Publicado: 11.01.2014 08:00 |Actualizado: 11.01.2014 08:00

Diego Costa y Alexis, la censura ya no funciona con ellos

Eternamente criticados, han crecido a costa de las ausencias (Costa, tras la marcha de Falcao, y Alexis, tras la lesión de Messi). Hoy, su puntería puede decidir el duelo

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Alexis frente a Diego Costa. Hay demasiados puntos en común entre estos dos futbolistas, héroes prácticamente inesperados. Jugadores que no hace mucho estuvieron más fuera que dentro de Barcelona o Atlético. Jugadores que, por encima de todo, se escucharon a sí mismos para continuar, porque siempre existe el derecho a pensar en un futuro mejor. Jugadores que antes eran más pasadores que goleadores. Jugadores que, sin embargo, ahora tienen el egoísmo que necesita todo goleador, convencidos de que sus estadísticas son parte de su patrimonio. Jugadores que aún no han optado a un Balón de Oro. Jugadores capaces de derrotar este año al Real Madrid con dos goles difíciles que sólo existieron en su imaginación.

Jugadores, sobre todo, que han crecido a costa de las ausencias: Diego Costa, a partir de la marcha de Falcao; Alexis, a partir de la lesión de Messi. Jugadores de los que a estas alturas de su vida ya no se esperaba tanto, pero entonces se ha recordado que todavía son demasiado jóvenes, más jóvenes incluso que Cristiano (1985) o Messi (1987). Diego Costa y Alexis pertenecen a la generación del 88. Se criaron en la calle, donde a Alexis le llamaban la ardilla de Tocopilla, su ciudad de Chile. "Me encaramaba a los árboles y a los tejados de las casas. Saltaba los patios y subía por las paredes hasta recuperar los balones que se nos colaban", recuerda.

Diego Costa se crió en Lagarto (Brasil) y hasta los 16 años nunca jugó en ningún equipo. "En mi pueblo no había ni campos de césped. Así que mi única escuela fue la calle, donde nadie me enseñó que había que respetar a los rivales jugando al fútbol". Pero entonces el fútbol parecía, más que un sueño, una posibilidad demasiado lejana. "Yo quería dinero para invitar a las chicas a comer y empecé a trabajar pronto", recuerda Diego Costa. "Me iba a la frontera con Paraguay a coger mercancía de marcas falsas para luego venderla en los centros comerciales".

Alexis, a esa edad, también debía ganarse los cuartos. "De niño, limpiaba coches para sacar un poco de dinero". Pero fue el fútbol lo que a él, como a Costa, le alejó de una vida peor. "Yo le decía a mi madre: 'tranquila, que seré futbolista, saldrá todo bien y tendremos dinero". Un idea que, sin embargo, Costa no tenía tan clara. "Fue mi tío el que me convenció y me dio el dinero para ir a hacer una prueba con los juveniles del Barcelona Esportivo Capela en Sao Paulo". Pero la realidad fue que, a partir de ahí, llegó el día en el que cruzó el charco y el fichaje por el Atlético en el que comprobó lo mismo que Alexis en el Barcelona: el éxito necesitaba de la paciencia. Otro punto en común entre estos dos futbolistas que, antes de ser ensalzados, fueron muy criticados. "Pero no pasa nada", recuerda Alexis. La crítica te hace más fuerte, más maduro". Diego Costa va más lejos, ya ni se inmuta. "Meterse conmigo es como un hobby para la gente".

El pasado actúa como una fortaleza para él. Todavía se acuerda cuando llegó al Atlético en 2010 y vio a Agüero o Forlán en el vestuario. ¿Cómo pensar entonces que algún día podía ser igual o mejor que ellos? Sin embargo, ese día ha llegado tras multitud de cesiones, a menudo involuntarias, que no le doblegaron. "En el Atlético no me sentía importante, y eso me quitaba confianza". Fue lo mismo que le pasó a Alexis en sus dos primeras temporadas en el Barcelona, nada que ver con lo que sucede ahora, capaz de desafiar lo imposible como en ese gol de vaselina que le hizo a Diego López cuando más atacaba el Madrid en el Camp Nou.

"La explosión actual de Alexis sólo se puede explicar desde la confianza", explica una leyenda del barcelonismo como Rexach. Un dato, aún a riesgo de resultar repetitivo, que Alexis aprueba. "La confianza en un futbolista lo es todo". Porque es esa seguridad lo que ahora le permite a Diego Costa irse de cualquier defensa. "Antes, por mucho que corriese, yo mismo sentía que no tenía confianza para irme de nadie". Una crónica que ya pertenece a una historia de la que Alexis, héroe en el Udinese, también supo olvidarse. En Italia, le pasaban el balón a la banda, regateaba a dos o tres defensas y tiraba el pase de la muerte, algo que en el Barcelona no se puede y le costó aceptarlo. "Aquí tuve que aprender a jugar al fútbol de nuevo".

Pero a veces para triunfar también hay que cambiar como ha aceptado Diego Costa, que recordó que el fútbol es como el póker, una de sus grandes aficiones. "Para ganar, hay que ser paciente". Y la realidad es que al ritmo que iba en sus 130 primeros partidos en España, 43 amarillas y 6 rojas, no se podía ir muy lejos. "Aprendí que, al final, si no respetas al rival te quedas atrás". Por eso ahora es lo que es. Un delantero al nivel de los mejores del mundo como ha recordado Simeone. "Si se hubiese ampliado un poco más la votación para el Balón de Oro, Diego Costa estaría allí". Una petición que en Chile también pidieron para Alexis hasta que apareció Martino, su entrenador, para poner prudencia. "Si se compara a uno de los cinco mejores del mundo con el mejor del mundo siempre saldrá perdedor". Pero ni siquiera eso menosprecia a Alexis, a día de hoy un futbolista con un presente insaciable. "Todavía tengo que hacer historia en el fútbol". Una declaración que comparte Diego Costa en días tan esperanzadores como el de hoy. "Ganar al Barcelona da mucho prestigio", añade.