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Chavanel, fuga, etapa y liderato

El pelotón espera por los hermanos Schleck, que besaron el asfalto, y se declara en huelga de pedales caídos por culpa de los múltiples accidentes en el tramo final

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El francés Sylvain Chavanel, del Quick Step, es el nuevo líder del Tour de Francia tras imponerse en solitario en la segunda etapa disputada entre Bruselas y Spa, de 201 kilómetros, jornada atípica en la que el pelotón hizo huelga de pedales caídos después de múltiples caídas en el tramo final de la carrera.

Mientras la totalidad del pelotón se agrupaba para entrar en bloque en la meta de la principal ciudad balneario de Bélgica, Chavanel, protagonista de la escapada buena de la etapa de principio a fin, se dirigía lanzado a meta, a por su segundo triunfo en el Tour y el liderato. Sin agobios, ya que nadie le perseguía tras un acuerdo alcanzado en el pelotón, magullado por las caídas que afectaron a 40 o 50 corredores, entre ellos Alberto Contador y los hermanos Andy y Frank Schleck.

Chavanel, de 30 años, ajeno a historias extrañas, aprovechó el regalo y firmó la etapa y el maillot amarillo en un escenario especial para el galo. El pasado 25 de abril, en la Lieja-Bastoña-Lieja se chocó contra un choque y sufrió fractura de cráneo. La vida le quiso dar otra oportunidad y se recuperó en el tiempo récord de mes y medio. Prometió volver para ganar, pero tal vez no sabía que lo haría con el Tour de Francia.

Una victoria que se añade a la que logró en Montlucon en 2008, cuando también ganó el título de la combatividad, la primera de la temporada. Los huelguistas llegaron a ritmo de cicloturista a 3.56 minutos con el francés Maxime Bouet (Ag2r) y el alemán Fabian Wegmann (Milram) a la cabeza. En la víspera de la esperada carnicería que diría Lance Armstrong sobre la etapa de pavés del martes, Chavanel subió a ponerse el maillot amarillo amablemente cedido por Fabian Cancellara, que ahora es segundo a 2.57. Tercero es el alemán Tony Martin (Columbia) a 3.07 y Lance Armstrong y Alberto Contador quinto y séptimo respectivamente separados por 5 segundos.

La escapada de rigor en una etapa de paripé se formó de inmediato con ocho componentes, Lloyd y Roelandts (Omega), Burghardt (BMC), Chavanel y Pineau (Quick Step), Turgot (Bouygues), Taaramae (Cofidis) y Gavazzi (Lampre). Una aventura permitida por el pelotón hasta los 6.55 minutos de retraso acumulados en el kilómetro 40, máxima diferencia.

De ahí no paso el reto para el pelotón en esta jornada que empezó plomiza en Bruselas y se enseguida se puso fea con una lluvia que empapó el asfalto y las espaldas de los corredores. No se trataba de un guión de puro sprint por la seis cotas que jalonaban la ruta, con genuino sabor a las clásicas ardenesas. El grupo de ocho fue perdiendo unidades a medida que iban superando las cotas. El Cervélo de Hushovd primero y el Saxo Bank después se encargaron de mantener a poco más de un minuto la escapada, que se redujo a dos corredores, el francés Sylvain Chavanel y el belga Roelandts en el descenso del Aisomont (km 161).

Fue en el descenso del Col de Stockeu (tercera categoría) cuando se presentó otra vez la zozobra con varias caídas. Andy Schleck, el teórico rival número uno de Contador, encendió la alarma con un codo ensangrentado con tinte de fractura, pero apretó los dientes y con una bicicleta prestada por un compañero se levantó y emprendió la persecución del grupo de favoritos.

A 25 kilómetros de Spa, Sylvain Chavanel se quedó sólo en cabeza y apretó el ritmo. La pizarra marcaba 1.20 sobre el grupo de Cancellara y 4.22 sobre Andy Schleck. El líder trataba de mantener el maillot amarillo para lucirlo en la etapa del martes en el pavés, donde se exhibió con su segundo triunfo en la París-Roubaix la pasada primavera.

Pero empezó el pacto entre caballeros ciclistas. Cancellara ralentizó el ritmo para no hundir a Andy Schleck y eso permitió que enlazaran Contador, Basso y Armstrong a 17 kilómetros de meta, y también que el francés del Quick Step aumentara su renta y sus posibilidades de ser el nuevo líder del Tour, ya que se encontraba a menos de un minuto del líder en la general.

Nadie quiso sacar rédito del accidente de los Schleck, dos favoritos al triunfo final, de manera que en el ascenso a la última cota de la jornada, la de Rosier (tercera), entraron en el pelotón principal en compañía de su hermano Frank. Ni Astana ni Radioshack arrancaron con fines lucrativos. Hubo conversaciones para acordar entrar todos juntos.

'Éticamente no estaba bien tirar, pero personalmente tenía a Luis León delante y la carrera iba lanzada y es carrera. Tenía un conflicto personal', dijo en meta José Iván Gutièrrez, campeón de España. Camino de rosas para Chavanel, que pudo saborear momentos de gloria mientras el grupo de favoritos daba por bueno que nadie se hubiese ido al hospital. El francés sacó sobresaliente en coraje y ambición, las mismas virtudes que le sirvieron para arreglar su fractura de cráneo. El pelotón terminó su paseo-protesta a cuatro minutos. Todos tranquilos, sin sprint ni nada por el estilo. Entre abucheos del público. Algo hilarante verían. 'Si se llega a caer Alberto Contador no espera nadie y todo el mundo corre a muerte', remachó Gutièrrez. Pues eso.