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Capello no tiene portero

Inglaterra empata con Estados Unidos tras una pifia tremenda de Green

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Inglaterra desprende aroma al más puro Fabio Capello. Una selección especialista en coleccionar buenos resultados, catalogada como favorita en cualquier competición en la que participe y con muchas nubes grises en su estilo. El entrenador italiano se ha llevado toda su doctrina a las islas. Nada ha cambiado bajo su nuevo look de gentleman. Las expectativas inglesas se sustentan en los cimientos del rigorismo más puro, la disciplina y el orden.

En un torneo de largo recorrido es un sistema ideal. En un Mundial, en el que el mejor de los casos se llegan a los siete partidos, hay que asomar algo más la patita y ser más osado. No hay mañana, ni próxima jornada. El futuro es hoy. Y ese futuro parece que va muy ligado a Wayne Rooney. Su extraordinaria dimensión como futbolista legitima por sí sola la candidatura al título de su selección.

El estreno ante Estados Unidos dejó patente la rigidez de la fórmula Capello. Obligó a dos llegadores puros como Gerrard y Lampard a alejarse varias yardas de su hábitat natural. Cuando el centrocampista del Liverpool desobedeció, algo parecío moverse. Llegó el primer gol en una de sus apariciones. Solucionó con clase una buena asistencia de Heskey. Luego, otra vez atrás.

Los estadounidenses se presentan en este Mundial como la intención de convertirse en agitadores como ya lo fueron en la Copa Confederaciones. Manejan bien la pelota, tienen llegada, pero aún les falta algo de contundencia en las áreas.

Después del gol, Estados Unidos se asoció mejor con el balón. Donovan encontró las cosquillas de otro inglés, Milner, que también dio la sensación de estar en una posición que no es la suya. A la media hora, ya amonestado, Capello le sustituyó.

Detalles como el error de un guardameta pueden ser definitivos. Pasan los años sin que la selección inglesa blinde esa posición tan específica. Green ahondó la leyenda negra de los arqueros con un error garrafal en un disparo de lo más rutinario de Dempsey. Complicó de mala manera lo que parecía sencillo. Un escorzo innecesario y unas manos blandas en la primera gran pifia de este Mundial.

No hay vocaciones para ocupar el trono vacío desde la marcha de Peter Shilton y Ray Clemence. La campaña para acomodarle al pamplonica Almunia, portero del Arsenal, el bombín y el paraguas fue el intento de acabar con un problema sin visos de solución a corto plazo.

La segunda parte fue mucho más vistosa. Los dos equipos se hicieron más largos. Al fin, hubo espacio para la explosividad de Rooney y Altidore. Lampard y Gerrard dejaron los grilletes para buscar la portería contraria. El delantero del Manchester hizo de guionista y de actor. Inadvertido en el primer tiempo, se creó su propio papel buscando la pelota al centro del campo y siendo capaz también de aparecer en el área siempre con peligro.

Sin embargo, Altidore tuvo la ocasión más clara en una explosión de potencia que acabó con la pelota en el palo. Rooney interpretó al pie de la letra el papel de estrella. Acaparó con voracidad el partido, pero esta vez no pudo salvar a su selección.

Inglaterra: Green; G.Johnson, Terry, King (Carragher, m. 46), A.Cole; Gerrard, Lampard; Lennon, Milner (Wright Phillips, m. 30); Heskey (Crouch, m.79) y Rooney.

Estados Unidos: Howard; Cherundulo, Onyewu, Demerit, Bocanegra; Bradley, Clark; Dempsey, Donovan; Findley (Buddle, m. 78) y Altidore (Holden, m.85).

Goles: 1-0. M. 4. Gerrard marca ante la salida de Howard después de un buen pase de Heskey entre los centrales estadounidenses. 1-1. M. 39. Error garrafal de Green en un disparo de Dempsey que se cuela en la portería.

Árbitro: Simon (Brasil). Amonestó con tarjeta amarilla a Milner, Cherundolo, Demerit, Carragher, Findley

Estadio: Royal Bakofeng (Rotemburgo). 40.000 espectadores