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Deportes minoritarios Los chicos de la rítmica y la sincronizada y su lucha contra los estereotipos

Solo hay tres disciplinas deportivas en las que haya menos hombres que la practican que mujeres. Además, ellos son los que en este caso sufren las consecuencias de los estereotipos y la discriminación

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Berta Ferreras y Pau Ribes durante la rutina del dúo mixto libre de natación sincronizada en el Mundial de Budapest 2017. Alberto Estévez/EFE

Cuatro piernas salen del agua para azotar con toda su energía la superficie de esta. Dos de ellas pertenecen a la mítica Gemma Mengual. Las otras dos no son tan reconocibles. Además, no pertenecen a una mujer, sino al primer hombre que compite en un campeonato internacional representando a España en natación sincronizada: Pau Ribes.

Seis años antes, una cinta de colores se alzaba hasta el techo del estadio en el que Rubén Orihuela recogía el aparato con el que debutaba a nivel nacional por primera vez de forma oficial. Tras siete años luchando porque la Federación de Gimnasia organizase un campeonato de rítmica masculina a nivel nacional, Rubén pudo conseguir su soñado primer puesto.

En la mayoría de las ocasiones son ellas las que lo tienen más complicado para practicar deportes, un mundo dominado por los hombres, y las que tienen que enfrentarse al machismo de la sociedad. Pero hay dos casos en los que cambian las tornas: la Natación Sincronizada y la Gimnasia Rítmica (a las que también podríamos añadir el patinaje artístico).

Tanto la natación sincronizada (ahora denominada natación artística) como la gimnasia rítmica han sido históricamente practicados por las mujeres y son pocos los hombres que se animan a debutar en ellos, en parte por los estigmas y prejuicios. Sin embargo, la demanda es creciente y los pioneros van abriendo el camino de las próximas generaciones.

28 nadadores y 53 gimnastas forman la cantera de estas disciplinas deportivas 

Ruben Orihuela, 9 veces campeón de España en gimnasia rítmica y Pau Ribes, bronce en el europeo de natación de 2016 en la modalidad de dúo mixto y quinto a nivel mundial en esta categoría, representan la lucha por los sueños y el esfuerzo de trabajo. Ambos han llegado a lo más alto de lo que sus disciplinas les permiten, pero aún queda mucho por hacer. 

En España hay 28 licencias masculinas de natación artística, y en rítmica la cifra es de 53 deportistas masculinos, frente a las 3.944 chicas que compiten en el deporte acuático y 6.465 que lo hacen en gimnasia rítmica, según datos de las federaciones. "Es curioso porque sí hay jueces y entrenadores, pero no hay nadadores”, explica Julia Luna, periodista de TVE experta en natación artística. 

En patinaje artístico también son pocos los hombres que optan por este deporte, pero ellos no tienen ningún tipo de impedimento para competir tanto a nivel nacional como internacional. De hecho, esta disciplina comenzó siendo exclusivamente masculina. En todo caso, los triunfos de Javier Fernández han sido un revulsivo para muchos jóvenes que no sabían si calzarse unos patines y lanzarse a la pista de hielo. 

"Es la falta de costumbre, porque yo he estado viendo gimnasia rítmica masculina desde hace mucho tiempo y mi ojo no me chirría ni me supone una sorpresa el hecho de que salga un chico a hacer un ejercicio con una cinta o con unas mazas". explica la también periodista de TVE y experta en gimnasia rítmica, Paloma del Río.

A esto se une que ambos deportes son minoritarios, que no tienen la misma repercusión que otros y que la sociedad puede asociarlos más a la danza o al circo que a a otras disciplinas más deportivas, como el waterpolo o la gimnasia artística.

Natación artística: luchar por los JJOO

La fuerza física de los chicos, permite hacer figuras diferentes y saltos con impulsos más potentes. EFE

"Pau Ribes haciendo historia para España". Así comenzaba la retransmisión de Julia Luna cuando Ribes y Mengual se disponían a nadar "Bring me to life", de Evanescence, en el Mundial de Natación Kazán de 2015. Pau llevaba doce años nadando al ritmo de la música, pero hasta entonces no había competido a nivel internacional, y en España vio cómo sus compañeras de equipo iban avanzando, mientras que él se quedaba estancado: "Cuando se me cerraron las puertas, las chicas hicieron el salto y yo me quedé sin equipo y ya no me dejaban competir en ningún otro campeonato". Sin embargo, Pau fue acogido por una asociación LGTBI que practica la sincronizada a nivel amateur, los Panteres Grogues, quienes le ficharon como entrenador. "Yo no estaría aquí sin su ayuda", afirma el nadador. 

Ibon García también vivió discriminación en las competiciones. Fue campeón de Euskadi, sobrepasando a 55 chicas, pero la Federación tenía una norma no escrita por la que a los 15 años ya no podían competir juntos a nivel nacional, por lo que el nadador no pudo desarrollar su carrera deportiva en las mismas condiciones que sus compañeras, aunque con el tiempo la normativa ha ido cambiando. “Afortunadamente sí que pude participar en campeonatos de España después de que ampliaran la edad para competir y en campeonatos autonómicos de otras comunidades”, afirma el joven vasco. Ahora la competición nacional y los diversos opens que se celebran en España recogen la categoría de Dúo mixto, siguiendo la estela marcada campeonatos en mundiales y europeos. 

