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Canales maquilla a un mal Valencia

El madrugador gol del cántabro no alegró el fútbol levantista

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Canales marcó a los tres minutos para subrayar con su disparo cruzado el peso de la historia. Jamás ha ganado el Granada en Mestalla. Y sigue sin ganar, aunque salió con la honra intacta cuando todo el mundo presagiaba una goleada. Nada de eso. Lo que presagió el arranque se diluyó con el triste paso de los minutos. El Valencia cayó en una de sus típicas depresiones, que un imberbe Granada fue incapaz de aprovechar. El gol de Canales, de bella factura, abrió precisamente en canal las aspiraciones del Granada. Salió a contemporizar, con dos líneas defensivas y Geijo como único atacante. Y le salió mal. Porque, a las primeras de cambio, control del joven cántabro en la frontal del área y adiós cerrojo.

El Valencia lo vio demasiado fácil, sobre todo porque el Granada, asustado por tan tempranero tortazo, siguió encogido muchos minutos. Y tan fácil lo vio el local, que se fue aplomando. Banega empezó a sestear el balón y lo que parecía un paseo, empezó a serlo. El Granada aprovechó la caída de tensión rival para ir acercándose poco a poco; despacito, pero sin mejorar la letra de un encuentro chisposo de inicio, que fue languideciendo. Tanto que el público, para animarse, aprovechó un encontronazo de Canales con el árbitro para convertir Mestalla en una pista de circo.

Al Valencia le pasan estas cosas: cuando lo tiene todo a su favor, le gusta complicarse la vida. El Granada se le subió a las barbas por culpa del mal afeitado valencianista, desaliñado en su juego tras un prometedor arranque. Emery quiso darle nuevos bríos al equipo sacando al revulsivo Jonas, en lugar de Pablo, que se fue a rebufo del triste viento. El extremo fue reflejo del plomizo

estado general. El Granada se aferró a la posibilidad que le brindaba el Valencia. Y el público empezó a silbar. Volvía el Valencia de medio pelo, el que tras dejarse el alma contra el Barça suele entrar en fase depresiva. Es una tendencia que, como la historia que lastraba las ocasiones del Granada, también afecta al Valencia.

Un remate al larguero de Yebda animó el partido. Un minuto después falló Soldado completamente solo en boca de portería. La goleada que anunció el gol de Canales se diluyó por completo, dejando paso a un tira y afloja sin sustancia. El fútbol quedó rebajado por la impotencia del Valencia y la inocencia andaluza. Jonas y el incorporado Feghouli pusieron algo de pimienta a un encuentro soso, atascado y únicamente vivo por el suspense del resultado. Suspense que terminó en suspenso en un partido para olvidar.