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"Sólo defiendo a mis jugadores"

Guardiola asegura no estar enfadado y discrepa de las críticas

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Un puñado de partidos en este inicio de curso, apenas cinco, ha servido para constatar que la conexión entre Cesc Fàbregas y Leo Messi ya justifica por sí sola todos los millones invertidos por el Barcelona en el excapitán del Arsenal. Ni siquiera necesitan mirarse el catalán y el argentino para intuirse, adivinar el movimiento del otro y saber dónde colocar el balón para que uno de ellos lo convierta en gol. Hoy, en una tarde de fútbol plácido para los azulgranas, Cesc firmó el segundo tanto del Barça, gentileza, cómo no, de Messi, que ya contaba un par de asistencias de gol para el de Arenys en partidos anteriores. El medio suma ya cuatro dianas esta temporada (tres en Liga y una en la Supercopa) y cumple con creces lo que Pep Guardiola pretendía con su fichaje: verticalidad y gol.

“La anarquía de Cesc nos va muy bien, se mueve por dónde quiere, es muy fuerte, llega bien, tiene mucha resistencia y gol”, celebró el técnico del Barça. “El objetivo ahora es que se adapte a una posición más estática, y que aprenda algunos movimientos defensivos que aún no hace bien porque lleva poco tiempo; pero tiene voluntad y lo conseguirá”, añadió Guardiola.

Lo cierto es que el flujo funciona también en sentido contrario, de tal manera que Cesc se ha convertido en el mejor asistente de La Pulga –este sábado lo fue también de Villa, en el segundo tanto del asturiano–, como quedó desmostrado en el sexto y en el quinto gol de la tarde, una pequeña obra en la que también participó Xavi. La pared entre Messi y Cesc y la media vuelta de este para que el argentino empujara el balón a la red de Osasuna fue de lo más bello. Messi, con su tercer hat trick –esos nueve goles los ha marcado con la izquierda– y dos palos, firma ya nueve goles este curso, cinco en la Liga –los mismos que Soldado y uno más que Cristiano Ronaldo, este con un partido menos–, y seis asistencias, la última de hoy a Xavi.

“No todo se reduce a Cesc y Messi; cuantos más centrocampistas tengamos, mejor”, advirtió Guardiola, tras asegurar que sus palabras de los últimos días no responden a un enfado. “Quieren que lo esté, pero estos jugadores no me han dado motivos aún y los defiendo en rueda de prensa. Cuando no juguemos bien, también lo diré”, aclaró el técnico. “Lo que me hace más feliz es que la gente se lo pase bien 90 minutos, como cuando vas al cine o al teatro”, remató.

“Los pillamos enfadados con la dichosa minicrisis por dos partidos que dominaron de cabo a rabo y acabaron empatando. Hoy no han querido dejar ni una sola duda y lo hemos sufrido”, lamentó Mendilibar, técnico de Osasuna.