Publicado: 14.08.2015 00:03 |Actualizado: 15.08.2015 08:00

Los árbitros deben conceder más goles, ¿polémica o espectáculo? 

A partir de ahora deben conceder gol en todos aquellos saltos, acciones dentro del área donde no tenga certeza de que la falta existe. El mensaje es claro: “Elevar el riesgo en la concesión de gol”.  

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Los jugadores del Elche protestan ante el árbitro Muñiz Fernández por un penaly en contra del equipo. EFE

Los jugadores del Elche protestan ante el árbitro Muñiz Fernández por un polémico penalti señalado a favor del Real Madrid en el último minuto de un partido de hace dos temporadas.EFE

MADRID.- Les pongo en situación. Minuto ochenta y nueve de partido en pleno clásico entre el Fútbol Club Barcelona y Real Madrid en el Estadio del Camp Nou y con saque de esquina a favor del equipo azulgrana. Balón colgado al área donde Gerard Piqué y Sergio Ramos saltan a por él. En la acción parece haber un tímido empujón del azulgrana previo remate de cabeza que acaba en gol. Hasta ahora era habitual que el colegiado anulara el tanto por considerar falta de ataque.

Pues bien, esto puede cambiar y, de hecho, va a hacerlo a partir de ahora. Salvo que sea una falta muy clara, y ante la más mínima duda, la reacción del árbitro será señalar con su dedo el centro del campo dando validez al tanto. Y lo mismo cuando los protagonistas sean un atacante y el portero rival. En este caso pongámonos en el supuesto del azulgrana Luis Suárez siendo el portero madridista, bien Keylor Navas o Kiko Casilla. Si el salto entre los dos supone un mero toque, que nunca impida al portero poder disputar la pelota, la acción de considerará como gol legal.



“El futbol tiene su esencia en el gol”

Lla circular arbitral señala que los colegiados deben estar este año más próximos al balón

Vayan tomando nota porque esto va a ser una constante a partir de ahora en todos los campos de España. La instrucción dada por el Cómite Técnico de Arbitros a sus colegiado es que no deben ser tan defensivos y de ser más proactivos de cara al gol, sumarse al espectáculo. Basta sino con leer la circular que el estamento arbitral ha enviado a todos sus árbitros de Primera, Segunda y Segunda B. “El futbol tiene su esencia en el gol, y la protección del gol marcado dentro de los términos reglamentarios, debe ser elevada por encima de las reclamaciones interesadas o sospechas infundadas de infracciones supuestamente cometidas sin las debidas garantías”.

Escrito que es aún más claro en su segunda parte: “Se solicita a los árbitros y asistentes que deben elevar el riesgo de la concesión de gol en detrimento de la anulación por prevención de falta o sospecha”. Sólo cuando el árbitro y asistentes lo tengan muy claro, será cuando deberán anular dicho gol. Si existen dudas razonables, lo que hasta ahora era inclinarse por invalidar la acción, ahora debe ser todo lo contrario. El gol es la salsa del fútbol y prima por encima del resto.

La pregunta que surge entonces es: ¿Esta medida favorece el espectáculo o dará pie a la polémica? ¿Cuál será la reacción de los jugadores en el césped? ¿Y la de los clubes afectados? Si hasta ahora era normal anular el gol en este tipo de situaciones, esta nueva actitud puede dar pie a más de un queja al árbitro en el propio césped y después alguna que otra declaración subida de tono del equipo afectado. Seguro que más de uno aprovecha para atacar al colectivo arbitral o para tapar una determinada derrota. Veremos lo que sucede. Si conviene saber que el colectivo arbitral tiene por norma visitar cada temporada los vestuarios de Primera y Segunda división para explicar los cambios. Bien por iniciativa del estamento, bien a petición del propio club.

Cada asistencia a un jugador supone un minuto

Otra de las normas que seguro que también da pie a alguna que otra polémica tiene que ver con el tiempo de añadido en cada una de las partes. Si bien es algo en lo que el Comité Técnico de Árbitros viene insistiendo desde hace unos años, esta temporada se ha vuelto a recalcar durante la pretemporada arbitral en el mismo mensaje en cuanto a aquellas acciones que pueden provocar el añadido de cada una de las partes. En caso de no existir motivo alguno que lo motive, cada período deberá durar exactamente los 45 minutos que le corresponden. Ni un segundo más, ni un segundo menos.

“Se solicita a los árbitros y asistentes que deben elevar el riesgo de la concesión de gol en detrimento de la anulación por prevención de falta o sospecha”

Pero al igual que deben ser tajantes si no hay motivo para alargar un partido, deben serlo cuando si lo haya. Y conviene saber los tiempos con los que juegan los árbitros a la hora de establecer el añadido. Por ejemplo, cada sustitución de jugadores se debe computar como 30 segundos y toda asistencia médica en el terreno de juego a un jugador debe suponer un minuto más de partido. Así que, en el caso hipotético de que ambos equipos realicen las tres sustituciones en el mismo período, este podría prolongarse 3 minutos, a minuto y medio por los cambios realizados en cada uno de ellos. Si a eso le sumamos una asistencia médica, el partido se acabaría alargando hasta los 49 minutos.

Luego está la otra cara de la moneda. Todos aquellos que juegan con los cambios o con quedarse tendidos en el césped para perder tiempo deben saber que, si el árbitro se ajusta a estos tiempos, la artimaña les va a costar medio minuto en caso de una sustitución y un minuto más si decide “hacerse el muerto” (como se dice coloquialmente en el fútbol) sobre el césped. Igual de tajantes deben ser a la hora de aplicar estos tiempos como de señalar el final tan pronto se cumpla el minuto cuarenta y cinco.

