Publicado: 19.11.2013 12:47 |Actualizado: 19.11.2013 12:47

Duelo de colosos en Solna; ruleta rusa en París

Ibrahimovic quiere devolver la moneda a Cristiano. El 1-0 de la ida deja todo abierto en el Suecia-Portugal. Francia necesita demostrar su talento para levantar el 2-0 ante Ucrania. Croacia y Grecia, favoritas para estar en el Mundial

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Noche de máxima tensión en Solna y París. Cuatro selecciones se juegan a cara o cruz su presencia en el Mundial de Brasil. Noventa minutos y la prolongación, si se tercia, separan a estrellas como Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic, Benzema y Ribery de acudir a la gran cita del fútbol o verse condenados a seguir el acontecimiento desde el televisor.

Los lusos parten con la ventaja del gol del astro madridista en la ida de Lisboa pero en contra también se topan con esa mínima renta, el frío de Solna y la motivación del héroe sueco. Más dramatismo se vivirá en Saint Denis. Los galos se lanzan sin red tras el 2-0 encajado en Ucrania. Además, Grecia debería pasar el trámite ante Rumania y Croacia cuenta con el factor campo a favor para deshacerse de Islandia.

Aupada por la ventaja obtenida en la ida gracias a un gol de Cristiano Ronaldo, Portugal apostará de nuevo en la inspiración de su capitán para rematar lo empezado en Lisboa. Acostumbrados ya a jugarse sus presencias en grandes torneos en las repescas no quieren que esta se les escape. Ese tanto en plancha en el minuto 81 puede valer su peso en oro.

Todo dependerá de nuevo de lo que aporten en el partido tanto el madridista como Ibrahimovic. En la ida la partida la ganó el primero. Ibra se desconectó, erró y tuvo que estar más centrado en defender que en atacar. Por eso, la obsesión del seleccionador sueco, Erik Hamrén, es la de dotar de más opciones de peligro en favor de su mejor hombre. Por eso, apostará por una presión más arriba para tratar de robar la pelota y que buscará una mayor presencia ofensiva, aunque sin excesos, temeroso de la velocidad de Cristiano Ronaldo al contrataque.

Suecia tendrá a su favor un estadio lleno -las entradas del Friends Arena se agotaron en un cuarto de hora- y una estadística positiva, ya que en siete partidos jugados en esta nueva cancha ha marcado 17 goles, aunque no gana a Portugal en casa desde 1981. Y contará también con la baza del techo retráctil del moderno estadio. Con una previsión de menos 1 o 2 grados, los suecos pretenden aprovechar su mejor aclimatación al frío, si es que la UEFA no ordena cubrir el techo.

Por su parte, el seleccionador portugués Paulo Bento repetirá la alineación tipo del último año y medio con un sistema 4-3-3. A pesar de perder por varios centímetros en altura ante los suecos, Bento mantendrá su once titular y pedirá concentración máximo en las jugadas a balón parado.  Si consiguen contener los remates de Ibrahimovic, vigilado siempre por Pepe y Bruno Alves, las opciones lusas pasarán por salir rápidos en los contraataques.

El abismo se asoma para Francia, que quiere despertar de la pesadilla que vivió hace unos días en Kiev. Ningún equipo ha sido capaz de remontar un 2-0 en contra en una repesca y Ucrania se planta en Saint Denis sin nada que perder y con la ilusión intacta de clasificarse para el segundo Mundial de su historia.

Para Francia quedarse sin ir a Brasil supondría un desastre nacional, por lo que el equipo que dirige Didier Deschamps se ha conjurado para la cita. "Francia se llevó una bofetada. Hubo un equipo que jugó un partido de alto nivel. Nosotros jugamos un partido que, diría, parecía más un encuentro ordinario. Enfrente teníamos a un equipo que puso carácter, compromiso", dijo Deschamps en la concentración gala en Clairfontaine, junto a París. En la memoria colectiva gala brilla con nitidez el partido contra Bulgaria de 1993, una noche aciaga hace exactamente dos décadas, en la que Francia se quedó sin el Mundial de Estados Unidos'94. Nadie en el país quiere revivir aquella experiencia.

Francia, que pudo superar a España en la liguilla, terminar primera de grupo y ahorrarse una eliminatoria a vida o muerte, acabó en la repesca, abundando en el desapego de su público, desencantado a golpe de escándalos extradeportivos, de un rendimiento modesto y de la indolencia que transmiten algunas de sus estrellas. El máximo exponente de ese desánimo es Karim Benzema. Con tan solo un gol a sus espaldas en la fase de clasificación y con escasos minutos disputados en favor de Olivier Giroud se expone esta noche a la titularidad junto a su compañero de equipo Varane.

Croacia espera con optimismo el duelo de vuelta contra Islandia en Zagreb, convencida de que se clasificará para el Mundial tras el empate a cero en Reikiavik conseguido en el partido de ida. "En Zagreb repetiremos nuestro dominio porque el rival ha tenido más desgaste del que hubiera querido. Confío en que somos quienes festejaremos al final", declaró a la prensa el seleccionador croata, Niko Kovac.

A pesar de las palabras de optimismo, preocupa el hecho de que en los últimos cinco partidos oficiales Croacia no haya ganado ninguno: perdió tres (frente a Escocia en Zagreb y Glasgow, y ante Bélgica en Zagreb), y empató en otros dos (con Serbia en Belgrado y con Islandia en Reikiavik). Pese a la ventaja sobre el papel, Croacia tiene que andarse con ojo porque si se adelanta Islandia el reto se pondría muy cuesta arriba.

La que tiene pie y medio en el Mundial es Grecia, que cuenta con la ventaja del 3-1 de la ida ante Rumanía. Los dos goles de Mitroglou y uno de Salpingidis en el partido de ida podrían ser ventaja suficiente, pero el hecho de haber encajado un tanto podría darles ciertos quebraderos de cabeza a los griegos, por lo que es primordial para ellos hacer algún gol que contrarreste el logrado por los rumanos como visitantes. Mientras, el seleccionador rumano, Victor Piturca, apelará una vez más a la experiencia del delantero del Getafe Ciprian Marica para liderar el ataque, que deberá ser más efectivo que nunca para obrar el milagro.