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Las canas le plantan cara al vendaval

Clarke sólo está a 18 hoyos de distancia de la victoria final.

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Envuelta en una media sonrisa, la mirada de Darren Clarke apunta al infinito. A un objetivo muy lejano que hacía algunos meses parecía impensable. El golfista norilandés (-5) atisba a 18 hoyos de distancia la victoria en el Abierto Británico.

Es el líder después de tres jornadas con un golpe de ventaja sobre el estadounidense Dustin Johnson. De entre los cinco jugadores que se mantienen bajo el par aguanta Miguel Ángel Jiménez (-1). Hoy partirá con sus opciones intactas de conseguir un major.

Otro veterano que decora su clasificación con números rojos es Thomas Bjorn. El danés ya perdió un British hace ocho años en este campo. La vieja guardia europea, esa que le plantó cara a Estados Unidos en la Ryder Cup hace 20 años, se ha asomado de nuevo entre las dunas del link de Sandwich.El cielo regaló una mañana de chubasquero y abrigo para los jugadores que más madrugaron en el tee del uno.

Sólo la sabiduría de Tom Watson, 61 años, pudo contener durante algunos instantes el vendaval y el aguacero sobre el Royal Saint George's. El cinco veces ganador del Abierto conoce todos los secretos de esos montículos y trampas de arena que decoran los recorridos británicos. Camina por este tipo de campos como por el jardín de su casa.

Los mejor colocados sólo sufrieron la cola de la tormenta. Con el viento del sur, los cuatro primeros hoyos se convierten en una bienvenida envenenada. Sólo el líder fue capaz de resistir tal recibimiento. Kaimer, McIlroy, Sergio García, Pablo Larrazábal... uno tras otro algunos de los favoritos se cargaron muy pronto de bogeys.

Clarke pudo dejar casi liquidado el triunfo con dos o tres putts de menos de dos metros que no encontraron el agujero. A Jiménez no le costó demasiado trabajo encontrar la calle y el green. El drive y los hierros funcionaban, el problema llegó con el putt. Firmó una tarjeta sin birdies. La suerte suprema del golf es un matrimonio entre fuerza y línea. El malagueño nunca hizo coincidir ambas. La bola se asomó por el balcón del hoyo sin que nunca encontrase el objetivo.

También anda metido en la lucha por la jarra de plata Ricky Fowler (-2). Tiene mérito su vuelta de 68 golpes después de soportar la tormenta en la primera parte de su recorrido. Cuando las nubes cerraron el grifo, encontró una rendija que le deja muy bien colocado para el domingo. Para hoy se anuncia otra vez tiempo complicado, aunque no tan infernal como el de ayer.