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Chile vuela por las alas

La selección de Bielsa supera con claridad a Honduras guiada por un desequilibrante Sánchez.

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Chile es una bala. Vuela por la alas. Por fin una selección que consiente que sus jugadores se manchen las botas de cal. En medio del blindaje central por el que apuestan los temerosos pizarreros de este Mundial, Bielsa ha abierto una ventana a los extremos. Una corriente de aire fresco para un campeonato clavado a la cruz del dibujo.

Chile se quedó corta en el marcador, pero enseñó un estilo, una idea. Probablemente sea con España la selección con un sello más personal. En su caso se lo ha impuesto Bielsa. Ayer renunció a su osado 3-4-3 con el que obtuvo la clasificación, pero no a la pelota. Menos a las bandas. Sorprendió que jugará sin un nueve. Suazo no está aún en plenitud por los problemas con su hombro y arriba alineó dos extremos y un enganche de toda la vida como Valdivia. Bielsa es un apóstol del fútbol dinámico, de la creación de espacios a través del movimiento. Siempre ha relacionado a sus equipos con el balón desde una agresividad bien entendida. Lo ataca con tres o cuatro jugadores para recuperarlo y luego lo maneja para hacer daño por los costados.

Aléxis Sánchez es el símbolo de ese estilo. Un cohete correpies. Un bajito que serpentea con el balón a toda pastilla. Por derecha mayoritariamente, pero por izquierda también elimina contrarios con suma facilidad. Bendito chupón que cada vez que agarra la pelota le da una patada en el culo a tanto asidero táctico, a tanta alienación de la esencia del fútbol.

El Chico Maravilla del Udinese dribla con descaro. Bailó a Mendoza, su sufrido marcador, en la mayoría de las ocasiones que le encaró. La cabeza alta, el amague y la salida acelerada. Una mixtura de la velocidad de Navas y el juego de pies de Robinho. Un bailarín en moto. Sí, un extremo. Y como tal tiene la querencia de regustarse. Y qué. Es preferible ese narcisismo del regateador que todos los Dungas, Capellos y Mourinhos con su fútbol de tanquetas y todos sus títulos juntos.

España tendrá un duro rival en Chile, que pasó por encima del fútbol físico de los hondureños. Los acomplejó en velocidad desde el inicio. También enseñó toque, aunque siempre con la sexta metida. Eso le hace ser imprecisa en ocasiones. Eso sí, el día que esos toques se cosan puede ser temible. Tiene un mediocentro de salida clarividente como Carmona y a Matías Fernández, que sigue peleando por romper el cascarón. Se le vieron detalles buenos. El pase entrelíneas que generó el gol, por ejemplo. Lo corrió el lateral derecho Isla y su centro lo metió de rebote Beausejour tras el despeje forzado de Mendoza.

Honduras se quedó sin respuestas tras el gol. Siguió corriendo, con Palacios como motor, pero no supo qué hacer con el balón cuando lo recuperaba. Se la vio una selección muy limitada técnicamente. Sin chispa ni ingenio para generar algo diferente que no fuera un ataque a la carrera. Pavón, el veterano delantero centro, deambuló por el campo. Penó con esa silueta de veterano de regional que lo inhabilita para medirse a rivales de altura en una competición como un Mundial.

Honduras padeció mucho. Fue castigada una y otra por la velocidad de Alexis Sánchez. Se dio un empacho de regate. Una bicicleta por aquí, un balanceo de caderas por allá, un extremo gustándose, en definitiva. Un grito futbolero seguro de su regate, envalentonado. Y eso es muy de agradecer en este Mundial que se juega bajo la dictadura de los pizarreros resultadistas.

Honduras: Valladares; Mendoza, Chávez, Figueroa, Izaguirre; W. Palacios, Guevara (Thomas, m 65); Álvarez, Núñez (Martínez, m. 77), Espinoza; y Pavón (Welcome, m 79).

Chile: Bravo; Isla, Medel, Ponce, Vidal (Contreras, m. 81); Millar (Jara, m. 51), Carmona, M Fernández; Á Sánchez, Valdivia (M. González, m. 86) y Beausejour.

Goles: 0-1. M. 33. Matías Fernández da un pase interior a Isla , éste centra desde el lado derecho del área, Mendoza despeja forzado y el balón se cuela tras pegar en Beausejour.

Árbitro: Maillet, de Seychelles. Mostró tarjeta amarilla a W. Palacios, Carmona, y M. Fernández

Mbombela de Nelspruit: 32.666 espectadores.