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"Dejaré a otro compañero que pida la camiseta a Messi"

Entrevista a Lopo, jugador del Espanyol

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A su lado, parece más joven que visto desde la grada en el campo. Tiene una mirada fiel y una leve sonrisa que acompaña a un futbolista que ha transitado varias generaciones. En 1998, Brindisi le entregó su primera oportunidad en el Espanyol. Hoy, Lopo (Barcelona, 1980) ya es un hombre de larga distancia. Ocho años en el Espanyol y cinco en el Depor le separan de su debut. Ahora juega en el Getafe, donde sería de cobardes admitir el pesimismo. Lopo no es así. 'Hay jugadores más que suficientes para mejorar'. De cara a esta noche, la prudencia es muy aconsejable. 'Messi te hace regates que no te hace nadie'.

¿Qué diferencia existe entre usted y Piqué?

Uff, muchas. A estas alturas, ya muchas. Él es más joven y ha sabido aprovechar mejor sus cualidades. A su edad, yo también era un buen central, pero no tuve esa suerte. Entonces en la selección se apostaba por centrales veteranos.

Tiene 31 años y lleva desde los 18 en la élite. ¿De qué se arrepiente más?

No, de nada. No tengo motivos. Llevo 13 años a un nivel muy alto, pero a veces piensas y En su momento, también soné para la selección. De hecho, hasta fui una vez convocado. Hice buenas temporadas en el Espanyol y hasta la Sub-21 fui siempre. Pero en mi época era imposible desbancar a Nadal, Hierro Creo que ahora hubiese sido diferente.

'Igual sí le pido la camiseta a Xavi, a quien conozco desde alevines'

En la vida no se puede tener todo.

Pero sí puedes conformarte. Yo entré en el Espanyol con 10 años. Vivía en Hospitalet y no sabías cómo podía acabar aquello. A los 18, cuando Brindisi me hizo debutar, fue maravilloso, porque sólo estaba yo. No quedaba ninguno de los chavales de mi generación. Te dabas cuenta de que tu vida había merecido la pena.

¿Cómo consiguió controlar el orgullo?

Sí, es verdad. Llegué a Primera y me dije: '¿Y a partir de ahora qué, Lopo? ¿Qué más puedes conseguir?'. En casa tenía el ejemplo de mi padre, que jugó de extremo izquierdo. Sin embargo, él no pasó de Tercera con un equipo de Badajoz. Así que el hecho de que yo jugase en Primera con 18 años te podía hacer pensar que todo estaba hecho

¿Tardó en volver a la tierra?

Había que hacerlo rápido. Un futbolista se convence al ver a los demás. Yo veía a Tamudo o a De la Peña: iban convocados con la selección. ¿Qué más se podía pedir? Pero cuando volvían seguían siendo los mismos. Así que aprendí a ser así, a vivir al día, y no me equivoqué. He ganado dos Copas del Rey, llevo 340 partidos en Primera, he firmado por tres años con el Getafe Debo valorarme a la fuerza.

Su padre era extremo y usted es central. ¿No es mucho más ingrato?

El caso es que yo empecé de interior derecha. Pero un día en cadetes un entrenador, y no me pregunte quién, me colocó de central. Y como Lopo lo hizo bien, ahí se quedó Lopo para toda la vida. Y como me he criado de defensa, me gusta. Y, aunque no me reconozcan tanto, los días en los que tu portería se queda a cero te sacian de felicidad.

¿Cómo fue su última noche en el Deportivo?

Nadie me había hablado de ella. Cuando me llamaron del Depor ni me lo pensé: ya no jugaba Champions, pero debía irme. Me ofrecieron un buen proyecto, un buen contrato, pero ¿y ese final? No merecía ese descenso. Había hecho cosas mejores que peores desde que llegué y me encontré a Caparrós, que me hizo sentir un buen futbolista. Y, a última hora, ese final... Pero no se puede volver atrás.

'Messi te suelta en cualquier momento un regate que no hace nadie'

¿Usted intuía el drama? Aquella noche, su hijo de 5 años no fue a ver el partido al estadio.

No era el partido, no...

¿Y eso le cambia a uno para siempre?

Es evidente que si cuando ganas sacas pecho, cuando pierdes sabes que es algo que queda ahí grabado. Y, sí, claro, te cambia.

¿Y esta noche frentea Messi?

He jugado mucho frente a él. No es nuevo para mí ni para nadie, en realidad. Sabes que puedes estar encima de él toda la noche, pero en cualquier momento te suelta un regate que no te hace nadie.

¿Uno llega a sentirse ridículo?

No, ridículo, no, hombre. Hay que ser valiente. En un campo de fútbol nunca se hace el ridículo y menos ante Messi. Jugar contra él es importantísimo. Un año en A Coruña, incluso, le pedí la camiseta que, por cierto, la tengo guardada en casa. Antes tenía esa idea de coleccio-narlas. Ahora, no sé si es que me cuesta más pedirla o puede ser que me haya hecho más vago.

Así que no le pedirá la camiseta a Messi.

No, se lo dejaré a otro compañero, pero igual sí se la pido a Xavi. Tenemos la misma edad, nos conocemos de toda la vida desde que jugábamos en alevines y el hecho de seguir ahí, después de tantos años, sigue siendo algo a lo que le doy mucho valor.