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Cabezazos en el vestuario

Años antes de los peinados pijos de Beckham, los cochazos de los jugadores del Chelsea y las fiestas en clubes de lujo, la Liga inglesa era también conocida por el aspecto patibulario de sus defensas.

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Años antes de los peinados pijos de Beckham, los cochazos de los jugadores del Chelsea y las fiestas en clubes de lujo, la Liga inglesa era también conocida por el aspecto patibulario de sus defensas. Eran gente dura que machacaba tibias sin piedad y alardeaba de la ferocidad de sus entradas. Como Vinnie Jones, que en un alarde de coherencia inició en el cine, tras su retirada de los campos, una provechosa carrera como actor, siempre en papeles de gángster sociópata. En el campo daba aún más miedo que en la pantalla.

De esa época prehistórica, tiene que proceder seguro el entrenador del Stoke City. Tony Pulis se las tuvo con uno de sus jugadores en el vestuario después de la derrota ante el Arsenal hace una semana. Hasta tuvieron que separarlos. A los pocos días, se supo que el jugador no sería sancionado porque en realidad era la víctima. Pulis le había atizado un cabezazo en plena cara. Para que luego digan que los entrenadores son la parte más débil del negocio del fútbol.

Rafa Benítez no ha perdido la cabeza, pero me da que le encantaría repartir unos cuantos mandobles a uno de sus antecesores en el banquillo del Liverpool. Graeme Souness ha dicho que si el equipo se queda fuera de la Liga de Campeones -ahora es séptimo-, puede sufrir una desbandada de estrellas en la próxima temporada. Para añadir más escarnio, uno de los que se han unido al acoso a Benítez es el alemán Jurgen Klinsmann, al que los dueños del club sondearon hace un par de años para que sustituyera al madrileño. 'Creo que Klinsmann es un gran experto en marketing. ¿Su carrera como entrenador? Escasa', ha respondido Benítez.

El preparador del Liverpool va a tener que salir a cortar pases envenenados lanzados por sus críticos con la misma fiereza que Vinnie Jones después de la derrota de ayer en Anfield ante el Arsenal por 2-1. El equipo intentó intimidar a los cachorros de Wenger, tal y como habían hecho con éxito Chelsea y Manchester. El juego más físico sólo sirvió para provocar un sinfín de carreras, atropellos y caídas en medio de tal confusión que era difícil ver dos pases seguidos.

Jugó el italiano Aquilani, lo que en sí es todo un acontecimiento. Benítez lo fichó por 22 millones de euros y, por alguna razón misteriosa, casi no lo ha utilizado desde que se recuperó de su lesión hace algo más de un mes. Tampoco salió de titular. Apareció en el minuto 65 y la verdad es que no hizo mucho.

No ha terminado diciembre y ya pocos creen que el Arsenal sea candidato al título. Pero lo cierto es que está a seis puntos del líder y es pronto para descartarlo. Este fin de semana, el Chelsea (empate con el Everton) y el Manchester (derrota en casa ante el Aston Villa) se han tomado un descanso y eso da nuevas opciones al Arsenal. Cesc y Arshavin han pedido a su entrenador que haga en enero un fichaje de los verdad para el ataque. ¿Se atreverá Wenger a hacer algo tan grosero como gastarse una millonada en un jugador?