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Blatter admite que dar el Mundial a Qatar pudo ser "un error"

El presidente de la FIFA, que contempla que el evento se juegue en invierno por las altas temperaturas, dice que "también hay que considerar las realidades políticas y geopolíticas"

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El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, ha admitido este lunes por primera vez que adjudicar la organización del Mundial de fútbol de 2022 a Qatar podría haber sido 'un error'.

La celebración del torneo en Oriente Próximo ha causado mucha controversia, debido a que si se mantienen las fechas tradicionales de mediados de año, los futbolistas tendrán que competir con una asfixiante temperatura ambiente de 50 grados centígrados. Las peticiones para retrasar el Mundial a una fecha posterior ese año, durante el invierno, también han sido criticadas porque se interrumpirían las competiciones de ligas nacionales en países como España, Inglaterra, Italia, Alemania y Francia.

En una entrevista en insideworldfootball.com sobre el torneo en Qatar, Blatter dijo: 'Puede que cometiéramos un error en ese momento'. Blatter, quien en mayo dijo que 'no es racional' jugar en Qatar durante junio y julio, añadió: 'Por otra parte, también hay que considerar las realidades políticas y geopolíticas'.

Blatter asegura que dar a Qatar la organización del Mundial 'no fue algo responsable' debido a las altas temperaturas. 'Después de muchas deliberaciones y una revisión crítica de todo el tema, llegué a la conclusión de que jugar el Mundial con el calor de Qatar no fue algo responsable, aunque sé que tienen la tecnología para enfriar la temperatura en los estadios. Por ello, sugiero que el Comité ejecutivo de la FIFA debería revisar el periodo de disputa del evento y las consecuencias que tendría jugar en invierno', afirma.

El presidente de la FIFA es consciente de los problemas que la designación de Qatar tuvo desde un primer momento. 'Mucha gente sacó conclusiones, incluso pedían que se revisase el proceso o que se repitiese la votación. Otros han sido más duros y me han preguntado cómo he tardado dos años en darme cuenta de que el torneo no era viable en Qatar, aunque esta gente se olvida de un par de detalles', señaló.

'Estos detalles son que en el contrato está programado que el Mundial de Qatar 2022 se juegue en junio o julio 'en principio', con lo que no es una obligación, simplemente es el deseo de la FIFA de jugarlo en esos meses', indicó Blatter, dejando una puerta abierta a una posible celebración del Mundial en otro mes con menos calor.

Aún así, el presidente de la FIFA cree que no hay que discriminar a ciertos países por su situación geográfica. 'Si nos mantenemos rígidos en el actual 'statu quo' nunca se podrá jugar un Mundial en países cercanos al Ecuador. Creo que la Copa del Mundo debe ser dada a una nación que realmente la quiera acoger. Si excluimos candidaturas potenciales por el clima, el próximo paso puede ser excluirlas por cualquier otra razón arbitraria o discriminatoria. No quiero formar parte de eso', aseguró.

Según Blatter, ya hay contactos con ciertas ligas para intentar solventar los problemas de calendarios. 'Los próximos pasos incluirán una revisión profunda en el calendario internacional y establecer las consecuencias que el cambio pueda acarrear. Naturalmente, tendríamos que hablarlo y consultarlo con todas las partes interesadas. Donde hay voluntad hay un camino, sé que lo podemos hacer y las primeras reuniones exploratorias ya las hemos tenido con las ligas más afectadas mostrando soluciones', afirmó. De esta manera, Blatter espera que el Comité Ejecutivo de la FIFA apoye su propuesta de cambiar el torneo al invierno.

Qatar compitió con las candidaturas de Corea del Sur, Japón, Australia y Estados Unidos para obtener la organización del evento por primera vez en su historia. 'La Copa del Mundo es el evento global más grande, si no el único, de la FIFA. ¿Quiénes somos nosotros, los europeos, para exigir que este evento cumpla con las necesidades de 800 millones de europeos por sobre el resto?', sostuvo.

'Creo que es momento de que Europa empiece a entender que ya no gobernamos el mundo, y que algunas antiguas potencias imperiales europeas no pueden imponer su voluntad a otros en lugares distantes', agregó.