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"Dimitiría si me hubieran dicho que no se confía en mí"

Sergio Scariolo, seleccionador de España. 48 días después del Mundial, el italiano expone sus explicaciones sobre el sexto puesto

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'No es el momento de hacer balances', exigía hace 48 días Sergio Scariolo (Brescia, 1961) con el rostro lleno de desencanto en Estambul. Su voz asume ahora responsabilidades y pide confianza para el futuro.

¿Qué adjetivo le pondría al Mundial de España?

A nivel de resultado, fue decepcionante. A nivel de imagen de equipo, fue bueno.

¿Y no es contradictorio?

No, porque el equipo no demostró falta de actitud o estilo sino una mala respuesta ante el estrés que fue apareciendo a lo largo del campeonato. A nivel de juego, hubo de todo.

¿Qué se hizo bien y mal?

La faceta ofensiva ha sido la que mejor ha funcionado. Sin embargo, donde fallamos, sobre todo respecto al Europeo, fue en defensa.

El exceso de confianza provocó esas lagunas.

No creo que el exceso de confianza fuera voluntario. Si es cierto que, y aquí asumo toda la responsabilidad, no fuimos capaces de aislarnos de toda la habladuría de alrededor acerca de objetivos finales o cruces. No supimos centrarnos con humildad y entusiasmo en lo fundamental: ganar el primer partido. Después, el segundo; más tarde, el tercero Un jugador me dijo que parece que, si en el minuto 5 no ganamos por 15, entra agobio. Eso puede producirse por no autovalorar lo que cuesta ganar cada partido. Nos vendrá bien para apreciar cada esfuerzo y valorar a cada rival. Debemos volver a ser buenos deportistas en el sentido que lo es Nadal. Nunca le oigo hablar de un rival de cuartos cuando está en octavos. Y es Nadal. Debemos estar muy centrados no con la boca, sino con la cabeza y el corazón, en volver a ser un equipo normal.

¿Qué quiere decir?

Tenemos que recuperar el gusto por querer ganar cada partido. Las cosas que se dan por sentadas ya no dan satisfacción y eso es malo. Entras en una dinámica que piensas que vas a ganar sin jugar. Y eso no es sólo una falta de responsabilidad, sino una falta de alegría.

¿Hubo algo de eso en el debut ante Francia?

Cuando no piensas que un partido de baloncesto se puede ganar pero también perder, posiblemente una derrota es más bofetón de lo que realmente es. Tras ese partido, sí penetró un poco de inseguridad dentro de un grupo en el que había jugadores como Marc o Ricky con un rol nuevo.

¿Condicionó a esos dos jugadores la responsabilidad de ser titulares?

Las expectativas que había sobre ellos me han parecido desproporcionadas. Estaría preo-cupado por Ricky si me esperara que con 20 años siempre va a jugar fenomenal. No es posible. Está en un momento más bajo y volverá a ir para arriba. Y Marc ha subido con respecto al Europeo. Ha tenido un rol diferente que ha ido digiriendo. Su problema ha sido que las expectativas iban más hacia el apellido. La ecuación no está Pau, Marc es exactamente Pau estaba completamente equivocada de salida. A mí no me ha decepcionado porque no ha fallado en actitud, esfuerzo, compañerismo. No ha fallado en los valores, que es lo importante.

Pero en esa comparación de Marc, no con su apellido, sino con Fran Vázquez, sí que sale perdedor.

Yo no comparto esta valoración, aun admitiendo la posibilidad de que el reparto de minutos podía haber sido diferente. En los partidos en los que nos jugamos algo importante, Marc ha sido mejor.

¿Se replanteará llevar un tercer base?

Ese fue un error que no volveré a cometer. Aunque sigo plenamente convencido de que con Calderón y Ricky en plenitud de condiciones y Llull sano, el puesto de base está bien cubierto. El gran problema es que un base experto siempre estás reticente en llevarlo como invitado. Teníamos que haberlo hecho porque Raúl estaba en buena forma, pero no dejó de incorporarse en Turquía. Hubiéramos necesitado un base más metido en la dinámica del equipo.

¿Volvería a exigir una defensa sin personal ante Teodosic?

Sí, sin duda.

¿Los gritos de '¡Scariolo, dimisión!' en el partido ante Argentina le hicieron reflexionar?

En el momento, te coges un poco de trauma, pero en seguida te metes en el partido para intentar remontar.

¿Pensó en dimitir?

No. Durante el campeonato, en absoluto. Inmediatamente después, sí que pensé que si mi cuerpo técnico o jugadores me hubiesen manifestado o manifestaran que para el bien del equipo era mejor un cambio de entrenador, entonces sí que toca al seleccionador dar un paso al frente. Si ellos me hubieran dicho que habían perdido la confianza en mí, entonces sí se justificaría mi dimisión.

Hasta la semana pasada, usted y el presidente Sáez no mantuvieron una conversación profunda sobre el Mundial. ¿Por qué tanto tiempo?

Para él ha sido un período muy intenso con el Mundial femenino y para mí con la clasificación de la Euroliga con el Khimki. Hemos tenido una conversación telefónica bastante profunda para plantear el futuro. Estoy con ganas de sentarme en una mesa con él y poder enfocar el siguiente campeonato.

¿Por qué cree que no le ha destituido el presidente, cuando lo ha hecho con técnicos tras ganar medallas o títulos?

Porque lo que tiene que hacer un directivo no es examinar si el último tiro ha entrado o no. O quizá porque cuando se me contrató, además de los objetivos deportivos, que eran ganar un Europeo y una medalla en los Juegos, se me manifestó la exigencia de que, después de unos años complicados a nivel de relación jugadores-seleccionador-federación, se entrase en una etapa de armonía, confianza, de lealtad recíproca.

¿La medalla estaba por encima de las posibilidades del grupo?

No. Rindiendo al máximo, sé que podíamos haber subido al podio.

¿La selección necesitaba un fracaso para acabar con vicios internos?

Está claro que, una vez recibida la hostia,esta sólo puede ser algo positivo si sabemos aprender de ella. Si no, no habrá servido para nada.