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Botín en casa de un genio

El Villarreal saca un valioso empate (0-0) ante el Manchester en la reaparición de Cristiano Ronaldo. Los amarillos fueron superados en la primera parte, pero en la segunda tuvieron más mordiente 

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El Manchester United invita a jugar a su teatro, pero resulta peliagudo para el rival salir de los camerinos. El Villarreal se presentaba en el cartel como un actor joven y sin haber interpretado demasiados papeles de estrella a lo largo de su carrera, pero con la vitola de ser un equipo que no se amedrenta en los grandes escenarios. Sin ir más lejos, hace tres años ya arrancó un empate en Old Trafford.

Con este precedente y la reputación que acompaña a los castellonenses, el Manchester salió con toda la intención de que la sesión nocturna fuera un monólogo.

Lo consiguió en la primera mitad. La segunda fue otro cuento: el Villarreal mostró su verdadera cara y puso en aprietos al campeón de Europa. De ello se dio cuenta Alex Ferguson, que llamó a Cristiano Ronaldo para alborozo de toda la grada, que rugió ante la salida del gran ídolo.

Con un fútbol de velocidad y profundo, el equipo español estuvo a merced del inglés durante tres cuartos de hora. Pellegrini apostó por un eje del centro del campo con Eguren y Edmilson. Cani y Pires les acompañaban en las bandas. El técnico amarillo decidió que Cazorla y Marcos Senna contemplaran el primer tiempo desde el banquillo. No parecía ayer el momento más oportuno para que los dos internacionales españoles entraran en las caprichosas rotaciones. Muy pronto se les echó en falta. Sólo el veterano Pires, con muchas batallas similares ya en el capazo, se atrevió a encarar y poner freno al vendaval.

Nani comenzó a abrir brecha por el flanco izquierdo. Superó con facilidad a Ángel y conectó los primeros centros peligrosos con dirección al área. Luego se animó el coreano Park por el lado contrario. Las bandas engancharon a Rooney y a Tévez al encuentro.

No le duraba el balón una centésima de segundo al Villarreal. El monólogo cada vez fue más apabullante. Ninguno de los once parecía tener el día. Ni Diego López, certero casi siempre en la portería, supo gestionar bien una salida por alto, ni atajar un duro disparo de Tévez desde fuera del área. Lo mejor de los levantinos fue que los dos centrales jamás perdieron la compostura.Se jugaba en tres cuartas partes del campo. Tras el centro del campo del United, se extendía un páramo inhóspito en el que sólo Pires se atrevía a adentrarse. El empate a cero al descanso supo a ambrosía después de cómo había transcurrido el primer tiempo.

Necesitaba un buen rapapolvo el Villarreal. A Pellegrini le importó un pepino romper el protocolo de la Champions con los horarios y tuvo más tiempo de la cuenta a sus jugadores en el vestuario. El Manchester esperaba, paciente, en el césped. Salió, al fin, el equipo español con Cazorla a la cabeza. Y todo cambió. El asturiano devolvió el toque y el juego combinativo. Los amarillos ya circulaban la pelota con peligro cerca de Van der Saar.

Un gran centro del asturiano lo finalizó Guille Franco con un bellísimo remate de tacón al palo. No gustó nada la virguería a Ferguson, que de inmediato llamó a Cristiano Ronaldo. El portugués es un superclase. Cambió la imagen de un equipo que parecía rodar cuesta abajo y metió otra vez el miedo en el cuerpo a los castellonenses.

El partido vivió sus mejores momentos. Llegadas aquí y allá, con gestos sensacionales de Ronaldo: un gran pase a Rooney, una volea y un remate de cabeza al palo. No hay faceta que no domine. Gonzalo Rodríguez, espléndido partido el suyo, sacó un balón en la línea de Rooney.

La estrella portuguesa se echó el partido a la espalda, pero la defensa del Villarreal aguantó el tipo. La primera media hora del 7 del United en tres meses fue sensacional. El equipo español tuvo el oficio de un equipo curtido y supo sostener el cero a cero.