Publicado: 25.09.2016 20:35 |Actualizado: 26.09.2016 08:19

Cuba homenajea a sus deportistas paralímpicos por su "capacidad
de superación y dignidad"

El presidente del Comité Paralímpico Cubano manifiesta que “estos muchachos y muchachas tienen características muy especiales, son capaces de sobreponerse a sus discapacidades y regalarle al mundo ese orgullo como seres humanos". 

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Hans Nader, Presidente de Ottobock, recibiendo a los deportistas paralimpicos cubanos

Hans Nader, Presidente de Ottobock, recibiendo a los deportistas paralimpicos cubanos

A María Luz Pérez, todos en Cuba la conocen como Malú. Es una bella joven de 30 años que perdió una pierna en un accidente de moto y acaba de ganar la medalla de bronce de salto largo en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro. “Durante un año, desde que Ottobock me entregó la prótesis, entrené muy fuerte, tuve lesiones y enfermedades, pero cuando se quiere lograr algo siempre se puede”, dice Malú a Público y agrega que para ganar la medalla hace falta “corazón, disciplina, entrega, hay que ponerle muchas ganas y saber lo que se quiere”.

“Imagínate nuestro orgullo cuando una delegación de 23 personas logra 15 medallistas”, explica Alberto Juantorena, doble olímpico y Presidente del Comité Paralímpico Cubano. Agrega que “estos muchachos y muchachas tienen características muy especiales, son capaces de sobreponerse a sus discapacidades y regalarle al mundo esa dignidad
como seres humanos. Yo diría que en ocasiones son incluso humanamente superiores al resto de los deportistas”.



La deportista paralímpica cubana, María Luz Pérez

Cuba ocupó el lugar 18 por países en los Juegos Paralímpicos, obteniendo 8 medallas de oro, 1 de plata y 6 de bronce. Mucho tuvo que ver la colaboración de la empresa alemana Ottobock que donó sillas de ruedas y prótesis hechas a la medida para el equipo. Juantorena cree que “es una relación de trabajo clave por la tecnología que esta empresa ha desarrollado y por la experiencia que tienen. Malú es el mejor ejemplo, en menos de un año se fabrica la prótesis, se entrena y gana una medalla, eso es increíble”.

El profesor Hans Nader, Presidente de Ottobock, dijo a Púbico que las donaciones a Cuba por parte de su empresa suman ya 350 mil euros, algo que “hace feliz nuestro corazón y el de muchos jóvenes cubanos”. Agrega además que en un futuro próximo “pensamos abrir oficina en Cuba y convertirnos en un socio del Ministerio de Salud cubano”. Planean también crear una fábrica en La Habana, para cubrir las necesidades de Cuba y exportar a Latinoamérica.

“En cuanto Malú se graduó de licenciada en Cultura Física y Deportes empezamos el entrenamiento en serio, realizamos carga en bloque pero nunca dejamos de trabajar la coordinación, que es la técnica para la adaptación a la prótesis”, nos cuenta el entrenador Jorge Palma. Agrega que “para preparar a una deportista paralímpica es necesario convencerla de que esa prótesis es parte de ella, es parte de su cuerpo, es un trabajo físico y psicológico”.

El movimiento paralímpico cubano tiene un desarrollo importante en la isla, desde hace décadas Cuba-RDA, fabrica prótesis y sillones de ruedas para los deportistas y para la gente en general. Sin embargo, la desaparición en los años 90 de los países socialistas europeos ha estancado el desarrollo tecnológico de la empresa cubana. Por esta razón la sociedad con la alemana Ottobock puede ser determinante para actualizar a Cuba.

Por su parte, la isla cuenta con un alto nivel en la medicina deportiva, el cual le permitiría asimilar las nuevas tecnologías con relativa facilidad. Además, tiene un desarrollo deportivo envidiable, con apenas 12 millones de habitantes es el país de América Latina con más medallas olímpicas y en Río de Janeiro estuvo entre los 20 mejores resultados a nivel mundial. Una situación que se extiende a los deportistas paralímpicos, “en nuestro país no se hace diferencia entre un atleta convencional y uno discapacitado, reciben un entrenamiento especial pero el mismo trato e incluso los mismos premios”, asegura
Jorge Palma.