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Cisma en el laportismo

Ferrer se presentará a los comicios pese a que Godall es el sucesor oficial

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Lo que era un secreto a voces se confirmó ayer, en los últimos días de un año en que el Barça ha ganado todos los títulos en juego. Un total de seis. Jaume Ferrer presentará candidatura para suceder a Joan Laporta en la presidencia. La decisión del vicepresidente de Patrimonio es un contratiempo para los planes de Laporta y evidencia la falta de cohesión de una junta donde las copas no han restañado las heridas provocadas por los continuos conflictos internos. El mandatario culé aspiraba a que hubiera un único candidato continuista imponiendo el nombre del vicepresidente del Área Social, su fiel Alfons Godall.

La decisión de Ferrer de actuar al margen de Laporta, secundada por varios directivos que le son fieles, como el vicepresidente Institucional Albert Perrín, allana el camino a Sandro Rosell. Ayer, el entorno de Rosell, mano derecha deportiva de Laporta en sus primeros pasos como presidente y que protagonizó la primera escisión de la junta, estaba complacido de que los laportistas 'se peguen entre ellos'.

Godall y Ferrer han negociado intensamente en pro de un acuerdo. Pero el segundo dio ayer el paso al frente tras tirar la toalla. Hay entre los suyos quien aún confía en 'reconducirlo' y forzar que de la junta de Laporta salga 'una' candidatura. Así lo intentarán directivos afines a Ferrer, que pedirán que, con Laporta presente, se reúna en unos días la comisión delegada (el núcleo dirigente de la junta) para darse otra oportunidad.

Pero ni el mandatario ni su delfín están por la labor. Godall insiste ante Ferrer en que Xavier Sala Martín, tesorero y gran apuesta de Laporta, y el director general, Joan Oliver, deben seguir en el club si él gana. Que Godall vincule su suerte a ambos, miembros destacados de la Fundació Catalunya Oberta, lobby íntimamente ligado a Lluís Prenafeta y Macià Alavedra, ex dirigentes de CDC implicados en el caso Pretoria, es un escollo ahora insalvable. Ferrer intentó, sin éxito, forzar la salida de Oliver después de que hace unos meses éste ordenara espirarle.

A quien se ha acercado Godall en los últimos días es a Ferran Soriano, vicepresidente Económico hasta que dimitió con un sonoro portazo tras la moción de censura del verano de 2008. El presidente de Spanair no se ha mojado, pero lo hará. Hay quien incluso sueña con que arme su propia alternativa para frenar a Rosell. El escenario se atomizaría más.

Ayer, en la comida navideña con la prensa, Laporta estuvo frío con Ferrer y su grupo. El presidente lanzó una puya a Rosell y Soriano, por lo que sorprende el reciente flirteo de Godall con este último. 'Para presidir el Barça, no valen consentidos e inmaduros que no resisten en los momentos difíciles. Hay que soportar la presión', sentenció.

Horas antes, en Catalunya Ràdio, Ferrer aseguró que tenía 'las ganas y la convicción' de presentarse. Para hacerlo, aseguró no necesitar aval económico en tanto que es miembro de la junta desde el principio, en 2003. Y si lo necesitara, tampoco habría problema. Fuentes próximas aseguran que está dispuesto a gastar un millón de euros en la campaña.

Laporta, que nunca ha escondido que se empleará a fondo en las elecciones, lo tendrá difícil ante Rosell. No estará en tela de juicio el modelo deportivo Guardiola, a quien Laporta presiona para que renueve, es intocable, pero sí la economía, el sesgo político o el papel del presidente.

Ferrer es el preferido de CDC que, pese a todo, 'no se mojará' para no repetir el error de 1988 con Sixte Cambra y porque en todas las candidaturas 'hay personas próximas'. La relación de Ferrer con la familia del ex president Jordi Pujol le da pedigrí y explica también que, para salvar a Laporta de convocar elecciones tras la moción, siguiera en la junta.

Además de Ferrer, Godall y Rosell, pretenden ser candidatos Jaume Guixà y Agustí Benedito, que acompañó a Laporta en el Elefant Blau.