Publicado: 05.02.2014 08:00 |Actualizado: 05.02.2014 08:00

El cumpleaños feliz de Cristiano Ronaldo

Hoy cumple 29 años, sin el más mínimo signo de fatiga mental o física para un futbolista que, como le pasaba a Di Stéfano, necesita buscarse enemigos para rendir más. Tan solo le inquieta lo que decida Compet

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A menudo, el periodista Julio César Iglesias compara a Cristiano Ronaldo con Di Stéfano, porque "pertenecen a esa clase de deportistas que juegan enfadados y que necesitan buscarse enemigos para exigirse más". Pero, según él, eso no es vanidad, sino que es "el resultado de ser futbolista, porque, si uno se acerca a ellos, comprueba que el romanticismo no existe en la vida de los profesionales".

Es una manera de explicar a Cristiano Ronaldo, el hombre que hoy cumple 29 años desde que llegó al mundo en Funchal (Portugal) un 5 de febrero de 1985. Lo hizo en el seno de una familia muy humilde que sentía una extraña adoración por el actor y, a la postre, presidente de Estados Unidos, Ronald Reegan. Y en honor a a él, el padre decidió que el segundo nombre de Cristiano fuese Ronaldo, el mismo que hoy representa una combinación perfecta y que da vida a La estrella tenaz en la biografía que ha escrito de él el periodista Santiago Siguero. "Su vida es una clara muestra de superación de obstáculos como, por ejemplo, la prematura muerte de su padre". Algo que, precisamente, enlaza con el retrato que Julio César Iglesias hace de Cristiano: "Sí, es un hombre que necesita buscarse enemigos".

"Su vida es una clara muestra de superación de obstáculos como, por ejemplo, la prematura muerte de su padre"

A los 29 años, su biografía es parte de su fortaleza. Excepto Mundial y Eurocopa Cristiano lo ha ganado todo, lo que no deja de ser una metáfora más para un futbolista que, a un año de cumplir los treinta, "mantiene un nivel de otro mundo", según Ancelotti, su entrenador. "Me quedo sin palabras para definir su fútbol", añade el italiano.

Todo eso le autoriza para un desafío histórico a partir de hoy mismo: la posibilidad de superarse con esta edad. Algo que, por ejemplo, a partir de los 29 años, sólo fue capaz de hacer Di Stéfano entre los grandes genios del fútbol. Otros como Pelé, Maradona o el mismo Cruyff fueron incapaces de mantener un nivel tan alto a partir de esta edad. Sin embargo, Cristiano se parece más a Di Stéfano: representa una fuerza de voluntad enorme, todo motivación, encargado siempre de recortar distancias con la perfección. Toda su vida se dirige a ello, a cuidar de sus posibilidades y de sus estadísticas. Capaz de dormir 12 horas diarias, de invertir el tiempo que haga falta en el gimnasio o de supervisar su dieta hasta un extremo incalculable, Cristiano vive en un mundo aparte. Un futbolista que, según Antonio Gaspar, su fisioterapeuta en la selección de Portugal, "puede durar tranquilamente a este nivel hasta los 34 o 35 años".

Cristiano es, en realidad, una drástica prueba de lo que significa la motivación. Una amenaza de gol permanente. "Un ejemplo andante", según Jorge Valdano, que no conoce a otro futbolista en el mundo con su capacidad "para romper un partido a base de cañonazos". Ha llegado a los 29 años, a uno solo de los treinta, en un estado óptimo, sin el más mínimo signo de fatiga física o mental.

Cristiano es ese tipo de futbolista que casi nunca deja de sorprender al mundo, incluso en las situaciones más inesperadas. El propio Valdano, el mismo hombre que señala que "el mejor del mundo es Messi y el segundo mejor Messi enfermo", no regatea elogios a Cristiano: "Tiene mucho mérito lo que ha hecho en los últimos meses. Empezó a desatarse cuando firmó su renovación. Generalmente, los que renuevan contrato, de forma inconsciente, tienden a relajarse. Pero a éste no hay manera de relajarlo".

Valdano: "A Cristiano no hay manera de relajarlo"

Es difícil conocer de cerca a Cristiano y hasta escucharle en entrevistas, porque ya no pasa como pasaba en la época en la que Julio César Iglesias era chaval y jugaba Di Stéfano: "Los jugadores del Madrid iban a un bar en una calle paralela al Bernabéu a tomar un caldo después de los entrenamientos y existía la posibilidad de entrar en sus conversaciones o, como mínimo, escucharlas".

Ahora, es distinto, se sabe de ellos por referencias o, a lo máximo, por aisladas entrevistas personales en las que Cristiano siempre se aferra a un carácter insaciable. Casi treinta años después de nacer, su vida ya está absolutamente solucionada, pero, como futbolista, vive en permanente estado de sitio. Su motivación forma parte de su nombre y apellidos con la misma fortaleza con la que empezó en el Sporting de Portugal. Desde entonces, no se ha cansado. Es, o ha sido, su mérito y hasta Piqué, uno de sus más altos rivales, se ha alegrado de que haya ganado el Balón de Oro. En el fondo, Cristiano no sólo representa la potencia. También la voluntad de ser el mejor con la misma ambición que el chaval que Alex Ferguson llevó al Manchester en 2003, hace ya once años. "Tiene una gran mentalidad", dijo 'Sir' Alex de él. "Nada le incomoda".