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El bronce, un ejercicio mental

España se exige la recomposición ante Croacia para subir al podio

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Durante las dos últimas semanas, los chicos de Valero Rivera han exhibido los recursos técnicos y tácticos que han devuelto a España a la élite del balonmano europeo. Este mediodía (14.30 h., Teledeporte), ante Croacia, deberán mostrar, sobre todo, su capacidad mental para digerir los varapalos y recomponerse para la lucha. Aunque el bronce en juego sea un premio menor respecto a sus aspiraciones: la final, que, unas horas más tarde (17.00 h.), protagonizarán Serbia y Dinamarca.

Estaban convencidos los españoles de que su juego y su brillante trayectoria en el torneo sólo un empate y cuatro victorias les conducirían a luchar por la única plaza olímpica que rifa el campeonato, en su último partido. Y ahora que deberán ganarse su billete a Londres en el preolímpico, lamentan que la necesaria suerte les abandonara ante Dinamarca, su verdugo también en las semifinales del último Mundial de Suecia. Entonces, la superioridad danesa fue clara (28-24). El viernes, la cuestión se despejó en el instante final (25-24).

'No sería justo que nos fuéramos sin una medalla', dice Valero Rivera

Así, y aunque apelan al 'orgullo' por el torneo realizado, nadie esconde la decepción. 'Ha sido un tremendo palo; merecíamos más', repiten desde el seleccionador al último jugador. 'Pero hay que quitarse la tontería para estar a tope ante Croacia y poder ganar esa medalla de bronce', advierte Iker Romero. Dentro de todo, el bronce es ya la única recompensa que pueden llevarse de Serbia. Una nueva medalla que añadir a un palmarés dominado por ese metal. Cinco bronces acumula ya España tres olímpicos, uno mundial y otro europeo, que también exhibe tres platas todas continentales y un oro, en el Mundial de 2005.

'Queremos colgarnos esa medalla de bronce al cuello', dice Víctor Tomàs, aún con rabia. 'Tal y como hemos jugado en este Europeo, no sería justo que nos fuéramos de aquí sin una medalla', insiste Valero Rivera. 'Estábamos muy ilusionados con jugar esa final y por eso es todavía más difícil asimilarlo', abunda el técnico. Como en los Juegos de Pekín, el año pasado, en el Mundial, ante Suecia, sus pupilos fueron capaces de recomponerse para colgarse el bronce. 'El año pasado lo hicimos, pero ahora las connotaciones son otras, tal vez hemos jugado mejor, hemos llegado mejor a semifinales y eso lo hace un poco diferente', expone.

El factor mental, pues, se antoja decisivo. 'El tercer y cuarto puesto lo gana el que mejor llega anímicamente, porque, físicamente, estamos todos igual, así que hay que prepararse', confirma Iker Romero. 'El equipo que más ganas tiene y que más quiere llevarse la medalla acaba imponiéndose', ratifica Víctor Tomàs, consciente de la otra gran dificultad: la de vencer por segunda vez en una semana al mismo rival. En el anterior partido, España se impuso 24-22. 'Hubiera preferido un equipo con el que no hubiéramos jugado ya confiesa Valero; ganará el que tenga más hambre, y nosotros tenemos la necesidad de seguir ganando'.

Nadie mejor que el seleccionador para analizar las necesidades de un grupo cuya dirección asumió en 2008. 'Esto debe ser como una piedra en el largo camino hacia los Juegos Olímpicos, que empezamos hace tres años de una forma muy cruel; ahora, la situación es distinta', concluye Valero.