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Del Bosque sí negocia con el estilo

Pese a que lo rechaza, el seleccionador ha cambiado el modelo que hizo a España campeona de Europa

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'Cuando se ganó la Eurocopa también hubo partidos en los que no se jugó tan bien. Se trata de conjugar el pragmatismo con el fútbol'. Del Bosque se delató tras la victoria ante Chile y el pase a octavos. El seleccionador no pudo reprimirse y dejó en muy mal lugar tanto a los que le protegen del pasado en una fantasmagórica defensa propia como a quienes sostienen que sus intromisiones, más que variaciones, no han cambiado el estilo de España.

No se trata de anteponer el estilo al resultado, sino de tener la convicción de que ese estilo es la mejor garantía de éxito. No es un debate estético, sino técnico. Nadie discute que los resultados mandan. Si un equipo gana jugando mal se dirá que lo importante era ganar y si pierde jugando bien se pondrá bajo sospecha si lo que debía haber hecho era jugar peor, pero ganar. Este planteamiento tan primario y ventajista forma parte del fútbol, pero no del análisis que se le supone a un seleccionador.

Aunque Del Bosque se niegue a reconocerlo y él sabrá (o quizás no) por qué, La Roja que se ha visto hasta ahora en Suráfrica no es la misma Roja que encandiló por su juego (y resultados). El seleccionador ha cambiado su once en los tres partidos de la primera fase, siempre a partir del mismo portero, la misma defensa y la pareja Busquets-Alonso.

Nadie ha cuestionado la calidad de Sergio, un futbolista que, al igual que Piqué, le debe todo a Guardiola por lo mucho que Pep les ha enseñado. El debate es si ante rivales inferiores como Suiza u Honduras España necesita jugar con dos medios centros. La esencia de La Roja la forman los llamados jugones Xavi, Iniesta, Cesc y Silva, pero mientras el canario quedó señalado tras la derrota ante Suiza, Xavi no termina de encontrar su sitio y Fàbregas tiene un papel secundario para Del Bosque.

Datos contradictorios son que España tuviera más posesión contra Chile (62%) que contra Honduras (59%) y que, sin embargo, mientras a los chilenos les remató siete veces, a los hondureños les acribilló con 25 disparos, uno más que a Suiza, ante quien la posesión fue tan exagerada (74%) como estéril.

De hecho, y a pesar de que las dudas de Del Bosque hayan hecho dudar a La Roja, España es la selección con mayor posesión del Mundial (103 minutos, una media de 34,43 por partido) y suma 1.717 pases buenos, más que nadie. Es la tercera que más remata después de Argentina y Brasil, aunque pasa a la undécima posición cuando el concepto se delimita a los tiros que van a puerta. Sólo el 7% es gol, con 18 selecciones más eficaces, y el 27% va a puerta.

Por contra, España es la cuarta que menos remates recibe, detrás de Italia, Paraguay y Chile. Quizás en eso consista el equilibrio (o pragmatismo) al que apela Del Bosque, aunque siempre que se habla de equilibrio es pensando en defender, precisamente, el contraestilo de La Roja, concebida para atacar. O sea, que el estilo sí es negociable para Del Bosque.