ciudad Condal".

"La Universidad de Barcelona no hace negocios inmobiliarios y no está dispuesta a vender ningún activo de su patrimonio", señaló rotundamente en un comunicado. Por todo ello, la directiva ha cambiado su parecer inicial, más proclive a la construcción de un nuevo coliseo, y se inclina ahora muy mayoritariamente por remozar el Camp Nou. De una manera u otra, el club no tiene ni por asomo suficiente dinero como para afrontar un dispendio de cientos de millones de euros, pero ha prometido que nunca harán "un proyecto que ponga en peligro la sostenibilidad del club ni el apartado deportivo". Si bien, no se plantean repercutir de alguna manera este gasto en el socio, ya que indican que, además, el precio del abono culé está congelado hasta 2016.

Lo que no está para nada descartado es que para sufragar en buena medida el desembolso se acepte el patrocinio de una empresa, pese a que, como reconoció el vicepresidente económico, "hay una corriente mayoritaria en la junta de mantener el actual nombre". El resultado sería que su nombre acompañe al del Camp Nou; lo que se conoce como 'tranding rights'. De esta manera, podrían recibir una cantidad cercana a los cien millones de euros. Esta es precisamente la opción que valora Florentino Pérez para el Santiago Bernabéu.

Si una empresa pone su nombre junto al del estadio, el club podría recibir cien millones por temporada

Si se escoge la opción de la reforma, las obras, que durarían tres años, se alternarían en una y otra zona en función de la época. Durante la temporada se trabajaría en el exterior y cuando no haya partidos los trabajos de remodelación se llevarían a cabo en el interior, en la zona de las gradas. "El equipo disputará todos los partidos en casa sin problemas. Hay un calendario de ejecución muy bien estudiado que no afecta ni a los jugadores ni a los socios", aclaró Freixa. El portavoz también explicó que si se reforma el Camp Nou no habría demolición alguna, sino que en los informes que recibieron de tres consultoras se les ha trasladado una forma de aprovechar parte de la estructura. "Hablaríamos de un estadio prácticamente nuevo, pero con la estructura actual", añadió.

Sea cual sea el proyecto seleccionado, conlleva también el levantamiento de un nuevo Palau Blaugrana con capacidad para 12.000 espectadores, además de una pista de 2.000 espectadores para otras secciones del club. Aunque Faus aseguró el 10 de diciembre que los socios votarían entre tres opciones -construcción, reforma o dejarlo como está-, no se descarta que finalmente la junta elija por su cuenta y riesgo una opción y la someta a un referéndum previsto, en principio, para el primer trimestre de este año.