Publicado: 08.07.2014 17:38 |Actualizado: 08.07.2014 17:38

Brasil busca sobrevivir a su estrella

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La lesión de Neymar en cuartos de final ante Colombia, que le ha obligado a decir adiós al Mundial que se celebra en su país antes de tiempo, pondrá a prueba la fortaleza mental de la anfitriona. La canarinha afrontará el duelo de semifinales ante Alemania con su estrella en el recuerdo, pero no donde resulta más determinante: en el césped. La fractura de su tercera vértebra lumbar ha dejado huérfana a una Brasil que ya se ha conjurado para dedicar el entorchado mundialista a su compañero.

La manera de la que la anfitriona afronte la pérdida de su principal baluarte se antoja clave para el devenir del combinado brasileño en el tramo final del Mundial. Patricia Ramírez, psicóloga deportiva, asegura a Público que "la capacidad del seleccionador para transmitir confianza y seguridad en sus jugadores será importantísima". Felipe Scolari ha cuidado mucho el factor mental de sus futbolistas, hasta el punto de llamar a psicólogos para reforzar este tipo de trabajos. "Conseguir aunar el sentimiento de ser un equipo entre todos los jugadores, de mejorar el rendimiento coral al no disponer de su principal estrella es esencial para que el resto de los compañeros salgan con la suficiente confianza y fortaleza al terreno de juego" apunta la psicóloga. Este detalle será de vital importancia para Brasil, que durante todo el torneo ha visto cómo ha dependido en exceso de los destellos de calidad del propio Neymar para solventar sus compromisos. Cuando los rivales han conseguido anularle, los brasileños han sufrido sobremanera.

Patricia Ramirez: "No se trata de pensar en lo que falta, si no en lo que cada uno puede dar"

Por ello, además de mejorar sus prestaciones como conjunto, la no participación de la principal estrella de la canarinha puede suponer también una oportunidad para que otro jugador coja el testigo y se eche el equipo a la espalda cuando la situación lo requiera. "Se trata de una selección, donde van los mejores de cada país. Los jugadores que van a un Mundial están acostumbrados a jugar bajo presión, forma parte de su profesionalidad. Para muchos, el no ver a Neymar en el césped puede suponer una oportunidad para demostrar de lo que es capaz" asegura Ramírez, quien destaca que la mentalidad del futbolista en este tipo de situaciones puede resultar también decisiva: "No se trata de pensar en lo que falta, si no en lo que cada uno puede dar".

Para afrontar esta difícil situación, Brasil tiene numerosos espejos en los que mirarse. Equipos que con anterioridad han visto cómo su estrella se apagaba en los momentos claves de un campeonato y que, lejos de sentenciar, sirvió para espolear al resto de los compañeros.

Buena prueba de ello es la selección española de baloncesto. Antes de alzarse con su primer Mundial, el logrado en Japón en 2006, el combinado dirigido por Pepu Hernández veía como su líder, Pau Gasol, caía lesionado en las semifinales ante Argentina. Los gestos de dolor del ala-pívot catalán sobre el parqué hacía presagiar que los sudamericanos lograrían superar a los españoles y alcanzar la final. Nada más lejos de la realidad. Con mucho sufrimiento, los Navarro, Calderón y compañía apretaron los dientes y eliminaron a los albicelestes, para después imponerse con total comodidad en la lucha por el oro a Grecia. La imagen de Gasol, con muletas en el banquillo saltando de alegría, forma parte de la historia de un conjunto que demostró cómo afrontar positivamente las adversidades. Precisamente, la presencia del propio Neymar en el banquillo o en la grada junto a sus compañeros puede, según afirma Patricia Ramírez, suponer un plus "motivacional, puede transmitir mucha confianza y fortaleza al resto del equipo". 

Pero el caso de la selección española de baloncesto no es único. Esta temporada, otra de las participantes del Mundial de Brasil, Colombia, recibía un duro revés al conocer que su goleador estrella, Radamel Falcao, se perdería la cita por culpa de su lesión en el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Lejos de bajar los brazos, el combinado cafetero hizo piña y, gracias al gran rendimiento de todo el equipo y al paso al frente dado por James Rodríguez, hizo historia al alcanzar los cuartos de final por primera vez.

A nivel de clubes, no hace falta remontarse mucho en el tiempo para descubrir casos en los que el conjunto supo reponerse y brindar un título a la estrella caída. De hecho, el vigente campeón de la Liga, el Atlético de Madrid, tuvo que sobreponerse por dos veces en un mismo partido. Fue en el de la última jornada, en la que el conjunto colchonero se jugaba el título ante el Barcelona en el Camp Nou. En apenas media hora, los de Diego Simeone vieron cómo dos de sus jugadores más importantes, Diego Costa y Arda Turán, enfilaban el camino de los vestuarios antes de tiempo, lesionados. Para más inri, los culés se adelantaron en el marcador, acariciando así el alirón. Sin embargo, tras el descanso, el Atleti supo rehacerse perfectamente y un cabezazo de Godín sirvió para que los rojiblancos celebrasen su décima Liga.

Precisamente el propio Barcelona también sabe lo que es sobreponerse a un mazazo psicológico para alcanzar sus objetivos. En la campaña 2010-2011, el conjunto culé veía cómo a su lateral izquierdo, Éric Abidal, le diagnosticaban un tumor en el hígado, que le obligaba a abandonar la práctica del fútbol. Si bien es cierto que no era uno de los jugadores más determinantes sobre el césped, la gravedad de la enfermedad pilló por sorpresa a los compañeros, que se volcaron apoyando al francés. Ese año, los blaugrana se coronaron como campeones de Liga y Champions League. En éste último torneo, Abidal estuvo disponible, después de recuperarse en tiempo récord de su enfermedad, y disputó los 90 minutos del encuentro. Al término del mismo, el capitán, Carles Puyol, le cedió el honor de levantar 'La Orejona', en un gesto tan imprevisto como generoso que sirvió para demostrar el espíritu de lucha y de superación tanto del Barcelona como del propio Abidal.

Son muchos los precedentes que tiene Brasil como para no desmoronarse por la pérdida de Neymar para estas semifinales. El duelo ante Alemania promete ser de alto voltaje, reeditando la final del Mundial de Corea y Japón de 2002, donde la canarinha se impuso a los teutones y conquistó su quinto entorchado. Al hecho de ejercer de anfitriona y de poder coronarse en Maracaná, en su casa, como hexacampeona mundial, se añade ahora un nuevo carácter emocional por el que pelear: devolver la sonrisa a su estrella y, a la vez, compañero.


http://www.quoners.es/debate/que-seleccion-crees-que-ganara-la-final