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La cárcel de Messi

La Argentina de Sabella cae en Venezuela y vuelven las críticas

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Argentina es así. La paz le ha durado dos meses a Alejandro Sabella como seleccionador. Con la derrota frente a Venezuela en Puerto La Cruz (1-0) se ha regresado al pasado, a una defensa de piratería y a un equipo que no logra excitar a Messi. Desde la pasada noche, el periodismo ya juzga con hostilidad a Sabella, el hombre que fue aclamado tras golear a Chile (4-1). Entonces dijo que se conformaba con 'ganar por medio gol a cero' y se interpretó con sentido del humor.

Sabella era el hombre del cambio. 'Tengo que exprimir la cabeza para ofrecer a los jugadores entrenamientos de alta calidad'. El hecho de que tuviese una pinta antigua no significaba que no fuese un hombre moderno. Y hasta lo comparaban con Guardiola por su fotografía seria y cerebral. También por su verbo digno y reposado sin los altibajos de Maradona o los miedos de Batista. Pero la derrota ha llegado tan rápido que en una noche ya se duda que sea el recambio.

Comparado con Guardiola, el nuevo seleccionador no activa al mejor Leo

Sabella habla de 'un camino duro', pero Argentina no soporta tanta angustia. Por eso, a los 56 años, el técnico deberá imponer su manera de ser. Él rebate que es 'incapaz de vivir el fútbol con fatalismo'. De futbolista, ya averiguó que el mundo no es blanco o negro. Y fue precisamente la primera vez que jugó ante Maradona. 'Fue un bajón', recuerda. 'Volví a casa deprimido pensando que yo no sabía jugar al fútbol'.

Su biografía, sin embargo, no dice eso. Sabella fue un diez habilidoso que no sólo triunfó en River. También lo hizo en Estudiantes, en el Sheffield inglés o en el Gremio brasileño, donde descubrió que nada es lo que parece. 'Llegué con la idea de que por fin entrenaría menos y lo cierto es que nunca entrené tanto. Doblaba turno y antes del segundo partido tenía que subir las escaleras con las manos en vez de con los pies'. Pero Sabella no acostumbra a contar esas cosas a sus jugadores. 'Hay que aceptar el cambio generacional y ya nada es lo que fue'. Aunque si se habla de un concepto es diferente y probablemente Messi ya sepa que el padre de Sabella no sólo fue ingeniero agrónomo. También practicaba la literatura epistolar y, antes de dejar el fútbol, escribió Carta a los muchachos de los picados de los jueves que el actual seleccionador argentino conserva como parte de sí mismo. 'No puedo olvidar los partidos en el barrio con mi padre. Aguantó hasta que no pudo más. Él no gambeteaba nunca y, sin embargo, yo era todo lo contrario. Pero la realidad es que él que me volvía loco era él. Y entonces me decía que el secreto estaba en soltar la pelota, en aprovechar al compañero'.

Y el reflejo está en esa carta sin la que no se puede entender a Alejandro Sabella, el hombre que necesita catapultar a Messi, de una vez, en la Albiceleste. Él lo acepta. Y hay quienes le han pedido que haga como hizo Bilardo en 1983 cuando se citó con Maradona tras España 82. 'Todo el poder es suyo', le dijo. Pero Sabella, aún siendo amigo de Bilardo, maneja 'una idea más solidaria y otras motivaciones'. Y así se lo hizo saber a Messi al poco de ser nombrado seleccionador. Fue a cenar con él a Barcelona, a explicarle que 'no es hombre de inventos tácticos' y a diferenciar lo posible de lo imposible. 'En el Barça juega de memoria y en ese sistema se potencian unos con otros, pero en la selección es difícil, porque se juntan tres días antes de jugar'.

La prueba ha estado ante Venezuela. De no ser por el portero Andújar, la derrota hubiese sido más alta. Por eso sólo queda esperar a Sabella, el hombre que hizo campeón de la Copa Libertadores a Estudiantes en 2009. 'Cada adversidad tiene una solución'. Y entonces también habla de su pasado académico. 'Yo empecé Medicina, pero cuando pasé a Primera tuve que dejarlo, porque había que hacer muchas prácticas. Y como quería estudiar, me decidí por Derecho, que no era tan presencial'.

Y como el fútbol es un reflejo de la vida, Sabella, a los dos meses, ya pide tiempo para encontrar 'la compañía necesaria para Messi' y lograr 'un equipo que se adapte a las cuatro estaciones'. Pero, claro, el tiempo es relativo. No sólo para Messi. También para el país que no quisiera volver a conocer la repesca como pasó para el Mundial de Suráfrica. Para eso basta con los legionarios de toda la vida y no hacía falta que Sabella hubiese dejado los Emiratos Árabes, donde lo pagaban como un rey. Pero precisamente es eso lo que se aprecia, o se apreciaba, de él. 'Más allá del tema económico, está su vocación pedagógica', se ha escrito en El Gráfico.