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Un Cristiano freudiano

El madridista huye de un duelo personal con Messi y se quita presión al proclamarse un jugador más. El luso admite que en su subconsciente sí está obsesionado por marcarle al Barça en el Camp Nou

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A 48 horas del clásico, Cristiano se debatía ante la prensa con aires freudianos. Su yo le conminaba a ser comedido en sus declaraciones, a no generar ruido polémico, a ser lacónico en las respuestas. 'No quiero polémicas', advirtió al recordársele su lamento por no haber cazado a Busquets cuando pretendió devolverle una patada en el último amistoso entre España y Portugal. Cristiano pretendió ser tan superficial en sus respuestas como las huellas de acné tardío que se apreciaban en su rostro. 'Tonterías', respondió cortante cuando fue preguntado por su estelar enfrentamiento con Messi: 'Este no es un duelo Messi-Cristiano, es entre el Barcelona y el Real Madrid'.

Tanto tópico y tanta respuesta melosa generó incredulidad en una periodista, que se lo transmitió directamente. 'No me creo que no tengas ganas de meterle un gol al Barça', le espetó la reportera. Entonces, sí apareció el otro Cristiano. 'Si tengo que decir que este es un partido especial, digo que sí, pero siempre quiero marcarle a todos los equipos. Mis ganas son siempre igual en todos los partidos, otra cosa es que el subconsciente sea diferente'.

Cristiano admitió la pulsión de su subconsciente, ese en el que cohabitan un volcán competitivo y un perfeccionista que no olvida aquel mano a mano con Valdés que desperdició en el duelo de la temporada pasada. De ese lance se lamentó mucho interiormente. En esa ocasión malograda pudo estar la Liga y la conquista masiva de su hinchada, que le imaginó infalible en ese tipo de situaciones y escenarios.

'A quien le gusta el fútbol espectáculo le gusta lo que hago porque es bonito'

Cristiano anda a la búsqueda de entrar de manera definitiva en el santuario del madridismo y nada como marcar en Camp Nou para solapar actitudes que no acaban de convencer a parte de su afición. Cuantos más goles marque mejor. Aunque irónicamente delegue hasta en los ayudantes de Mourinho, 'da igual que marque Morais o Rui Faría, lo importante es el equipo y ganar', o que aparentemente no vea el duelo como 'un gran reto' personal.

El verdadero Cristiano, el que pretendió ocultarse bajo respuestas acarameladas, apareció de nuevo cuando le tocaron el yo y el ego, los gestos técnicos como la espaldinha: 'A quien le gusta el fútbol espectáculo le gusta lo que hago porque es bonito. Al que no le guste, que apague la televisión o cierre los ojos'. También asomó el auténtico Cristiano cuando le tocó definirse como regateador o goleador: 'Soy todo e intento hacer de todo, soy un jugador de equipo, a veces sale o a veces no sale, pero lo intento siempre'.

En esa otra versión más suave que pretendió mostrar, el extremo portugués trató de quitarse presión de encima: 'No me juego más que el resto, soy un jugador más. No me creo con más presión, todos tenemos la misma responsabilidad'. Pero de nuevo, volvió a admitir que su ambición marca sus actuaciones: 'Simplemente soy así, puede que siempre quiera más, marcar mas goles, pero pienso que mis compañeros piensan lo mismo que yo'. Sobre el desenlace del partido, Cristiano aventuró que ganará el que 'menos errores cometa' y admitió que 'es normal que el perdedor quede un poquito tocado. Aunque los grandes jugadores no pueden pensar en eso'.

Mourinho ensayó con su 11 de confianza, una vez que el alemán Khedira, aquejado de una sobrecarga en los isquiotibiales, e Higuaín, con lumbalgia, pudieran entrenarse. Con ambos recuperados, la opción del francés Lass como tercer medio de contención ha perdido fuerza.

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