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China hace doblete en la artística

Las gimnastas de EEUU fallaron en momentos inoportunos y se tuvo que conformar con la plata. Rumanía se confirmó como tercera potencia

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Chen Fei, la mejor gimnasta china de todos los tiempos, ha sumado a su historial un título desconocido hasta ahora para su país, el de campeón olímpico por equipos, que le sirvió en bandeja Estados Unidos con errores inusuales en el momento y el escenario menos oportunos.

Un día después de que la selección masculina china obtuviera el oro, la femenina completó el círculo y dejó a las norteamericanas, vigentes campeonas del mundo, a expensas de lo que suceda en las finales individuales, en las que volverán a encontrarse.

Rumanía, equipo campeón en Atenas, baja dos escalones en el podio y se ratifica como dominador europeo, por encima de Rusia, pero lejos de chinas y estadounidenses. Al campeón le costó 188,900 puntos el oro, por 186,525 de la plata y 181,525 del bronce. Rusia, Japón, Australia, Francia y Brasil, en la primera final por equipos de su historia, completaron la clasificación.

Si Cheng Fei fue la cara de la victoria, la estadounidense Alicia Sacramone encarnó la derrota: su caída de la barra de equilibrios y sus dos salidas en el suelo privaron su país de un título que, cuando menos, podía haber disputado hasta el final.  Chinas y estadounidenses compartieron rotación en cada aparato, así que sus calificaciones pudieron ser cotejadas en tiempo real.

El momento más esperado en el Estadio Nacional, la doble suelta de He Kexin, la más difícil del circuito, se saldó con éxito -el día de la clasificación se había caído- y con un 16,850 que colocaba a China por delante a mitad de concurso, aunque sólo con 1,1 puntos de margen. Las rusas, mientras, se descolgaron después de que tanto Lyudmila Grebenkova como Anna Pavlova se cayeran de la barra de equilibrios.

En la barra, China amarró nota con la aplastante seguridad de Cheng Fei (15,150), aceleró con el interminable rosario de dificultades de Den Linlin (15,925) y subió un nuevo escalón con los 16,050 de Li Shanshan, bronce mundial de la especialidad.

Alicia Sacramone, la primera estadounidense en subir, abrió la lista de errores para su equipo. Se cayó en el mortal de entrada al aparato y comprometió seriamente las posibilidades de victoria. Pero Nastia Liukin y la campeona mundial absoluta Johnson, con un aplomo que no denotaba la situación apurada en la que se encontraban, hicieron cómplice al aparato más difícil y con sus 15,975 y 16,175 lograron que Estados Unidos llegase con opciones al ultimo ejercicio, en suelo.

China no dejó escapar tan clara invitación a ganar. Tras la actuación sin sobresaltos de Deng y Jiang, Cheng Fei tuvo el honor de poner la guinda a la tarta. Casi le bastaba acabar de pie para atrapar el oro, que estaba a falta de 13,075 puntos, e hizo mucho más que eso (15,450), con una exhibición de altura en los saltos, algunos pasos de más en la recepción de las diagonales y enorme teatralidad en los gestos para espolear al público. Cuando acabó ya se sabía campeona olímpica y empezó a llorar de alegría.

Las rumanas sólo emplearon a cuatro de sus gimnastas, que se repartieron todos los aparatos. Una única nota por encima de 16, la de Steliana Nistor en asimétricas (16,150) les privó de toda posibilidad de victoria. Peor le fue a Rusia, que no llegó ni una vez a esa puntuación y que baja del tercer puesto de Atenas al cuarto de Pekín, en la misma tónica de equipo sin garra que exhibieron ayer los hombres.