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La encrucijada Benzema

El Madrid se obliga a mantener la fe en el caro jugador francés

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La consigna está clara: arropar a Benzema. Es evidente que los números del francés desesperan (diez goles en 43 partidos de blanco), que su juego dista mucho del que se esperaba cuando se le contrató, que insinúa desgana, pero el Madrid se resiste a tirar la toalla. El delantero fue una apuesta personal del presidente, además muy cara (36 millones de euros), y el club no está por la labor de perder la paciencia. La obligación es mantener la fe en el punta. Ya explotará. Se confía en el jugador y en que Mourinho acabe con su indolencia.

El partido copero en Murcia no sirvió desde luego para que Benzema recuperara su reputación. El francés no reclamó con su juego un puesto entre los futuros titulares. Mouri-nho había desafiado a los no habituales, pero Benzema no se dio por aludido. Se le vio indolente y desmotivado sobre el césped de Nueva Condomina y el propio entrenador le señaló públicamente al mandarle a la ducha a los 62 minutos. Dado cómo se las gasta el técnico luso, Benzema parecía sentenciado. Pero no.

Mourinho acatará la necesidad del club de recuperar al jugador y seguirá dándole oportunidades. Benzema se ha convertido en una de sus principales obligaciones. El francés, eso sí, no lo tendrá fácil. El preferido de Mou es Higuaín 'el culpable de que Benzemá no juegue es Higuaín', comentó esta misma semana, pero el galo, pese a las advertencias previas del técnico, no pasará al ostracismo. De hecho, Mou no le reprochó nada tras el encuentro. Ni a él ni a ningún jugador de la plantilla. La actitud le gustó. O eso dijo.

Pese al guiño de confianza, al francés se le vio aislado y cabizbajo en el viaje de regreso a Madrid. Benzema sí era consciente de haber desaprovechado una gran oportunidad para reivindicarse. Pero la frustración no le hace trabajar más. Mourinho dio descanso ayer a todos los jugadores desplazados a Murcia, excepto a Adán, pero Granero, por ejemplo, otro de los peor parados en el encuentro copero, sí acudió voluntariamente al entrenamiento. Benzema no apareció. Y eso que sí se pasaron por Valdebebas dos de sus mejores valedores: el presidente, Florentino Pérez, y su paisano Zidane, que se reunieron con Mourinho.

La principal acusación que pesa sobre Benzema, al margen de la escasez de goles, es su falta de actitud. Mourinho ya le ha criticado en algunos entrenamientos por su falta de intensidad y su implicación 'si fuera por ti, tendría que entrenar a las 12, porque a las 10 llegas dormido y a las 11 sigues durmiendo', le soltó en una sesión. El francés nunca es el primero en llegar a la Ciudad Deportiva ni el último en marcharse. No le gusta dónde juega, cuando le toca. El delantero sigue sin aclimatarse al club ni a los compañeros. Excepto con Lass y Diarrá, apenas tiene relación con ningún jugador.

Pese a todo, la plantilla confía en él. Incluso en alto. 'Benzema tiene una calidad muy grande. Por ser tan bueno, la gente está exagerando, poniendo una presión que no hay. Todos los jugadores pasamos por rachas buenas y malas. Benzema tiene mucha calidad y seguro que nos ayudará', se solidarizó ayer Marcelo con el delantero.

En la zona noble del Bernabéu entienden que Mou y la afición estén desencantados con el rendimiento del galo, pero confían en que no le retire la confianza. 'Es un futbolista que costó mucho dinero y no podemos correr el riesgo de que se devalúe. Tiene que seguir jugando', apunta resignado un directivo. Prohibido tirar la toalla tan pronto.