Publicado: 13.11.2013 07:50 |Actualizado: 13.11.2013 07:50

Cuando el deporte se torna en fatalidad

La muerte de una atleta en la Behobia-San Sebastián reabre el debate sobre los deportes de máxima exigencia. Sin embargo, los médicos demuestran que el riesgo no está en el ejercicio sino en las enfermedades que se descon

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"Si quiere tener molestias con el corazón, quédese físicamente inerte". En la década de los cuarenta, Paul Dudley White, que era el cardiólogo del presidente de Estados Unidos David Eisenhower, lanzó esta advertencia al mundo, que se quedó sorprendido. En aquella época, lo último que se recomendaba a las personas mayores de 45 años es que hiciesen ejercicio. Pero el doctor White desterró esa idea. "Me parece un consejo ridículo y que conlleva más probabilidades de sufrir un ataque coronario y un endurecimiento de las arterias". A las pocas semanas, una investigación médica del London Hospital constataba los resultados de un estudio entre los conductores de los autobuses de Londres: ellos padecían 1,5 veces más de enfermedades del corazón que los revisores, acostumbrados a subir y bajar las escaleras de los autobuses de dos pisos.

Desde entonces, la medicina predica los beneficios del deporte. A nivel mundial, se ha constatado que la adaptación del corazón al entrenamiento permite que esos deportistas sean más rentables para el Estado. Requieren menos atención médica por enfermedades cardíacas o respiratorias. El doctor Alejandro Lucía, del área de fisiología de la Universidad Europea de Madrid (CEES), explica a Público los beneficios que el deporte tiene para el corazón: "Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, pero tengamos por seguro que si la gente hiciese ejercicio con regularidad esa estadística se reduciría".

El doctor Alejandro Lucía: "Los beneficios del deporte siempre serán mayores que sus riesgos"Los miles de atletas, que se han aficionado a correr en todo el mundo, son una prueba fiel en los últimos años. De hecho, el sector de las carreras populares es uno de los que menos ha notado la crisis. Sin embargo, hay casos como la última muerte de una atleta de 29 años, en la Behobia-San Sebastián, disputada el pasado domingo que hacen sospechar de las bondades del deporte. Un idea que Alejandro Lucía sitúa, en cualquier caso, en su justa medida: "Correr es lo mejor que hay y los beneficios del deporte siempre serán mayores que sus riesgos. Pero también hay que tener en cuenta que su riesgo nunca será cero".

El doctor José Felipe Arche, que trabaja en el Hospital Montepríncipe de Madrid, se incorpora al debate: "No porque una deportista haya muerto corriendo podemos afirmar que el deporte es peligroso. Más bien debemos decir que toda aquella persona que se decida a practicar un deporte debe conocer antes como está su corazón. El atleta no debe someter a su organismo a riesgos innecesarios", señala a Público.

Por lo tanto, el problema no parece encontrarse en el deporte sino en los excesos que se hacen y en las dolencias de los propios deportistas. "Hay atletas de más de 40 años que piensan que ellos como ni fuman ni beben ni están obesos no presentan factores de riesgo", insiste el doctor José Felipe Arche que, aparte de ejercer la medicina, ha completado 18 maratones. "Pero esa gente debe pensar que la edad por sí sola ya es un factor de riesgo, que es acumulativo y que no se puede modificar".

Por lo tanto, la clave radica en averiguar lo que cada uno puede o debe hacer para reducir los riesgos. El problema surge cuando se desconoce el estado del que uno parte. Entonces no se puede saber el tipo de deporte que realmente necesita. "Está científicamente demostrado que al cuerpo le es suficiente quemar 300 kilocalorías al día. lo que se traduce en correr 30 minutos", añade el doctor Lucía que, aparte de ser un gran aficionado a la bicicleta, ha bajado de las tres horas en completar una maratón.

Por lo tanto, no hay motivos para dudar de los beneficios del ejercicio. Ni siquiera después del triste episodio sucedido en la Behobia-San Sebastián. Al menos, eso dice la cardiología, que recomienda hacer deporte, incluso, a gente que ha sufrido enfermedades cardíacas. Se ha demostrado que el corazón de atleta funciona de manera más económica, disminuye la presión sanguínea y aumenta de tamaño en proporción a la cantidad de entrenamiento que se realice.

Otra cosa es que el deporte implique por sí solo un riesgo. "Si bien es verdad que el riesgo de muerte súbita puede verse multiplicado hasta por siete durante la carrera, según la intensidad y las condiciones en las que se realice, no lo es menos que los individuos que practican ejercicio físico de forma regular tienen la mitad de probabilidades de sufrir un evento cardiovascular de tipo isquémico (falta de riego)", escribía hace doce años el doctor Luis Serratosa días después de la sorprendente muerte de Diego García, un maratoniano profesional. A lo que añadió: "Según algunos expertos, si se decidiera prohibir las carreras de fondo, como los maratones populares, el número de muertos entre los corredores se multiplicaría por tres hasta igualarse con el de sus coetáneos de hábitos secundarios".