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¿Quién controla a los radicales?

Incidentes: Espanyol y Mossos se acusan tras el derbi

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Los Mossos dEsquadra hicieron ayer oficial la detención de cinco jóvenes miembros de los Boixos Nois, grupo radical de aficionados del Barcelona, por el lanzamiento de bengalas durante el derbi barcelonés disputado el sábado en el estadio de Montjuïc.

Se trata de los hermanos Guillem C.R., de 20 años, y Alex C.R., de 21, ambos con domicilio en Anglès (La Selva, Girona); Eduard C.L., de 28 años, Guillem V.H., de 18 y Marc M.I., de 23, vecinos de Girona. Los cinco, 'serían los presuntos responsables del lanzamientos de varias bengalas desde la segunda grada durante el partido', sostenía el comunicado emitido por la Policía catalana.

El Espanyol afirma que detectó bengalas a los diez minutos de juego

Las detenciones se realizaron en la madrugada del domingo tras el encuentro y en el propio estadio, después de que los Mossos revisaran las imágenes grabadas en el Lluís Companys e identificaran a dichos jóvenes.

Los penosos acontecimientos desencadenaron ayer un intercambio de acusaciones entre los propios Mossos dEsquadra y los dirigentes del Espanyol sobre la responsabilidad de cada uno de ellos por los hechos acaecidos. Los Mossos señalan que la empresa de seguridad privada del club es quien tiene la competencia sobre los registros a la entrada del recinto y desde el Espanyol no entienden que los Mossos no desalojaran al grupo radical del Estadi al detectarse las bengalas.

El director general del club blanquiazul, Pedro Tomás, sostenía que 'el jefe de seguridad del Espanyol, a los diez minutos de comenzar el partido, advirtió a través de la filmación por circuito interno que habían bengalas en la zona de los Boixos y comunicó este hecho a los Mossos dEsquadra. Les pedimos que intervinieran y despejaran la zona, pero decidieron no hacerlo'.

Los Mossos dicen que los registros son cosa de la seguridad del club

Por su parte, el responsable del dispositivo de los Mossos durante el partido, Josep Saumell, explicó ayer en rueda de prensa que 'los registros a los espectadores corresponden a la seguridad privada del equipo que organiza el partido' y confirmó que 'la seguridad del Espanyol nos pidió que interviniéramos, pero creímos que eso provocaría un mal mayor, ya que los Boixos se encontraban en una grada complicada, con una pendiente pronunciada, escaleras y una valla quitamiedos de arriba abajo, cosa que podría haber provocado una avalancha en caso de intervención'.