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Di María hace de todo

El argentino da dos asistencias y marca un gol en otro partido del Madrid en el que domina y ejecuta a su rival en la primera media hora. Benzema prosigue su duelo particular con Higuaín con otro tanto

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Un ritmo asfixiante. Presión alta. Toques precisos y punzantes. Una apisonadora. El Madrid lleva tres partidos consecutivos jugando al sometimiento del rival. A convertirlo en un amasijo de hierros en dos pasadas, en dos pases. A crujirlo con un fútbol que no espera a nadie. A la media hora ya ganaba el Madrid 3-0 y Di María ya había hecho de todo. Dos asistencias y un gol.

Hay una transformación en el equipo de Mourinho que tiene que ver con la redirección de actitudes individuales. Con otra manera de entender el juego colectivo que Di María representa muy bien. Su condición de mejor asistente del campeonato es una cuestión de espacios y de cumplir una ley para jugar bien al fútbol: levantar la cabeza.

El auge del ‘Fideo’ tiene que ver con jugar de interior y levantar la cabeza

El Fideo ya no juega tan pegado a la raya. No busca tanto el uno contra a la orilla de la cal. Ahora es más un interior eléctrico que un extremo con la cabeza gacha y a lo que salga. La diferencia está entre lo que era un jugador para un correcalles y lo que es un futbolista para pensar un partido. Entre vivir exclusivamente del regate o añadirle el pase y la pausa porque ahora mira el juego y no se limita acelerarlo con su zancada como única solución. En el fútbol, a veces, para correr es frenar...

No hay un centrocampista fino en la historia que no jugara con la cabeza alzada cuando llevaba la pelota. El gesto permite ver a los tuyos y a los contrarios. Interpretar el juego para elegir qué hacer con el balón con todos los elementos para emitir una solución. A los cinco minutos esa nueva versión de Di María irguió el cuello en el centro del campo y descifró que Benzema no tendría problemas para romper en velocidad a la endeble defensa del Villarreal. Le mandó un pase perfecto. Benzema, que por naturaleza tampoco perderse mirando a la hierba, apreció que un toque picado anularía la envergadura de Diego López.

La diferencia está entre ser un jugador para un correcalles o para pensar el juego

Cinco minutos y el Villarreal ya había sido tiroteado y agujereado. Rematado cinco minutos después por Kaká. De nuevo Di María por dentro y Kaká esperándole en la medialuna. Sacó el brasileño ese tirito desde la medialuna que dicen algunos entrenadores que es la distancia ideal para medir a los futbolistas de toque preciso. Kaká lo es. El tobillo y el interior no suelen fallarle en esa distancia. Incluso cada vez se asocia más y mejor.

En el tercer gol, Benzema volvió a enseñar que de clase va sobrado. Recogió un inicio de contra de Marcelo y en vez de correr, controló y de seguido premió la carrera de Di María con un pase fabuloso. A veces, en el fútbol, para correr hay que frenar... El argentino definió también con la cara alta. Lo suficiente para encontrarle la solución a la salida de Diego López. Lo suficiente para que al Madrid, como en Málaga, ya le sobrara un tiempo porque ya juega a someter.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso (Coentrao, m. 79), Khedira; Di María (Özil, m. 69), Kaká, Cristiano; y Benzema (Higuaín, m. 74).

Villarreal: Diego López; Zapata, Gonzalo, Musacchio, Catalá; Cani, Bruno, Borja Valero, De Guzmán (Camuñas, m. 51); Rossi (Mario, m. 61) y Marco Ruben (Senna, m. 75).

Goles: 1-0. M. 5. Pase de 40 metros de Di María a Benzema que pica por encima de Diego López tras ganar la espalda a los centrales del Villarreal. 2-0. M. 10. Kaká, desde la medialuna del área con un zurdazo ajustado. 3-0. M. 31. Marcelo inicia una contra que Benzema da continuidad con un gran pase a Di María que supera la salida de Diego López con un toque suave cruzado.

Árbitro: Pérez Lasa. Mostró tarjeta amarilla a Xabi Alonso, Catalá, Kaká, Marco Ruben

Bernabéu: 62.380 espectadores.