Publicado: 10.09.2016 10:32 |Actualizado: 10.09.2016 10:32

Djokovic, sin brillo y descansado, defenderá título en el US Open ante un sólido Wawrinka

El serbio se ha impuesto a un irreconocible Gael Monfils mientras que el suizo ha ganado al japonés Kei Nishikori. La final será una reedición de la de Roland Garros 2015.

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Novak Djokovic saluda a Gael Monfils tras ganarle en las semifinales del US Open./EFE

Novak Djokovic saluda a Gael Monfils tras ganarle en las semifinales del US Open./EFE

NUEVA YORK.- El serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, aunque no mostrase su mejor versión, si hizo buenos los pronósticos de llegar de nuevo a la final del Abierto de Estados Unidos para defender el título de campeón ante el suizo Stan Wawrinka, tercer favorito.

Djokovic alcanzó la final tras vencer al francés Gael Monfils, décimo cabeza de serie, de la peor manera que podría hacerlo, con la sensación para los espectadores neoyorquinos presentes en la pista central Arthur Ashe, que su rival por momentos pareció que no quería ganar el partido.



La poca competitividad mostrada en el campo por Monfils hizo que los espectadores comenzasen a abuchear a ambos tenistas, una imagen nunca vista en el Abierto de Estados Unidos y mucho menos en un partido de semifinal.

Más tarde, Monfils dijo que todo fue parte de una "gran estrategia", con la esperanza de que Djokovic, se confiase y comenzase a cometer errores.

El efecto fue todo lo contrario de lo que quería conseguir Monfils que cuando quiso ser el mismo tenista competitivo que lo hizo merecedor a jugar su primera semifinal del Abierto la perdiese en cuatro sets por 6-3, 6-2, 3-6, 6-2.

Mientras que Djokovic sin demasiado esfuerzo logró tener la ventaja de dos sets a su favor cuando reaccionó Monfils y aunque de nuevo necesitó la ayuda de un masajista para que le trabajase en los hombros todo fue demasiado fácil para alcanzar la final, al margen del espejismo de haber cedido la tercera manga.

Djokovic tuvo también tiempo para protagonizar su propio show, con acciones de enfado que nada tenían que ver con la realidad deportiva que se daba en el campo cuando Monfils obligó a un cuarto set, pero al final perdió el decimotercer duelo que ha protagonizado contra el número uno del mundo.

Luego volvió a mostrar su condición de número uno y llegó a la vigésima primera final de un Grand Slam, séptima del Abierto, donde en las seis anteriores consiguió ganar dos.

Wawrinka, sólido ante Nishikori

Su rival en la nueva final será Wawrinka, que ganó al japonés Kei Nishikori, sexto favorito, por 4-6, 7-5, 6-4 y 6-2, y ambos tendrán la oportunidad de protagonizar una reedición de la final del Roland Garros del año pasado.

Wawrinka, que no comenzó bien el partido al fallar con su resto y sin mantener su saque, en el segundo set comenzó a manejar con maestría su revés, restó mejor y logró el segundo "break" de la manga en el duodécimo juego para ganarlo y empatar el marcador (1-1).

A partir de ese momento todo cambió a favor del tenista suizo que estuvo en control del ritmo del juego, aseguró su saque, dominó el intercambio de golpes desde el fondo de la pista y volvió a hacer el "break" decisivo en la tercera manga que la ganó para dejar tocado al tenista japonés que ya no tuvo capacidad de reacción.

El partido que duró tres horas y siete minutos dejó a Wawrinka con 38 golpes ganadores por 37 errores no forzados, comparados a los 27 y 47, respectivamente, de Nishikori, que estuvo desconocido en el intercambio desde el fondo de la pista al no tener la precisión en la colocación de la pelota de los partidos anteriores.