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La diferencia sigue en el toque

Barcelona y Real Madrid exhiben desde la primera jornada sus respectivos estilos de juego. El equipo de Guardiola pasó más y mejor que el de Mourinho, que optó por la vía vertical

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'Aún es pronto para compararse con el Barça. La temporada será movida y los debates aún son provisionales. No me sorprende que ganaran como ganaron porque son un gran equipo', reconoció ayer Ramos. Pero la competición ha comenzado y la comparación está en la calle desde que concluyó el gris partido de los blancos en Mallorca. El Barça, una vez más, se armó alrededor de la pelota en Santander. El Madrid elaboró poco y mal. La estadística de la primera jornada es tozuda: la diferencia ente uno y otro sigue en el balón, en el toque. El Barça sigue disfrutando y engatusando la pelota, el Madrid continúa sin encontrar una circulación fluida, el gran problema que no ha logrado resolver en los últimos cursos y que tanto irrita al Bernabéu.

Con menos posesión de balón (61 %), los jugadores de Guardiola dieron 131 pases más que los de Mourinho (65%). También fueron más precisos en las entregas los azulgrana: 593 pases buenos frente a 454. 'Hemos estado imprecisos', advirtió Valdano al término del encuentro.

El Barça, con menos posesión, dio 131 pases más que el Madrid

En su estreno liguero, Mourinho no se fió de la capacidad actual de sus jugadores para elaborar juego. Eligió un plan ofensivo para robar y salir flechado al ataque. A poder ser, lo más en línea recta posible, con transiciones cortas, con muy poca pausa. Y cuando la tuvo, sus futbolistas tocaron sin encontrar soluciones para desmontar el entramado defensivo del Mallorca. Al Madrid se le apareció su vieja incapacidad para superar defensas bien replegadas que no le dejan espacios.

Mourinho colocó a Lass junto a Xabi Alonso y sentó a Khedira. También sacrificó toque por verticalidad con la suplencia de Özil y la titularidad de Di María, al que condenó a mostrar su mayor defecto haciéndole jugar a pierna cambiada: no tiene diestra. Sólo jugó con Canales como punta de lanza de dos cohetes, Cristiano e Higuaín, que cuadran a la perfección en esa estrategia vertical. El resultado fue un juego ofensivo plano, a tirones, sin automatismos que le dieran continuidad al fútbol combinativo.

'Aún no estamos preparados táctica y físicamente. Es bueno conocer tus limitaciones porque eso te hace más fuerte', dijo Mourinho en la previa. Aquello fue un anuncio velado de que se refugiaría en las páginas más sólidas y sufridas de su libreto. Cambió de plan a la hora de juego, cuando el empate se barruntaba como definitivo. Entonces sí tiró de Özil y de Khedira. Quitó a Lass de la sala de máquinas, donde el francés volvió a demostrar que no sirve para dar fluidez al juego.

A los blancos les reapareció su viejo problema: no ataca bien sin espacios

Los datos son igual de reveladores desde lo colectivo que desde lo individual. Xabi Alonso dio menos pases que Busquets (73 por 90) y tuvo cuatro errores más en la entrega. La diferencia es aún más notable ente Lass y Keita, los dos mediocentros de movilidad que utilizaron uno y otro técnico. El francés dio 57 pases por 78 de Keita y entregó mal dos más que el azulgrana (4 por 2). Sólo en la recuperación, en el fútbol sufrido, la pareja de pivotes del Madrid fue superior. Entre Lass y Alonso recuperaron 16 balones, 7 más que Busquets y Keita.

La cabeza pensante del Barça, Xavi, también pasó más (41) que la del Madrid, Canales (34). La diferencia más brutal se dio en la banda derecha. Iniesta dio 75 pases y Di María, sólo 23. La pegada de la que ha vivido el Madrid en los últimos años le traicionó el domingo. Villa sólo necesitó dos remates para hacer un gol (le anularon otro por fuera de juego) y Messi, cuatro. Cristiano Ronaldo (7) e Higuaín (3) no acertaron.