"Posiblemente haya generaciones perdidas que podrían haber llegado con muchas cualidades y que no han podido dar el salto"

En el salto del deporte amateur al profesional tiene mucho que ver la capacidad de progresar, por lo que los estereotipos y la dificultad de competir reducen el número de hombres que se atreven a probar estas disciplinas. "Posiblemente haya generaciones perdidas que podrían haber llegado con muchas cualidades y que se han quedado ahí porque no han podido dar el salto", afirma Julia Luna, y añade que “en este deporte si no compites y te enfrentas a alguien que te haga subir el nivel, tienes poco que hacer, te quedas ahí”. 

La natación artística ya ha alcanzado la perfección técnica y ahora está buscando nuevos caminos para no quedarse estancada. En su futuro ellos tendrán un papel muy importante porque con su fuerza y energía pueden hacer que este deporte sea más explosivo y atractivo. Lo que falta por determinar es la forma. Para Julia Luna los hombres deben desarrollar su propio modo de practicar la disciplina: “Creo que es un error que se copie un poco las maneras más femeninas de las nadadoras. Yo creo que ahí hay mucho por descubrir y en el momento que se vea que la sincro masculina tiene que ser más potente, más física, de más fuerza, el papel masculino se va a apreciar más”. Berta Ferreras, compañera de Pau Ribes en el dúo mixto y miembro del equipo nacional de natación artística disiente: "Yo creo que tanto chicos como chicas tienen que abrirse a las dos posibilidades. La forma más delicada en los chicos también está bien”. En cualquier caso, Luna asegura que “la apertura hacia el hombre va a marcar ese camino. Va a ser decisivo”.

Rítmica: competir a nivel internacional

Adrián Munuera durante una rutina de mazas. Club Purpurina

La situación de los chicos en la gimnasia rítmica es totalmente diferente puesto que existe un campeonato nacional masculino de rítmica, pero los gimnastas no pueden competir a nivel internacional. 

"La única dificultad a veces es compaginar la gimnasia con los estudios"

Otras cuestiones son muy similares con respecto a la natación artística. Por un lado, no existe suficiente base de chicos como para hacer un campeonato internacional. Por otro, el punto fuerte de los chicos en este deporte también es la potencia, lo que les permite hacer mejores saltos y mayores riesgos, es decir, lanzamientos y recogidas de aparatos más complicados. "Ahora mismo, a nivel nacional hay muchos gimnastas con un gran nivel. Creo que se está haciendo un gran trabajo y eso se ve reflejado en los campeonatos", asegura Sandra Aguilar, miembro del Conjunto Nacional de Gimnasia Rítmica y medallista en los JJOO de Río de Janeiro. 

Iván Fernández, durante una rutina de pelota. Club Purpurina

Dos de los chicos que están despuntando en esta disciplina son Iván Fernández y Adrián Munuera, ambos del Club Purpurina de Roquetas de Mar. Munuera cuenta que cuando era más pequeño tenía miedo de no ser aceptado, "pero la única dificultad a veces es compaginar la gimnasia con los estudios", explica, quitando hierro a los retos por los que tienen que pasar para competir en su disciplina. 

De momento, en rítmica no hay modalidades mixtas a nivel nacional, pero los deportistas no lo descartan como una opción a futuro: “Sería muy divertido y podría llegar a ser muy completo. Se fusionará la potencia y la fuerza de ellos con nuestra expresividad y flexibilidad”, afirma Aguilar. 

A pesar de que la capacidad de progreso en la disciplina para los chicos se circunscribe al ámbito nacional, ellos se sienten afortunados porque conocen casos de gimnastas mexicanos que vienen a España a competir al no tener la oportunidad en su país. Aquí tienen la posibilidad de seguir dedicándose a este deporte como entrenadores o profesores en sus propias academias, como ha hecho el pionero en la disciplina, Rubén Orihuela, que recorre toda España impartiendo clases magistrales.

Futuro abierto

Los pioneros de la natación artística y la rítmica ya han abierto el camino. Ahora solo falta seguir avanzando. "Lo ideal sería que las competiciones fueran mixtas, que pueda haber un solista que sea hombre, que el dúo no sea femenino, sino mixto y punto", explica Luna, en referencia a la disciplina acuática.

Solo es cuestión de tiempo que los hombres puedan participar en el equipo de sincronizada, hagan sus propios dúos o sean olímpicos. "Estamos haciendo ruido y queremos animar a más chicos a probarlo. A mi me encantaría conseguirlo [ser olímpico] como nadador, pero al menos que los que vienen detrás de mí, lo consigan", cuenta Pau Ribes. 

Aunque, la rítmica necesitará un empujón más fuerte para conseguir todo esto, Iván Fernández, que acaba de ser nombrado deportista de alto rendimiento por parte de la Junta de Andalucía, también es optimista: "Yo creo que, si luchasen todos los clubs que estuvieran de acuerdo, en 4 años, más o menos, podríamos competir a nivel internacional". 

"Si se abre una inscripción para que los chicos puedan participar en Europa, a lo mejor se consigue que todos esos que estaban en su casa sentados se ilusionen, quieran participar y empiece a haber un cierto movimiento en esas categorías", concluye Paloma del Río.