Publicado: 08.07.2014 23:45 |Actualizado: 12.01.2015 21:06

El día de la infamia brasileña

Alemania endosa la peor y más humillante derrota (1-7) de la historia a Brasil, con goles de Müller, Klose, Kroos (2), Khedira y Schürrle (2). La canarinha fue un equipo ridículo desde el principio sin Thiago Silva y Neymar. Los teutones lucharán por el tetracampeonato en la final de Maracaná

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:
Los jugadores alemanes celebran uno de los goles ante los lamentos de los brasileños. PEDRO UGARTE / AFP

En las repletas gradas del Mineirao las caretas de Neymar se contaban por cientos, mientras que Julio César y David Luiz sostenían una camiseta del astro del Barça antes del pitido inicial. Las máscaras eran un síntoma de una hinchada y un equipo que echa de menos a su estrella. Nadie en la canarinha supo, sin embargo, ponerse la careta del sensacional delantero. Ni mucho menos Bernard, el menudo jugador del Shakhtar Donetsk que hoy le reemplazaba en el once. Entre el segundo y el tercer gol alemán los aficionados brasileños ya desfilaban, abochornados por la debacle de los suyos, camino de la salida. Entre el tercero y el cuarto sólo se escuchaban los gritos de la hinchada teutona con el ya habitual "lo, lo, lo, lo, lo, lo, lo", una particular interpretación en el fútbol del himno de The White Stripes, Seven Nation Army.

El ridículo de Brasil esta noche (1-7) alcanza cotas jamás vistas. Quizás el Maracanazo pueda asemejarse, pero, sin duda, el bochorno de este martes sustituirá para siempre el recuerdo de aquel 1950, la pesadilla de la final contra Uruguay. Los villanos Schiaffino y Ghiggia serán repuestos en la memoria colectiva por los Müller, Kroos, Klose, Khedira o Schürrle, autores de los goles que firman una humillación sin paliativos. Si no la mayor, una de las mayores de la historia del fútbol. Desde luego la peor de la seleçao.

Media hora fatídica para la canarinha, maravillosa para los germanos, que, sin hacer un fútbol sensacional endosaron una manita escandalosa a la anfitriona. No les hizo falta poner a todo gas la locomotora; les bastó con la primera marcha, puede que la segunda, para pasar un rodillo con el que nadie contaba. Sólo una vez en la historia de los Mundiales la canarinha había recibido tantos goles: 6-5 en su victoria sobre Polonia en 1938.

Las ganas con las que salió el conjunto de Scolari no presagiaban el postrero desastre. Con ánimo de vengar la lesión de Neymar y llegar a la final de su campeonato, Marcelo, Oscar o Hulk presionaban la salida del balón alemán como fieras. Diez minutos vertiginosos de dos conjuntos que suman ocho torneos. Pero sólo la Mannschaft hizo honor a su historia. El primer zarpazo fue el definitivo. Müller remató a placer en el área pequeña un saque de esquina en el minuto once. Tan sorprendido de su soledad en la guarida canarinha estaba el del Bayern que tardó segundos en celebrarlo.

Llegó después un golpe tras otro. Uno al mentón, otro al pómulo, al ojo... Para el primer gol, los jugadores brasileños ya estaban KO. En un shock del que ya nunca se recuperarían. Pesó mucho más la baja de Thiago Silva que la de Neymar. El genial central del PSG es el tapón en una retaguardia que hace aguas por cada metro cuadrado. Dante, su sustituto, es igual de pésimo como central en la seleçao que en el Bayern. El agujero del primer tanto, favorecido por la pésima marca de David Luiz, tan bueno en mediocampo y ataque como regular en defensa, se fue haciendo cada vez mayor. Tanto que en seis minutos los de Low marcaron cuatro goles que apenas celebraron. Frialdad teutona. Jugaban a placer tanto en su campo como en el punto de penalti de los locales. Con combinaciones imposibles que recordaban al mejor Barça, el de Guardiola. Así llegó el segundo de Klose, con el que el espigado delantero se convertía, a sus 36 años, en el máximo goleador de siempre de los mundiales, al superar a Ronaldo. Kroos, uno de los futbolistas más sublimes de su equipo y del torneo, convertiría un doblete con un gran zurdazo lejano y una sensacional pared con Khedira. El del Madrid, recién recuperado de una lesión, fue figura capital. Suyo fue el quinto y buena parte de la victoria y el baño. Mediocres sin Thiago Silva y Neymar

La lección de Alemania comenzó por el centro del campo y acabó en él. Devoraron a los cinco mediocampistas de Scolari en media hora y temporizaron el resto del choque. Low se permitió hasta reservar al todopoderoso Hummels para la finalísima. Scolari, por su parte, trató de espolear a los suyos quitando a Hulk y Fernandinho y dando entrada a Ramires y Paulinho. El del Chelsea dio otro aire a una selección que sin Neymar y Thiago Silva es un equipo mediocre que juega a tirones. Los de Scolari aparecieron con otro ánimo en el segundo acto, tratando de maquillar la catástrofe pero Neuer se encargó de detener el ímpetu brasileño con tres paradas antológicas. Alemania le debe medio pase al cancerbero del Bayern y otro medio título si la Mannschaft logra el tetracampeonato el domingo. Schürrle hizo el sexto a placer y el séptimo con un tremendo trallazo por la escuadra de Julio César para firmar el pase a la octava final de los germanos, más que cualquier otra selección.

Dejó la ensordecedora pitada de la hinchada local al descanso paso a los abucheos para el gol del honor de Oscar al final del choque. Brasil llora entre la impotencia y la incredulidad. La canarinha ni siquiera jugará la final de Maracaná.

Ficha técnica

1 - Brasil: Julio César; Maicon, Dante, David Luiz, Marcelo; Fernandinho (Paulinho, m.46), Luiz Gustavo, Hulk (Ramires, m.46), Oscar, Bernard y Fred (William, m.71).

7 - Alemania: Neuer; Lahm, Hummels (Metersacker, m.46), Boateng, Höwedes; Schweinsteiger, Khedira (Draxler, m.75); Müller, Kroos, Özil y Klose (Schuerrle, m.59)

Goles: 0-1, m.11: Thomas Muller; 0-2, m.23: Klose; 0-3, m.24: Kroos; 0-4, m.26: Kroos; 0-5, m.29: Khedira; 0-6, m.70: Schurrle; 0-7, m.77: Schurrle. 1-7, m.90: Oscar

Árbitro: Marco Rodríguez (MEX). Mostró tarjeta amarilla a Dante.

Incidencias: Semifinal del Campeonato del Mundo de Brasil 2014 disputado en el estadio Mineirao de Belo Horizonte ante unos 58.000 espectadores.