Hecha la ley, hecha la trampa: también hay que interpretar

Pero claro, hecha la ley hecha la trampa porque también hay un lado interpretativo: ¿Y qué sucede si justo al cumplirse el tiempo reglamentario o añadido uno de los equipos está atacando? ¿Y si va a lanzar un saque de esquina? Este tipo de acciones ya han dado pie a la polémica en temporadas anteriores y seguro que volverán a hacerlo aunque la indicación desde el colectivo a todos los árbitros es que debe imperar el sentido común. Y eso pasa por dejar finalizar la acción, siempre y cuando esta tenga lugar justo cuando se va a cumplir el tiempo. Lo contrario es generar un problema absurdo.

Las siempre controvertidas manos: ¿Cuándo y cuando no son motivo de tarjeta?

El jugados del FB Barcelona Neymaer protesta ante el árbitro. EFE

Otra típica situación propia habitual en todos los partidos. Un jugador toca el balón con la mano y la reacción del público es gritar: “Arbitro, mano y tarjeta”. Pues no siempre es así. Por eso el estamento arbitral se lo recuerda año tras año a los árbitros y siempre que visita los distintos vestuarios del fútbol español. La norma, que está claramente expuesta en la misma circular, deja bien claro que el árbitro “deberá amonestar a un jugador, cuando evite un pase a un adversario, cuando marque un gol o lo intente y cuando intercepte un balón que vaya a dirección a portería. Amonestará también al jugador que mediante un argucia se fabrique una jugada final de ataque”. Y es motivo de expulsión “todo jugador que mediante el uso de las manos evite de forma deliberada un gol del adversario”. No será mano deliberada cuando un jugador juega el balón de forma accidental con la mano, si el balón procede del rebote de la pierna o el cuerpo del mismo jugador que la disputa. Pero, por más que se sepa, seguro que más de una semana vamos a tener tertulia por este asunto.

Se acabó la picaresca española: Los árbitros deben situarse más cerca del balón

No se sorprendan tampoco si a partir de ahora ven al árbitro mucho más cerca del balón, especialmente en las jugadas por las bandas. Alguno incluso llegará a pensar que llega a estorbar o molestar. Pero nada más lejos de la realidad. Este cambio es otra novedad y que viene motivada por este nuevo fútbol, más moderno, dinámico y que se juega en dos tercios de campo. Hasta ahora los colegiados solían correr en diagonal al vértice del área grande, dejando libre la banda del asistente donde esté disputándose el balón.

Pero, a partir de ahora, los árbitros deben estar más próximo al balón, como dice textualmente la circular arbitral: ”Se necesita al árbitro próximo al espacio donde transcurre el juego”. Está nueva disposición, que lleva ya varias temporadas tratándose en los cursos arbitrales de FIFA, busca dos objetivos muy claros: Primero permitir que el árbitro tenga una mejor visión de lo que está sucediendo y no depender tanto de las indicaciones del asistentes. Y segundo, y no menos importante, persuadir a los jugadores ante intenciones de cometer infracciones.

Que tomen buena nota todos aquellos jugadores pícaros que tratan de engañar al árbitro o que intentar cometer faltas aprovechando que se encontraba lejos de la pelota. Esto se ha acabado.

El ábitro Fernando Teixeira Vitienes. EFE

El ábitro Fernando Teixeira Vitienes. EFE

Una falta puede ser imprudente, temeraria o de fuerza excesiva

Junto a estas cuestiones curiosas, llamativas y que seguro que darán que hablar, el escrito arbitral recoge además conceptos habituales como la tipificación de las faltas, las acciones de fuera de juego, codazos, manos etc. Si conviene saber los tres tipos de faltas tipificadas en las acciones de disputa del balón. Pueden ser consideradas como “imprudente”, “temeraria” o “con uso de fuerza excesiva”. Las primeras son aquellas donde no parece existir intención de cometer la falta o que actúa sin precaución. En este caso nunca se debe amonestar con tarjeta amarilla. Las segundas son aquellas donde se actúa sin tener en cuenta el riesgo o consecuencias. Aquí si se sancionan con tarjeta. En las terceras el jugador se excede en la fuerza empleada pudiendo lesionar al adversario. Y aquí la solución disciplinario es la expulsión.

A todo esto hay que añadir la gran novedad para esta temporada y adelantada el pasado 22 de julio en Público. Se trata de la posibilidad, aprobada por la IFAB (International Board Association Board) organismo encargado de las normas de juego y dependiente de la propia FIFA, que permite la utilización de sistemas de seguimiento de jugadores durante los partidos; los famosos pulsómetros o chips; siempre y cuando los datos no pueden ser utilizados en tiempo real.

Todas estas normas cuestiones pueden ser utilizadas en cualquier partido en nuestro país. Ayer fue la primera ocasión con motivo de la ida de la Supercopa de España que disputaron Athletic de Bilbao y Fútbol Club Barcelona en San Mamés. El próximo día 17 jugarán la vuelta en el Camp Nou. Pero luego llegarán las 38 jornadas de liga y toda la Copa del Rey. ¿Habrá más polémica? ¿Se seguirán quejando los clubes tanto o más de lo que vienen haciéndolo sobre la actuación arbitral? El tiempo lo dirá. Empieza el espectáculo.