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Los daños colaterales del tropiezo suizo

Del Bosque no podrá rotar contra Chile. En la Eurocopa de 2008 esa opción fue vital para la mejora del juego y la unión del grupo

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La inesperada derrota ante Suiza (0-1) en el primer partido mundialista de España tiene aún remedio para la clasificación con el partido frente a Chile por delante, pero provoca unos daños colaterales de cierta trascendencia.

La trascendencia del encuentro del viernes en Pretoria impedirá a Vicente del Bosque hacer rotaciones en su plantilla. Situación habitual y necesaria en todos los equipos para una competición tan larga e intensa como un Mundial o una Eurocopa.

Y es que, tras una temporada tan cargada, es necesario reservar y administrar las reservas físicas de la plantilla. Y, por qué no, dar minutos y que todos se sientan partícipes.

Una victoria en los dos primeros partidos, ante Suiza y Honduras, hubiera situado a España ya en los octavos de final junto a Chile, y aunque todavía les quedaría el dirimir la primera plaza, ambos equipos tendrían la tranquilidad de haber superado esta primera fase.

El gol de Gelson Fernandes y la consiguiente derrota impide a Del Bosque pensar en más allá. Necesita a su once de gala para el encuentro ante Chile. Es una final y no hay espacio para los reservas. De esta forma, si España consigue superar esta fase de grupos, la base del equipo llegará muy cargada a los octavos de final, al contrario que en anteriores ocasiones.

No es que garantice nada, por supuesto. José Antonio Camacho lo pudo hacer en el Mundial de 2002 y se cayó en cuartos contra Corea; e incluso Luis Aragonés así lo hizo en Alemania 2006 ante Arabia Saudí y en los octavos de final España cayó ante Francia.

Si embargo en la Eurocopa 2008 sí funcionaron las rotaciones. Tras vencer los dos primeros partidos, también pudo alinear ante Grecia un equipo totalmente distinto al que había jugado inicialmente. El bloque lo agradeció y creció. Todos se convirtieron en partícipes sobre el césped. Y gasto físico de los más habituales también agradeció el descanso en ese partido.

Además, que todos tengan minutos en el campo acrecenta la unión entre los 23 convocados. No es lo mismo entrenar todos los días y ver los partidos desde el banquillo que ponerse de corto y sentir el peso de la responsabilidad con el balón de por medio. Los habituales toman descanso, se recuperan y los teóricos suplentes le cogen el ritmo a la competición, por lo que pueda pasar.

Además, el seleccionador, en este caso Del Bosque, puede observar variantes tácticas, estar pendiente de la evolución de todos los jugadores y tener en la libreta todos los datos posibles para encarar los partidos de la mejor forma posible.

Ahora, en Sudáfrica 2010, no hay esta posibiidad. Pepe Reina, Víctor Valdés, Carlos Marchena, Raúl Albiol, Javi Martínez y Fernando Llorente no se han estrenado y saben que, de no haber ninguna indeseable lesión de por medio, lo tienen complicado.

Toda la plantilla sabe su rol y es consciente de que Del Bosque tiene un bloque que, si no hay lesiones, experimenta escasas variaciones.

Entre los dos primeros partidos han intervenido 17 jugadores. Iker Casillas, Piqué, Carles Puyol, Joan Capdevila, Xabi Alonso y David Villa han disputado todos los minutos.

Sergio Ramos, Sergio Busquets, Xavi Hernández, Fernando Torres y Jesús Navas han participado en los dos encuentros; Andrés Iniesta, este por no estar en perfectas condiciones, y David Silva no estuvieron ante Honduras tras ser titulares en el debut; y Cesc Fábregas, Juan Mata, Pedro Rodríguez y Álvaro Arbeloa no superan los veinte minutos.

Si en la cita germana jugaron todos menos Pepe Reina, por entonces el tercer portero de la selección, en la victoria continental le ocurrió a Andrés Palop, el tercer guardameta en el torneo continental.

Marchena fue titular fijo en la Eurocopa en el centro de la defensa junto a Carlos Puyol. Desde hace un tiempo Gerard Piqué le arrebató la plaza y ahora sabe que apenas tendrá opciones. Pero el sevillano, uno de los más expertos de la selección, dio una lección y dejó una frase para la reflexión: 'La gloria o el desastre son para el equipo entero'.

Esa es la fuerza interna, el espíritu de un grupo que sigue seguir soñando, que supo renacer en los días duros de hace varios años y alcanzar el éxito en Viena. Ahora, pese a los daños colaterales, intenta hacer lo propio.