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Cavendish celebra con un 'caballito' su segundo triunfo en la Vuelta

Igor Antón conserva el maillot rojo y llega a la montaña como líder de la general

CARLOS DE TORRES (EFE)

El británico Mark Cavendish (Columbia) se metió de lleno en la espiral ganadora con su segunda victoria consecutiva en la Vuelta, esta vez en la decimotercera etapa, disputada a través de 196 kilómetros entre Rincón de Soto y Burgos, en otro alarde de superioridad, mientras que Igor Antón conservó el maillot rojo y entrará en la montaña, la hora decisiva, como líder de la general.

Cavendish impuso su ley con superioridad aplastante. Su lanzador de lujo, el australiano Matthew Goss, le despejó el camino a 150 metros de la pancarta de meta y el jefe solo tuvo que rematar la faena. Con claridad, sin respuesta. Hasta se permitió la licencia de emular a las figuras de moto GP y entró en meta haciendo un caballito, como Valentino Rossi.

Cav relegó al noruego Thor Hushovd (Cervélo) a la segunda plaza y al italiano Daniele Bennati a la tercera. Esta vez Tyler Farrar bajó al sexto puesto y se metió en la lucha Koldo Fernández de Larrea. El saltó del vencedor sobre la raya era la firma de la victoria 55 de su equipo en la presente temporada. 'El caballito es para agradecer el trabajo a nuestros patrocinadores, dijo Cavendish en meta, quien destacó también a su inseparable Goss, un corredor 'pequeño muy rápido que hace difícil seguirle la rueda', aunque 'también les cuesta a los demás'.

Al igual que en el Tour, donde fue batido dos veces por Petacchi antes de estrenar su casillero, a Cavendish, en la Vuelta, le ha costado entrar en la onda ganadora, pero ya ha golpeado dos veces consecutivas. Ya está fino, sin duda este polémico esprínter, considerado el malo del pelotón, que ha superado un comienzo de temporada complicado, con problemas en el equipo por su competencia con el alemán Greipel, casi tan rápido como él, y luego con sus dolores de muelas, la ruptura con su novia, el encarcelamiento de su hermano y la muerte de su abuela.

El duelo previsto entre los guepardos y los aventureros fue para los primeros. En la víspera del tríptico de montaña en Cantabria y Asturias, la hora de la verdad, en la que Igor Antón (Euskaltel) entrará de líder con 45 segundos de ventaja sobre el italiano Vincenzo Nibali (Liquigas) y 1.04 sobre el español Xavier Tondo (Cervélo). Purito Rodríguez espera cuarto a 1.17 y Mosquera prepara la artillería pesada a 1.29. El top cinco en el 'comienzo real de la Vuelta', como afirma el propio Tondo.

Desde Rincón de Soto, famosa localidad riojana por sus peras denominación de origen, y más popular ahora por su vecino ilustre Fernando Llorente, futbolista del Athletic y campeón del mundo en Sudáfrica, hasta Burgos, los favoritos se dieron tregua, aunque tuvieran que bailar al son de los equipos de los hombres bala, a una media de 40 kms/hora.

Tras múltiples intentos se marcharon del grupo el australiano Davis (Astana), el holandés Tersptra (Milram), el belga Kaisen (Omega) y los italianos Mori (Lampre) y Cheula (Footon). Por delante dos únicas dificultades, el Alto de Pradilla y del de Valmala, ambos de tercera, y ubicados en los últimos 60 kilómetros. La pasividad inicial del pelotón cedió 8 minutos al quinteto en fuga (km 54), pero enseguida comenzó la reacción de los equipos interesados en llegar a Burgos en masa. El Garmin de Farrar y el Columbia de Cavendish estabilizaron el retraso en 2 minutos en la cima de Valmala (km 159).

Hasta la capital burgalesa voló la carrera, favorecida por un perfil descendente favorable para los perseguidores, aunque tuvieron que esforzarse al máximo para echar abajo la fuga. Tepstra perseveró con una arrancada en solitario, pero la mayoría ganó la apuesta a la minoría de cinco, que dejó de soñar a 4,6 kilómetros de la llegada.

El Garmin perseveró en el intento de controlar el sprint, pero el grupo estadounidense se mostró incapaz de domar a la bestia del pelotón. Cuando aparece Goss al frente se vislumbra el resultado final. Este pequeño hombre es explosivo y pocos le pueden seguir. Cuando se aparta y aparece Cavendish con su maillot verde, al británico solo le queda decidir cómo festeja la victoria. Esta vez, la décima de la temporada, con el caballito motero.

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