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El duelo más difícil

El español juega (15.00 horas, Telecinco) su quinta final en siete participaciones, mientras que el serbio disputa la primera en Londres. Nadal aspira a ganar su tercer Wimbledon ante el tenista que le amargó la vida en la primera mitad

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Una final de Grand Slam es el territorio donde los campeones dejan claras las diferencias entre ellos y los muy buenos jugadores. La marca de Rafael Nadal en estos partidos (10-2) con sólo 25 años habla por sí sola. Su presencia en la pista es un factor de intimidación que no hace más que crecer con el tiempo.

Por eso, llama la atención que Novak Djokovic no parezca sufrir en absoluto sus consecuencias. Ver al jovial serbio es tener delante a alguien que sabe que está en el mejor momento de su carrera, un día antes de convertirse oficialmente en número 1 del mundo. Sin arrogancia, pero también sin falsa humildad.

'Los últimos dos años han sido una gran experiencia para mí', dijo ayer. 'En los grandes momentos, perdía la mayoría de los partidos ante Nadal y Federer. Ahora sé que puedo ganarles en las grandes citas'.

Toni Nadal admite que Djokovic es 'ligeramente favorito'

Las cuatro finales que este año ha ganado al español son la mejor prueba de que Djokovic es ahora mismo el único jugador que no le tiene miedo. 'Su posición mental sobre mí es probablemente un poco mejor por las cuatro últimas finales que me ha ganado', admitió Nadal tras la semifinal. El serbio está de acuerdo.

Djokovic, vencedor en el Open de Australia en 2008 y 2011, llega a su primera final en la hierba de Londres, donde también ha sido dos veces semifinalista. Ahí sí que es un novato. La diferencia con su rival es obvia: es la quinta final de Nadal en siete participaciones.

¿Correcto? No, según Nadal: 'No, no tengo una ventaja sobre él aquí más que sobre tierra. De hecho, soy mejor jugador en tierra que en hierba'. Si él dice que no es favorito sobre hierba, habrá que creerle, pero es complicado si tenemos en cuenta que lleva 20 victorias seguidas en Wimbledon su última derrota fue en 2007 y que ahora puede ganar su tercer torneo londinense, la misma marca de John McEnroe y Boris Becker.

Nadal tiene razones para ser cauteloso. El jugador que hizo llorar a Federer, el que tiene una ventaja psicológica indudable sobre Murray, se ha encontrado esta temporada en el serbio a su kriptonita. Frente a Djokovic, Nadal es menos Nadal.

El español ha estado dos horas y 15 minutos más en pista que su rival

Su entrenador, Toni Nadal, cree que el serbio es 'ligeramente favorito', a pesar de que está muy satisfecho del juego del español en este torneo: 'Rafa viene jugando muy bien. Jugó bien desde el primer día. Es verdad que los dos primeros rivales (Russell y Sweeting) no eran de máximo nivel, pero ha jugado muy bien todo el torneo. No como en París, donde jugó mal la primera semana y luego mejoró', dijo ayer.

La hipotética primacía de Nadal sobre la hierba no se aprecia tanto en las estadísticas del torneo. Son muy similares en varios apartados clave: porcentaje de primeros servicios, puntos ganados con el primer servicio y restos. Djokovic tiene más aces (54-44), pero también más dobles faltas (15-6).

Nadal aprovecha mejor los puntos de break (49% de ellos frente al 44% del serbio). Ambos suben a la red unas 23 veces por partido, y ahí Nadal tiene mejor porcentaje de acierto (81%-66%).

El español ha estado dos horas y 15 minutos más en pista que Djokovic. En otro tiempo, diríamos que eso no era nada porque físicamente había mucha diferencia entre ambos. 'Todos sabemos que físicamente él es superior y que es el jugador más fuerte del circuito. Pero yo estoy preparado para los puntos largos', reconoció Djokovic.

'Estoy preparado para los puntos largos', reconoció Djokovic

Según Toni Nadal, esa ventaja es más cosa del pasado porque Djokovic 'ha mejorado mucho físicamente'. En el apartado mental, el avance también es obvio. Sólo ante Baghdatis el serbio perdió un poco los nervios y destrozó una raqueta a golpes contra el suelo. Esa es una marca que años atrás habría firmado sin dudar antes de cada torneo.

Una cosa que no ha cambiado en relación a los duelos con Federer es la exquisita deportividad de ambos y los elogios mutuos que se dedican. Nadal admira todos los elementos del juego de su rival: el saque, los movimientos, lo rápido que ataca la bola y lo bien que lee el juego.

Los elogios de Djokovic a Nadal alcanzan el plano personal: 'Un auténtico ejemplo de campeón dentro y fuera de la pista'. Con Federer ya algo más apagado, la final de hoy puede ser el comienzo de una gran amistad-rivalidad para los próximos años.