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El Barcelona, con paso firme

El campeón se clasifica para las semifinales tras apabullar al Lucentum, con una gran actuación de Rabaseda

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En partidos como el que ayer protagonizaron el Barcelona y el Lucentum, el foco acaba por apuntar a la anécdota. La diferencia entre los contendientes es tan grande, el marcador resulta ya tan irrelevante, que la atención se fija en un nombre. Rabaseda, por ejemplo. O en una cifra: los 16 puntos del joven alero azulgrana. O en una de esas estadísticas que tanto gustan a los freaks de la especialidad y que, a veces, se convierten en sentencia. En el anecdotario de la Copa del Rey, uno de esos recuentos concluye que ningún equipo ha sido capaz de levantar el trofeo en tres ediciones consecutivas. Ni siquiera el Barça, aunque, desde ayer, tras su triunfo ante el Lucentum (75-54), esté un paso más cerca. Y frente al siguiente medie el Baskonia, su rival mañana, en una de las semifinales de la competición.

Y no estaría mal que el encuentro ante los vitorianos tuviera más emoción que el de ayer, un auténtico paseo triunfal de los de Xavi Pascual que han llegado a la Copa en su momento más dulce. Por más que su trayectoria en la Liga sea más que meritoria, el equipo de Txus Vidorreta sólo le aguantó un cuarto, el primero, al vigente campeón, que también lo fue hace dos años. La media hora restante fue una exhibición del Barça, apenas maquillada en el cuarto final, cuando incluso Rabaseda había renunciado a profundizar en su acto de reivindicación.

El joven vertebró la historia de un partido que se desarrolló básicamente en el segundo acto, un monólogo de los azulgrana. Pidió la palabra Rabaseda y su discurso articuló el cuarto con argumentos de peso, como el lanzamiento de tres. Rabaseda encadenó dos triples, en el inicio del despegue de los de Pascual (25-15) para confirmar que, poco a poco, empieza a encontrar su sitio en un grupo plagado de jugadores con muchos kilómetros a sus espaldas. La experiencia, ya se sabe, es un grado. Y el Barça tiene mucha en este tipo de torneos. Por eso cazó al vuelo lo crucial del momento y aceleró a fondo.

Circuló el balón rápido y con criterio el equipo de Pascual, se entonaron los tiradores, aportaron puntos y espectáculo los pívots –los tapones y mates de Fran Vázquez y Ndong animaron al público– y la defensa se cerró con un candado. El Lucentum no encontró ninguna llave para abrirla. Ni siquiera la de Llompart, protagonista en el igualado inicio del encuentro. Incapaz de anotar –sólo sumó 12 puntos en el segundo cuarto– pero también de frenar la oleada ofensiva de los azulgrana, el equipo de Txus Vidorreta atrapó el descanso sin esperanza (41-25).

Sabían los alicantinos que les aguardaban 20 minutos de suplicio. Que recuperar el diálogo del partido sería tan imposible como resultó ser. En casa, aunque en la grada hubiera más seguidores de los equipos foráneos que hinchas azulgrana, el Barça no ahorró energías. Al contrario. Hizo crecer su ventaja con una notable producción ofensiva y una defensa que dejó a los alicantinos con un bagaje desolador. A un punto por minuto le salió el cuarto a los de Vidorreta (10), mientras el Barça se colocaba en diferencias de récord, que finalmente no fueron. Los de Pascual levantaron el pie del acelerador y el Lucentum, que finalmente pudo contar con Ivanov, se despidió con mayor decoro.