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Durant baja al infierno

Turquía-Estados Unidos, por el título del Mundial de baloncesto

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Todavía hablaba de su gesta, 38 puntos para liderar el triunfo de Estados Unidos, y el infierno ya incitaba a Kevin Durant. Le reclamaban las gradas del Sinam Erdem Dome antes del enésimo acto de exaltación de Turquía. Un par de horas antes de que un país muriera de éxtasis con la carrera de Tunceri y la canasta in extremis que degolló a Serbia (82-83).

El partido no moría por medio segundo. Un escaso margen para el milagro, en el que Ivkovic cambió en la estrategia a Teodosic por Velickovic. El tiro del madridista, en pleno alley up, lo taponó Erdem con el brazo infinito de un pueblo. Porque para el turco medio, convencido del avet (dar el sí) en el referéndum que decide hoy la islamización del país, el campeonato de la FIBA es un acto de fe. Una especie de guerra santa plagada de simbología.

Turquía se hinchó de adrenalina para alcanzar la final del Mundial (20.30 h, La Sexta), para arrinconar a Serbia cuando Teodosic y Savanovic estuvieron medio partido pensando en enfrentarse a Estados Unidos. El Dream Team llegó al campeonato sin esa estrella que agota camisetas. Porque a los fabricantes de fantasía en la NBA y al americano medio, que cambia la hamburguesa por el exceso de pan de pita en el céntrico restaurante Sultan Saray de Estambul, el mundo FIBA le suena a sucedáneo.

'El baloncesto es la NBA. Conozco más la FIFA que la FIBA' , asegura Philip, un californiano que abre y lee con respeto la guía de la ciudad. Bebe Coca-cola, tirado en un sillón calzado por alfombras, sin tener idea alguna de lo que el Dream Team cocina en el Mundial: 'Imagino que lo ganará Estados Unidos'. Su seguridad, sin embargo, parece no tener memoria.

El país del baloncesto acumula 16 años sin levantar el título mundial. En parte, por la pérdida de complejos del resto del mundo. En parte, por la poca implicación de sus megaestrellas. 'Que se haya hablado constantemente de tantas bajas nos ha armado como equipo', reconocía ayer el triunfador Durant.

En apenas diez minutos, anotó 17 puntos, mucho más que la media que han conseguido 258 jugadores en el campeonato durante todo un partido. En los 30 restantes, Durant se gustó ante Lituania. Hoy, para ganar el oro, le toca bajar a los infiernos.