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Un diez llamado Marcelo

El brasileño, con dos grandes pases, facilita el ‘set’ que le endosa el Madrid a un nefasto Zaragoza

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La metamorfosis forzosa de Marcelo ha descubierto un futbolista trascendental en la rehabilitación del Madrid tras el desastre de Alcorcón. Fue el primero que captó y ejecutó el plan ofensivo de Pellegrini cuando más se le cuestionaba al chileno. Los dos centrocampistas que juegan por delante de los dos mediocentros deben tocar y aparecer por sorpresa desde la segunda línea. Tener más presencia por dentro que por afuera. El mismo fin que perseguía Pellegrini en el Villarreal con Pires y Cazorla, pero ajustado a sus características técnicas.

Resulta que la anarquía de Marcelo como lateral es una solución decisiva como interior de toda la vida. Ha crecido en ese callejón en el que tan pronto se anima a una conducción atrevida, a un pepinazo o a ejercer de diez con el último pase. Con las dos asistencias, Marcelo se ha convertido en el mejor pasador del Madrid. En la primera, dibujó, tras una pérdida ingenua del Zaragoza, un pase corrido al espacio para Higuaín. Esa secuencia también empieza a convertirse en un valor añadido para Pellegrini, en uno de los soportes de ese fútbol vertical al que direcciona a sus futbolistas. En la segunda asistencia, Marcelo levantó el balón con el exterior entre el simulacro de defensas del Zaragoza y dejó solo a Van der Vaart, que finiquitó el partido a los 25 minutos.

La debilidad defensiva del Zaragoza la aprovechó el Madrid para darse un festín. Por primera vez en toda la temporada, el Bernabéu contempló un partido de dominio rematado con goles a granel. No necesitó el Madrid de la pegada de Cristiano Ronaldo ni echó de menos a Xabi Alonso. Con un contrario despellejado moralmente, no necesitó de fluidez en la circulación.

La goleada justificó todas las últimas grandes decisiones de Pellegrini: mantener a Marcelo por delante de Arbeloa, jerarquizar a Higuaín por encima de Benzema y continuar con Van der Vaart para seguir sentando a Granero, al que en este partido también adelantó Diarra.

Pellegrini ha ignorado esos mensajes sibilinos que le llegan desde arriba y ha respetado las alineaciones según los estados de forma. Higuaín hace tiempo que le ha respondido, ayer dos goles, y Van der Vaart lleva cuatro partidos recordando al futbolista que fue en el Ajax y en el Hamburgo. Se va de vacaciones aplaudido por el Bernabéu y apuntándole a su entrenador un dilema de difícil manejo cuando Kaká se recupere. Van der Vaart, como Marcelo, ha interpretado mejor las líneas maestras ofensivas de Pellegrini.

Para cuando Van der Vaart se fue, Cristiano había toreado a Ayala y a Paredes para marcar el quinto y Benzema también mostraba sus credenciales con el tanto que cerró el marcador. Pero la noche fue de ese extraño 10 en el que se ha convertido Marcelo y del renacido Van der Vaart.

Real Madrid (6): Casillas; Ramos, Albiol, Garay Arbeloa; Lass, Diarra; Van der Vaart (Granero, m. 73), Marcelo (Benzema, m. 62); Cristiano Ronaldo e Higuaín (Raúl, m. 62).

Zaragoza (0): López Vallejo; Diogo, Ayala, Pavón, Paredes; Abel Aguilar (Jorge López, m. 64), Ponzio, Ander Herrera; Pennat (Braulio, m. 86), Arizmendi (Ewerthon, m. 64) y Lafita.

Goles: 1-0. M. 2. Higuaín, de tiro cruzado con la izquierda, tras gran pase en profundidad de Marcelo. 2-0. M. 25. Van der Vaart aprovecha otra gran asistencia de Marcelo y con la zurda supera a López Vallejo con un tiro raso. 3-0. M. 27. Van der Vaart empuja a placer un centro de Ramos que Ayala no acierta a despejar. 4-0. M. 34. Higuaín, de vaselina a la media vuelta. 5-0. M. 49. Cristiano Ronaldo, tras controlar el balón en el área y recortar a Paredes y Ayala, marca de chut cruzado a media altura. 6-0. M. 70. Benzema, con la izquierda.

Árbitro: Mejuto. Amonestó a Lass, Ander Herrera, Diogo, Paredes y Ramos. Santiago Bernabéu: 60.000 espectadores.