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Contador: "Se está humillando y linchando a Armstrong"

'Le digo a la gente que crea plenamente que los corredores ganan las carreras sin ayuda', dice el ciclista español

EFE

Alberto Contador, ganador del Tour de Francia en 2007 y 2009, se mostró este miércoles molesto con el 'linchamiento' al que está siendo sometido Lance Armstrong, desposeído de sus siete títulos en la ronda francesa.

'Me parece que a Lance en ciertos momentos o ciertos sitios no se le está tratando con nada de respeto, se le está humillando y linchando desde mi punto de vista. Se le está destruyendo', afirmó el madrileño durante la presentación del recorrido del Tour de 2013 en París.

'Lo que haya no lo sé, lo que sé es que si el ciclismo es popular en Estados Unidos es gracias a él, si saben allí lo que es el Tour es gracias a él, si hay equipos y carreras de alto nivel en su país es gracias a él', agregó el español, que coincidió con el tejano en 2009 en el seno del equipo Astana.

Aquella edición del Tour, en la que Contador fue primero y Armstrong tercero, estuvo marcada por la rivalidad entre ambos en el seno del mismo equipo, incluidos duros cruces de acusaciones entre ellos. Pese a todo, Contador tomó partido por el estadounidense en un momento en el que está en el ojo del huracán acusado de haber organizado un sistema de dopaje entorno a su equipo y de haberse dopado durante sus siete triunfos entre 1999 y 2005.

El ciclista español destacó la labor de Armstrong en la lucha contra el cáncer y afirmó que su fundación es la que más dinero recauda para la investigación contra esa enfermedad. Contador destacó que la condena a Armstrong se basa en los testimonios de antiguos compañeros y, aunque no valoró los mismos, afirmó que le hubiera gustado que salieran antes.

'Ahora se habla de Lance, pero no ha habido ninguna prueba nueva ni nada. Se han basado exclusivamente en testimonios que podían haber existido en 2005. Respeto la decisión de cada corredor, pero me hubiera gustado que hubiera sido un poquito antes', dijo.

El madrileño afirmó que el ciclismo actual está muy controlado y aseguró que no es preciso cambiar las normativas antidopaje. 'Poco hay que cambiar con respecto al presente. El control que tenemos es al máximo, tenemos que estar localizados en todo momento. Las medidas que hay ahora mismo son las máximas que puede haber', afirmó Contador.

'Le digo a la gente que crea plenamente que los corredores ganan las carreras sin ayuda'

El ganador de la pasada Vuelta a España pidió a los espectadores que crean en la limpieza de su deporte. 'Habrá gente que, con todo lo que ha salido, y lo entiendo, tenga dudas. Les digo que crean plenamente que los corredores ganan las carreras sin ayuda y también en el Tour', afirmó.

En cuanto a la edición de 2013, que se presentó hoy, Contador señaló que es 'muy compensada' y que, aunque pueda predominar la montaña, los escaladores lo tendrán difícil para marcar diferencias.

'Los finales en alto son famosos, ya los conozco, pero hay que ver como transcurre la carrera. El Mont Ventoux es un puerto en el que cuesta soltar a la gente de rueda, por el viento que sopla en los kilómetros finales. Ax 3 Domaines, recuerdo la batalla que tuve con Andy Schleck, que nos atacábamos los dos y era sencillo ir a rueda y Alpe d'Huez es también un puerto en el que cuesta hacer diferencias', dijo.

'Hay varios finales en alto, con nombre, pero a la hora de hacer diferencias hay veces que tienes que tener una superioridad muy grande para poder soltar corredores', agregó.

A Contador, sin embargo, le gustó que haya menos kilómetros contrarreloj y que la última cronometrada no sea la víspera de la llegada a París. 'Creo que es bueno para el espectáculo y para que la gente esté delante de su televisor. Te permite los últimos días atacar desde más lejos, arriesgar', afirmó.

El Tour de Francia de 2013 lo ganará un escalador o un ciclista que se defienda bien en montaña, si atendemos al recorrido presentado hoy por los organizadores que han querido dar una dimensión particular a la centenaria edición de la carrera para mirar al futuro para olvidar la era de Armstrong.

Los organizadores han presentado este Tour para huir del aburrimiento de la pasada edición, dominada por un ex 'pistard' como Bradley Wiggins, que se impuso sin apenas batalla, asentado en su hegemonía en la lucha contra el crono.

Todo ha sido ideado para que no se repita ese esquema en un Tour que partirá el 29 de junio de Córcega, el último territorio galo que faltaba por conquistar al Tour, y que se desarrollará totalmente por Francia, algo que no sucedía desde que en 2003 el Tour celebró los cien años de su primera edición. Incluso se han reducido los kilómetros cronometrados previstos inicialente y se ha situado la última crono a cuatro días del final, para dejar que la montaña sea el auténtico juez de la carrera.

Una configuración que agrada a Alberto Contador y a Chris Froome, que vio como Wiggins le dejaba la responsabilidad y le señalaba como el jefe de filas del Sky. Con seis etapas de montaña, cuatro llegadas en alto y el ascenso a 28 puertos, algunos míticos como el Alpe d'Huez, que se subirá dos veces en la misma jornada, a cuatro días del final de París, el Tour quiere dejar atrás la anodina edición del año pasado y recuperar la explosvidad de 2011, convertida para los organizadores, en la referencia de los últimos años.

De los 3-360 kilómetros totales, apenas 65 son contra el crono, repartidos en dos etapas, una de ellas montañosa, 'la más dura' que ha preparado el responsable del recorrido, Jean-Françios Pescheux. En total habrá un tercio menos de crono que el año pasado, a los que se ha sumado una contrarreloj por equipos de 25 kilómetros.

La montaña cobra peso y será la protagonista de las tres últimas etapas, antes de llegar a París, que concentran la mayor dureza de la edición, algo que nunca antes había vivido la carrera. El Tour comenzará el 29 de junio en Córcega, el último terreno no conquistado por el Tour y por primera vez desde 1952 se abrirá con una etapa totalmente llana, lo que permitirá a un sprinter vestirse con el primer maillot amarillo.

Habrá una traca final en los Alpes, que comienza con una larga etapa y dos ascensos al Alpe d'Huez, otra etapa con cinco duros puertos y final en Le Grand-Bornand y la guinda del pastel con meta en la cima inédita de Semnoz, un puerto de categoría especial con 10,7 kilómetros y una pendiente del 8,5 %.

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