Publicado: 04.09.2016 22:33 |Actualizado: 04.09.2016 22:33

Chris Froome patina en Formigal

Quintana saca 2.37 minutos al británico en una etapa donde volvió a brillar Contador

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Alberto Contador y el colombiano Nairo Quintana, cerca de la meta de Aramón Formigal. / JAVIER LIZÓN (EFE)

Alberto Contador y el colombiano Nairo Quintana, enfundado en el maillot rojo de líder de la Vuelta. / JAVIER LIZÓN (EFE)

FORMIGAL.- Una emboscada "de las que crean afición" de Alberto Contador en la etapa más corta de la Vuelta, disputada entre Sabiñánigo y Formigal, permitió a Nairo Quintana dar un paso de gigante para afirmar el maillot rojo, hundió a Chris Froome y dio la victoria de etapa al italiano Gianluca Brambilla.

"Día grandioso", dijo Quintana en meta. "Etapa de las que crean afición", señaló Contador. Resumen exacto de una jornada histórica que deja la Vuelta casi sentenciada en la lucha por el título. Quintana, segundo en la etapa tras el italiano Gianluca Brambilla, más rápido que el líder. No fue grave perder la etapa, ya que Froome perdió 2:40 y gran parte de sus opciones.

"Ayer miré el libro de ruta para ver qué se podía hacer. Salí a tope, sin saber quien me seguía y ha salido un espectáculo muy bonito, de los que hacen afición. Estoy satisfecho. Hoy dormiré mejor que ayer", comentó Alberto, el héroe del día.

Movistar se apuntó al plan preparado por Contador y ya saborea el título, aunque falte una semana para Madrid. Nairo Quintana tiene a Froome a 3:37 minutos y a su compatriota colombiano Esteban Chaves a 3:57. La revolución llevó a Contador al cuarto puesto, a 4:02, con opciones de podio.

El ciclismo vive de épica y de hazañas que alegran la memoria. No abundan en el ciclismo moderno, pero grabado quedó el "espíritu de Fuente Dé" y aquella etapa de 2012 en la que Alberto Contador arrebató la Vuelta a Purito Rodríguez con un antológico asalto en el Collado de la Hoz, a 50 kilómetros de meta.

"Si alguien es capaz de reventar la Vuelta, ese es Contador". En esa idea coincide todo el pelotón. Y apareció el madrileño en versión hazaña en el Pirineo aragonés para poner patas arriba la carrera e incluso eliminar de un plumazo la dualidad Quintana-Froome.

Después de la tempestad del Aubisque, nada de calma. La etapa más corta, 118 kilómetros hasta Formigal, resultó explosiva. Lo decidió Contador, herido, pero no muerto. Que se lo digan a Froome y a su Sky, y a Esteban Chaves, Simon Yates y su Orica, víctimas de la tormenta de ataques del pinteño que los condenó a una frustrante persecución.

Contador atacó en el kilómetro 6 con el lema "camina o revienta". Arrancó, miró atrás 4 veces en un minuto, insistió e insistió hasta que se quedó delante con 13 hombres.

Quintana estuvo atento y se unió al madrileño. Estuvo atento el Movistar, que además metió delante a Jonathan Castroviejo y a Rubén Fernández para llevar a su líder a las puertas del triunfo definitivo.



Una escapada hecha a medida. Por si fuera poco se metió en la avanzadilla Omar Fraile por los puntos de la montaña en Petralba (3a) y Cotefablo (2a), dispuesto a echar una mano en los ascensos. En las zonas más llanas ya se encargaba Castroviejo de mantener la diferencia, que llegó a ser de 3 minutos a 55 de meta.

Solo, sin equipo, Froome se agazapó en el grupo, al abrigo de la voluntad del Orica y del Astana, supeditado a terceros equipos.

En el ascenso a Cotefablo, Chris Froome (Sky) buscó ayuda para tirar en el grupo perseguidor. Nadie le ofreció un relevo al triple ganador del Tour, provocando un pequeño parón. La soledad del campeón en apuros.

De nuevo Contador movió ficha en la aproximación a Formigal poniendo a tirar a sus dos peones, Rovny y Trofimov. Quedaba el remate a una faena histórica. Por detrás una bocanada de aire le llegó a Froome. Se la proporcionó Luis León Sánchez (Astana), un rodador que impulsó como una locomotora para bajar la desventaja de 2 minutos a pie de puerto.

Pero Froome también iba castigado de un día demoledor y volvió a descolgarse en su grupo. Un sufrimiento que se concretó en golpe de tiempo que le obligará a quemar las naves, a lo Contador, si quiere lograr el milagro de llegar de rojo a Madrid.

Se apuntó a la fiesta como invitado el italiano Brambilla. Fue el primero en atacar de inicio antes del festival Contador. Este año ya conoció la gloria de ganar una etapa en el Giro y tuvo el honor de llevar dos días la maglia rosa.

Ahora le llega una victoria en un sitio especial, en Formigal, cima inaugurada por José Manuel Fuente, el Tarangu, en 1973. Allí donde el ciclismo, la Vuelta, vivió un día para recordar. Gracias al plan de Contador.

Este lunes la decimosexta etapa de la Vuelta llevará al pelotón de Alcañiz a Peñíscola a través de 156,4 kilómetros.