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Del Bosque y los primeros brotes rojos

Xavi jugó ante Portugal sus mejores minutos e impuso su jerarquía

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La victoria sobre Portugal no sólo ha rescatado la euforia de la que tantos renegaron tras la derrota ante Suiza. Además, los primeros brotes rojos permiten ser optimistas y confirman lo que Del Bosque negaba. El estilo con el que el seleccionador sí negocia asomó la cabeza en cuanto Villa abrió la lata portuguesa, y Xavi e Iniesta se pusieron a tocar a dúo con Llorente de único punta y fijando a la defensa rival. A diferencia de la varicela, los brotes rojos anuncian una posible recuperación futbolística de España, si no necesaria para ganar a Paraguay, sí indispensable para devolver la confianza a una selección que juega mejor que ninguna, pero que empezó el Mundial con demasiadas dudas.

Xavi jugó ante Portugal sus mejores minutos e impuso su jerarquía

Se acabó. La nostalgia no tiene sentido. Aunque ante Portugal, con 1-0, La Roja se pareció a La Roja, ya no se puede seguir mirando hacia atrás. La España de Del Bosque ha dado paso al pragmatismo, a un fútbol menos identitario, pero que alcanza para imponerse a rivales inferiores desde la pizarra y sobre el césped. No merece la pena, es perder el tiempo e, incluso, poner en riesgo la credibilidad si el análisis no se hace sobre lo que hay en lugar de lo que debería haber. Gano y soy superior al rival, luego tengo razón. La España de Del Bosque tiene el balón, aunque más que por disposición táctica, porque sus futbolistas no entienden el juego sin él y los rivales se lo ceden sin necesidad de pedírselo.

En ausencia del genuino tiki-taka por la incapacidad de Del Bosque para descifrarlo, es normal que Piqué no tenga protagonismo con balón o la permanente intervención de los laterales. Esa insistencia en llegar por fuera a toda costa, para desde allí buscar centros laterales. Fútbol primario. De ahí la entrada de Llorente por Torres a la hora de partido. Mientras el madrileño se empeñó, o quizás así se lo pidió Del Bosque, en pegarse a la banda, el 9 del Athletic se colocó de ariete puro y con ello neutralizó a los centrales lusos. Su primer remate de cabeza afianzó la idea de que su incorporación era acertada, en otro paso más para alejarse del pasado y proponer un presente diferente. Sin embargo, el gol de Villa llegó en una jugada por dentro, con Iniesta y Xavi asistiendo al 7 de España. Por dentro, donde la nostalgia recuerda que Cesc es el mejor y Silva, imprescindible.

El gol de Villa descompuso el entramado de Queiroz

El gol de Villa descompuso el entramado de Queiroz. Portugal ya no tenía motivos para seguir defendiéndose sin balón. Con más espacios, el partido estaba paradójicamente como le conviene a Torres. Llorente hizo un buen trabajo de espaldas y ello lo aprovecharon los jugones de guardia (Xavi e Iniesta) para que durante la última media hora se vieran esos primeros brotes rojos. España se ató con el balón, con Busquets siempre en su sitio, y Xabi, Xavi e Iniesta tocando con criterio y aprovechando que las líneas portuguesas se abrieron como una almeja.

Xavi jugó sus mejores minutos del Mundial e impuso su jerarquía. La Roja defendió su renta con el balón y Portugal fue incapaz de hacerle daño. Aunque los números en fútbol siempre hay que valorarlos desde una perspectiva más cualitativa que cuantiativa ya saben, no hay que correr mucho sino correr bien, de nada sirve tirar mucho si no se tira bien, las estadísticas de Xavi ante Portugal son muy significativas en lo que al incremento de su participación se refiere. Del Bosque fue lo suficientemente honesto para reconocer que él no reubicó al catalán, algo que se podía sospechar, pues los galones de Xavi no son de tiza y su ascendencia sobre el resto del equipo es total.

La importancia que se le dio al cambio de Llorente por Torres confirma el beneplácito del que goza Del Bosque, quien no introdujo al riojano con la intención de fijar a la defensa lusa, sino, como él mismo confesó, de mantener centímetros (?). Había tantas ganas de encontrar motivos para el optimismo y esconder las dudas que se buscó causalidad donde sólo hubo casualidad. Al menos, brotó algo de La Roja.